Las tarjetas de débito son uno de los medios de pago más populares en España. De hecho, existen más de 26 millones de plásticos de este tipo en el mercado nacional con los que los consumidores pueden disponer del dinero de su cuenta bancaria a través de cajeros o pagar en comercios. Sin embargo, antes de contratar uno de estos dispositivos es necesario conocer cuál es su funcionamiento y qué distingue a las tarjetas de débito de otros tipos que también ofertan las entidades financieras.

 

¿Qué son las tarjetas de débito?

 

Las tarjetas de débito son medios de pago que permiten que un usuario disponga del dinero que tiene en una cuenta bancaria. Al contrario de lo que sucede con las tarjetas de crédito, con las de débito el usuario solo podrá utilizar el dinero que haya depositado en su entidad financiera: es decir, el banco no le adelantará efectivo, sino que solo podrá disponer de los ahorros que realmente tenga.

 

En caso de que un consumidor utilizara tarjetas de débito pero se quedara sin fondos, podrían suceder dos cosas: o bien, que no pudiera seguir utilizando su plástico, o bien que el banco le dejara seguir disponiendo de una cierta cantidad de dinero, pero a cambio del pago de una comisión. Ese cargo se aplicaría porque el usuario, tras realizar la operación, dejaría su cuenta en números rojos, por lo que tendría que abonar una comisión por descubierto. Esta comisión se articula de distintas maneras: por un lado, la entidad aplicará un cargo por el mero hecho de dejar la cuenta sin fondos (notificación por descubierto); a continuación cobraría un porcentaje fijo sobre la mayor cantidad adeudada (comisión sobre el saldo deudor); y, por último, le cobraría intereses de demora, un porcentaje que se aplica sobre la deuda total que mantenga el usuario.

 

Tarjeta de débito

¿Para qué se pueden utilizar las tarjetas de débito?

 

Las tarjetas de débito pueden tener varias utilidades. Las más frecuentes son:

 

- Pagar en comercios: las tarjetas de débito permiten pagar en una gran mayoría de los comercios de todo el mundo, normalmente a través de datafonos, es decir, dispositivos que permiten realizar el cobro y que garantizan la seguridad de la operación al solicitar al usuario que introduzca su PIN o clave de seguridad antes de realizar el abono. Ahora bien, el consumidor debe saber que los comercios no están obligados a aceptar el pago con tarjeta. Eso sí, en caso de que no lo hagan, tendrán que avisar a sus clientes mediante una notificación situada en un lugar visible del establecimiento.

 

- Sacar dinero de cajeros: los consumidores tienen a su disposición una red de más de 50.000 cajeros en toda España para poder disponer de efectivo utilizando tarjetas de débito. Los cajeros del territorio nacional pertenecen a tres redes: Servired (la más numerosa), Euro6000 y 4B, y utilizar sus dispensadores puede tener un coste para el usuario.

 

Lo habitual es que los bancos no cobren a sus clientes por sacar dinero con tarjetas de débito en su propia red de cajeros. Ahora bien, salvo determinadas excepciones, sí les aplicará un cargo cuando saquen de dispensadores de la misma red (pero de otros bancos) o de una red distinta. Normalmente, esas comisiones que tendrán que pagar se expresan en forma de porcentaje sobre la cantidad extraída, sujeto a un mínimo en euros: por ejemplo, un 3%, sujeto a un mínimo de 3,5 euros. Además, los cargos suelen ser superiores cuando se saca dinero de otra red distinta.

 

Pese a que esta es la política de comisiones más generalizada, en el mercado existen tarjetas de débito con las que se puede sacar  gratuitamente de cualquier cajero del territorio nacional (y, en algunos casos, también del extranjero). Eso es lo que sucede, por ejemplo, con las tarjetas de débito de EVO Banco o de Banco Mediolanum.

 

Ahora bien, hay que tener en cuenta que, desde hace unos meses, algunos cajeros aplican una comisión de la que ni siquiera pueden escapar los usuarios con tarjetas de débito de EVO Banco o Banco Mediolanum. Se trata de una comisión que se cobra directamente de la entidad al usuario (en lugar de cobrarse entre entidades, lo que permite que los bancos que quieran puedan “librar” a sus clientes de este coste). Las primeras en tomar esta decisión han sido Caixabank (que ya cobra 2 euros a quienes usen sus cajeros pero no sean sus clientes), BBVA y Santander (estas dos últimas empezarán a aplicarlo en las próximas semanas).

 

- Comprar en Internet: las tarjetas de débito y, sobre todo, las de prepago se han convertido en una de las herramientas más frecuentes para abonar las compras online, por su facilidad de uso y la seguridad que proporcionan al consumidor.

