Análisis del BMW i3: versatilidad 100% eléctrica

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El BMW i3 es un coche a tener muy en cuenta. Todavía existe capacidad de mejora en cuanto a la autonomía o el mecanismo de apertura de las puertas traseras, pero es uno de los pocos coches eléctricos que resulta válido para casi todos los días. Dinámica y eficiencia se dan la mano en este modelo de la casa alemana.

El BMW i3 es el primer coche 100% eléctrico que probamos. Después de casi 200 kilómetros a sus mandos, podemos afirmar que este BMW complacerá a un amplio porcentaje de los conductores.

El vehículo está algo alejado de los cánones del diseño automovilístico actual, con algunas soluciones estéticas que no terminan de convencer completamente al usuario. En apenas cuatro metros, BMW ha trasladado su buen hacer a la automoción eléctrica, y no lo ha hecho nada mal, aunque el espacio sólo es válido para cuatro ocupantes.

Por 35.500 euros es posible adquirir un coche que acelera de cero a 100 en 7,2 segundos y que, según BMW, tiene una autonomía de algo más de 120 kilómetros. Durante nuestra prueba, con la batería al completo, su autonomía alcanzó los 128 kilómetros.

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Respuesta en la carretera

Al arrancar, sorprende el completo silencio del motor. El i3 se pone en marcha mediante un botón y un panel tras el volante indica que el coche está preparado para empezar a rodar.

La forma y colocación del cambio automático resultan algo extraños, aunque te acostumbras a ellos con rapidez. Una vez puesto en ‘D’, empezamos a circular y sorprende que, en lugar de aprovechar la inercia, en BMW han apostado por activar el freno motor en cuanto levantas el pie del acelerador. De este modo, la batería se recarga siempre que se puede e incluso, si encuentras el punto del gas, puedes rodar en ligeras pendientes cuesta abajo sin perder velocidad y cargar un poco las baterías.

Durante la prueba realizamos dos conducciones muy distintas, pausada y ecológica primero, buscando extender al máximo la carga eléctrica de las baterías, y deportiva después, pisando el acelerador y buscando la tracción extrema.

Espacio interior y equipamiento

En cuanto al espacio interior, el maletero es bastante ajustado y, aunque las plazas delanteras son ejemplares, las traseras resultan un poco pequeñas y solo caben dos adultos. Además, el acceso a la parte de atrás es algo incómodo, ya que para abrir las puertas traseras las delanteras también tienen que estar abiertas.

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En general, no sobra espacio, aunque la decoración y todos los elementos interiores están cuidados al máximo, con materiales naturales y sostenibles nunca vistos en BMW, ligeros y ecológicos, nueva seña de identidad de la marca alemana.

Después de comprobar el funcionamiento del i3 en autovía, lo probamos también por las arterias principales de Madrid, y su comportamiento es excelente, caracterizado por la suavidad y el silencio. El coche frena a la perfección, ayudado por la retención que sufre el i3 en cuanto se levanta el pie del acelerador.

Cuando decidimos acelerar un poco más, para intentar descargar la batería, vemos que los kilómetros de autonomía no disminuyen de forma alarmante a pesar de forzar los acelerones, y se mantiene un gasto similar que con una conducción más calmada.

El i3 dará sin duda mucho que hablar en el futuro, aunque si tuviéramos que pensar en el modelo eléctrico ideal, añadiríamos a este BMW un precio algo más contenido, una red de puntos de recarga más amplia, efectiva y práctica, cinco plazas reales y una autonomía sobre los 400-500 kilómetros.

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