 

Tarjetas de débito Visa Mastercard

¿Qué comisiones pueden tener las tarjetas de débito?

Las tarjetas de débito pueden aplicar distintas comisiones a sus usuarios, aunque en algunos casos es posible librarse de ellas mediante la domiciliación de una nómina en la entidad.  Los costes más habituales que tendrán que asumir los usuarios de estos medios de pago son:

 

1. La comisión por emisión y renovación
Se trata de un cargo que las entidades aplican cuando entregan tarjetas de débito al consumidor. Normalmente, el cargo por emisión se cobra una vez (cuando se contrata la tarjeta) y el de renovación, una vez al año, o bien, semestral o trimestralmente dependiendo de las condiciones que figuren en el contrato. Si el usuario necesita solicitar una tarjeta secundaria también tendrá que pagar las mismas comisiones. Es más, algunas entidades eximen al cliente del pago de estos cargos cuando contratan una primera tarjeta, pero sí le obligan a abonarlos cuando piden una tarjeta adicional.

 

2. La comisión por retirada de cajeros
Además de las cuestiones analizadas previamente, el consumidor debe tener en cuenta otra serie de aspectos relacionados con esta comisión:

  • El cargo que una entidad cobre por extraer dinero del cajero debe mostrarse en la pantalla del dispensador para informar al consumidor de cuál será el coste de la operación. Además, debe darle la oportunidad de rechazar la extracción si considera que no quiere abonar esta comisión.
  • La normativa europea determina que los bancos de un Estado miembro no pueden cobrar por sacar en cajeros del extranjero  una comisión superior a la que aplican en territorio nacional. Por tanto, lo que suele suceder con más frecuencia es que la comisión por sacar dinero en dispensadores de países comunitarios es igual a la que los bancos aplican por sacar de cajeros de otras redes en territorio nacional.

 

3. La comisión por consulta de saldo en cajeros

Funciona de una forma muy similar a la que se aplica por sacar dinero en cajeros de una red distinta a la del banco o de la misma red, pero en distinta entidad. Normalmente, un banco nunca cobra a sus clientes por hacer consultas de saldo con tarjetas de débito en dispensadores propios. Ahora bien, si lo hacen en cajeros de la misma red (pero de otra entidad) o de redes distintas, es habitual que cobren un cargo, que suele ser una cantidad fija expresada en euros.

 

¿Qué comisiones hay que pagar por usar las tarjetas de débito en el extranjero? 

Cuando se utilizan tarjetas de débito para pagar fuera del territorio nacional, el consumidor tendrá que hacer frente al pago de varias comisiones.

 

- En países de la Zona Euro

 

Cuando un consumidor saca dinero de un cajero con tarjetas de débito en países como Francia, Bélgica o Alemania, tendrá hacer frente al pago de una comisión que, como explicábamos previamente, no puede ser superior a la que se aplica en el país de origen.

 

En caso de que las tarjetas de débito se usen para pagar compras, no habría que hacer frente al pago de ningún cargo, ya que la operación no tendría coste, al igual que sucede en España.

 

- En países fuera de la Zona Euro 

 

Fuera del territorio donde se utiliza la moneda única, las comisiones por el uso de tarjetas de débito se multiplican. Por un lado, si se saca con tarjetas de débito en cajeros, el usuario tendrá que abonar un coste que normalmente es mayor al que se cobra en la Eurozona. Eso sí, al igual que ocurre en países donde se usa la moneda común, la comisión se suele expresar en forma de porcentaje, sujeto a un mínimo en euros.

 

Además de eso, tanto las compras con tarjetas de débito como las  extracciones en cajeros de países como Estados Unidos o México tendrán un coste adicional: el de la comisión por cambio de divisa. Normalmente, este cargo se suele expresar en forma de porcentaje sobre la cantidad abonada o extraída, aunque hay bancos que también imponen una cifra mínima en euros.

 

Por último, hay que tener en cuenta que en algunos países se pueden aplicar unos costes especiales, conocidos como “surcharge fees” o tasas de recargo. Estos costes se aplican de banco a usuario (en lugar de hacerse de banco a banco, como ocurre con la mayoría de las comisiones), lo que impide que la propia entidad de la que el usuario es cliente pueda asumir este coste.  Hay que tener en cuenta que estas comisiones se aplicarán siempre, incluso si el cliente cuenta con tarjetas de débito que no cobran por sacar en ningún cajero del mundo.

 

¿En qué se diferencian las tarjetas de débito de las de crédito?

Las tarjetas de crédito permiten que un consumidor pueda disponer de un dinero (para pagar compras o extraer efectivo de cajeros) sin necesidad de tener saldo en su cuenta corriente, a diferencia del o que sucede con las tarjetas de débito.

 

A cambio de obtener este préstamo por parte del  banco, el consumidor se compromete a dos cosas: la primera, a devolver el dinero en un plazo de tiempo determinado (puede ser a principios del mes siguiente a la operación, o en varios plazos) y la segunda, a reintegrar unos intereses a su banco a cambio de saldo que le ha adelantado.

 

Al contrario de lo que sucede con las tarjetas de débito, cuando un consumidor solicita una tarjeta de crédito, su entidad le someterá a un análisis de riesgos para saber si dispone de un perfil adecuado para acceder a un determinado tipo de plástico. Además, este examen financiero permitirá determinar cuál es el límite máximo de crédito que una entidad puede conceder a su cliente a través de la tarjeta de crédito.

 

¿En qué se distinguen las tarjetas de débito de las tarjetas monedero? 

 

Las tarjetas monedero son sistemas de pago que permiten disponer de un saldo que previamente habrá sido cargado por el cliente. Es decir, no permiten tener acceso al dinero que tiene un consumidor en su cuenta (como ocurre con las tarjetas de débito), sino que es el consumidor el que tiene que cargar un cierto importe y ese será el límite máximo que podrá utilizar.

 

En los  últimos tiempos estas tarjetas han experimentado un notario desarrollo gracias a Internet. La necesidad de comprar de forma segura ha llevado a muchos usuarios a dejar de lado las tarjetas de débito y a optar por esta modalidad con la que, en ningún caso, el dinero que se mantiene en la cuenta bancaria podría peligrar.

 

¿Es lo mismo una tarjeta de débito que una tarjeta emitida por un comercio? 

 

Muchas grandes superficies emiten sus propias tarjetas de fiedelización con las que el consumidor puede comprar y aplazar los pagos que realice en sus establecimientos y, en ocasiones, en cualquier tienda que desee. A la hora de contratarlas no hay que olvidar que no se trata de tarjetas de débito asociadas a la cuenta bancaria del cliente, sino que son plástico de crédito con los que el cliente se compromete a abonar unos intereses.

 

¿Qué medidas de seguridad debes tomar con tus tarjetas de débito?

 

Las tarjetas de débito son medios de pago muy útiles para evitar el manejo de efectivo y son opciones cómodas, por ejemplo, si se viaja al extranjero y no se desea cambiar de divisa. Sin embargo, disponer de estos medios de pago también expone al consumidor a algunos peligros, fundamentalmente relacionados a su uso fraudulento por parte de otras personas.

 

Para evitarlos se pueden seguir unas pautas que ayudarán a aumentar la seguridad:

 

- Elige un PIN adecuado

 

Cuando recibas tarjetas de débito en casa tendrás que elegir una clave de seguridad de cuatro cifras para poder autorizar los pagos o las extracciones en cajeros. Es lo que se conoce como código PIN y debe ser un número fácilmente recordable. Ahora bien, no olvides que nunca debes llevarlo anotado en tu cartera ni en ningún lugar que resulte muy evidente.

 

- Cuidado con la firma de la tarjeta

 

¿Firmar o no firmar las tarjetas de débito para extremar las precauciones? Esa es la eterna pregunta que se realizan muchos usuarios con tarjetas de débito en sus carteras. Lo cierto es que hay mucha gente que opta por escribir “Pedir DNI” en el hueco destinado a la rúbrica para garantizar que el comercio donde realiza la compra se encargará de solicitar su identificación.  Ahora bien, en este sentido, el usuario debe tener en cuenta dos cosas: los contratos de algunas tarjetas de debito exigen que se firme la tarjeta y en algunos establecimientos no se acepta el pago con tarjetas si estas no están firmadas.

 

- Precauciones al usar tarjetas de débito

 

Cuando utilices tarjetas de débito es conveniente tomar una serie de precauciones para evitar problemas:

 

  1. Comprobar que la tarjeta está firmada, o bien, que se han escrito las palabras “Pedir DNI”
  2. No llevar el PIN escrito en un lugar cercano a la tarjeta
  3. No viajar con demasiadas tarjetas de débito o crédito si no se van a utilizar
  4. Cuando se teclee el número secreto en un cajero, habrá que tapar con una mano el panel para evitar que otras personas puedan verlo
  5. Si no utilizas con frecuencia las tarjetas de débito, comprueba regularmente que están en tu poder, así como los movimientos que se han realizado con ellas.
  6. Apunta el número de teléfono que te ofrece tu banco para cancelar la tarjeta de forma que puedas localizarlo lo antes posible en caso de pérdida o robo
  7. Si necesitas dar tu número de tarjeta por teléfono, extrema las precauciones si estás en un lugar público para evitar que alguien tome nota de  tus datos
  8. Cuando realices compras por Internet, comprueba de que la web desde la que operas es una página web segura
  9. Si en los justificantes de cobro de los establecimientos figuran tus datos personales, archívalos y procura no perderlos de vista
  10. En lugares como bares o restaurantes, intenta no dejar la tarjeta para que te realicen el cobro: lo mejor es acompañar al camarero/a para realizar la operación o que te faciliten un TPV portátil de forma que toda la operación se pueda llevar a cabo en tu presencia

 

Comprar con tarjetas de débito por Internet

¿Qué hacer si te roban o pierdes tus tarjetas de débito?

 

Dar los pasos adecuados y actuar con rapidez son cuestiones clave si te roban o pierdes tarjetas de débito o de cualquier otro tipo. Sin embargo, no es fácil conocer todos los pasos a dar, cuál es la responsabilidad que tiene el consumidor o qué implicaciones puede tener el hecho de no seguir unas directrices adecuadas en una situación como esta.

 

Estos son los pasos básicos que deberías seguir si crees que te han robado o has perdido tarjetas de débito. Toma nota:

 

1. Lo primero que debes hacer si detectas que algo ha ocurrido con tus tarjetas de débito es avisar a tu entidad de que las has perdido o de que te las han robado. De esa forma, tu banco podrá bloquearlas para evitar un uso indebido de las mismas. En este sentido, hay que tener en cuenta una cosa: la legislación determina que el consumidor tiene una responsabilidad de hasta 150 euros en estos casos. Es decir, si alguien realiza un uso fraudulento de la tarjeta, tu entidad puede rechazar  devolverte (como máximo) 150 euros. Ahora bien, si seguiste todos los pasos correctos para gestionar este tipo de situaciones, la entidad no podría imponerte esta limitación.

 

2. Como mencionábamos anteriormente, es conveniente llevar el número de tu banco anotado en uno o varios sitios. Lo lógico es que no lo lleves en el mismo lugar en el que guardas tus tarjetas de débito, sino que elijas otro lugar. Además, debes tener en cuenta que en ocasiones pueden existir dos vías para telefonear a tu entidad: o bien llamar directamente al número que tenga habilitado el banco, o bien contactar con la emisora de la tarjeta (por ejemplo, Visa) y exponer lo sucedido para bloquear la tarjeta.

 

3. Los bancos tienen la obligación de facilitar a sus clientes un número de teléfono gratuito para poder bloquear las tarjetas de débito y cualquier otro tipo de plásticos. Sin embargo, en muchos casos no sucede así. Si te encuentras en esa situación, debes saber que tienes derecho a reclamar ante tu entidad. Para ello, debes dirigirte, en primer lugar, al Defensor del Cliente de tu banco o al Servicio de Atención al Cliente. Si la entidad no te responde o no te convence la solución que te da en los plazos establecidos por ley (dos meses) debes saber que puedes continuar con el proceso poniendo una queja ante el Servicio de Reclamaciones del Banco de España. Este departamento tendrá que darte una respuesta en un plazo máximo de seis meses. Ahora bien, sus decisiones no son vinculantes. Por tanto, aunque te diera la razón, sería el banco el que tendría la última palabra a la hora de decidir si quiere tomar alguna medida para compensarte o no.

 

4. Tras contactar con tu banco para bloquear tus tarjetas de débito, recuerda que es importante revisar todos los movimientos que haya habido en tu cuenta. En caso de que veas algo raro, lo mejor es que vuelvas a contactar con tu entidad para ponerles en conocimiento de lo sucedido.

 

5. Si sales de viaje al extranjero, consulta cuáles son los teléfonos a los que podrás llamar para bloquear tus tarjetas caso de robo o pérdida, y apúntalos en algún sitio que puedas consultar fácilmente. Los números de teléfono para contactar con tu entidad desde fuera de España suelen ser distintos a los habituales y es esencial que cuentes con esa información. Además, es conveniente apuntar los de la compañía emisora de tus tarjetas, en caso de que tengas varias. De esta forma podrías cancelar varios plásticos haciendo una sola llamada. 

 

¿Hay que abonar  intereses por pagar con tarjetas de débito?

No, al contrario de lo que ocurre con las tarjetas de crédito, con las tarjetas de débito el consumidor no tiene que pagar ningún interés por recibir dinero. ¿La razón? Cada vez que se usen estas tarjetas, el banco quitará el dinero  gastado de la cuenta del cliente. Por tanto, el consumidor solo podrá gastar una cantidad equivalente al dinero que mantenga en la cuenta bancaria. Dado que no es necesario que la entidad preste dinero al consumidor, este no tendrá que pagar ningún interés por esta operación. 

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