Todo lo que debes saber sobre los depósitos bancarios

 

Los consumidores españoles mantienen más de 730.000 millones de euros en depósitos bancarios, lo que convierte a este producto de ahorro en el favorito de familias y particulares en nuestro país, muy por delante de otras opciones como los seguros o los fondos de inversión.

 

Entre otros motivos, los ahorradores patrios optan por ellos por tratarse de productos bancarios fáciles de entender y, sobre todo, seguros. Ahora bien, hay que tener en cuenta que en el mercado existen muchos tipos de depósito en función de su liquidez, rentabilidad y riesgo.

 

Para que sepas en qué consiste cada uno de ellos, cuáles son sus ventajas e inconvenientes y cuáles se adaptan mejor a tus necesidades, en Kelisto te damos todas las claves.

 

¿Qué tipos de depósitos existen?

 

Las entidades financieras ofrecen una amplia variedad de depósitos con distintas características en función de su liquidez (es decir, de si permiten que el usuario pueda disponer de su dinero  cuando quiera), seguridad y rentabilidad. Estos son los más comunes:

 

1. Depósitos a la vista

 

  • ¿Qué son?

Los depósitos a la vista (también conocidos como “cuentas corrientes”) son productos bancarios en los que un consumidor puede ingresar su dinero y realizar una serie de operaciones básicas con él como extracciones, domiciliaciones, pago con cheques, etc.

 

  • ¿Qué liquidez tienen?
     

El dinero que se mantiene en estos productos tiene liquidez total. Es decir, el usuario puede disponer de su saldo en cualquier momento sin que el banco le pueda imponer ninguna penalización por ello. Eso sí, para poder retirar dinero, la cuenta corriente o el depósito deben tener dinero suficiente, aunque en algunos casos se puede acordar que la entidad realice un determinado adelanto a su cliente, a cambio del pago de una comisión.

 

  • ¿Están protegidos?

Los depósitos a la vista cuentan con el respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Este mecanismo permite que, en caso de quiebra de la entidad, el dinero que un consumidor mantenga en un banco esté garantizado hasta un límite de 100.000 euros por entidad y titular. Por tanto, si un depósito a la vista tuviera dos titulares, el FGD le aseguraría un total de 200.000 euros.

 

En este sentido, es importante tener en cuenta que todos los bancos que operan en España están protegidos por el FGD español, salvo aquellos que funcionan como sucursales de entidades extranjeras. En ese caso, el banco foráneo debe estar adscrito al fondo de garantía de su país. En la Unión Europea, todos los fondos de garantía ofrecen el mismo respaldo: 100.000 euros por entidad y titular. En caso de que el banco en el que se deposita el dinero sea de un país no comunitario, es importante consultar qué mecanismos de protección tiene y cuál es la cuantía que está garantizada.

 

  • ¿Qué rentabilidad ofrecen?

 

​Lo habitual es que las cuentas corrientes no ofrezcan ninguna rentabilidad, aunque hoy en día es posible encontrarse con productos que sí disponen de una determinada retribución, al menos durante los meses iniciales. En estos casos, el depósito a la vista suele estar vinculado a un depósito a plazo (como ocurre, por ejemplo, con la Cuenta Self  de Self Bank) que permitirá que el consumidor cobre una cierta retribución durante un plazo limitado.

 

  • ¿Qué gastos tienen?

 

Las comisiones más habituales son:

 

  1. La comisión por mantenimiento: es la que permite compensar la prestación de ciertos servicios básicos que proporciona el banco, como el mantenimiento de los registros necesarios para que la cuenta funcione, el servicio de caja básico, la emisión de extractos bancarios o la realización de abonos en la cuenta.
     
  2. La comisión por administración: normalmente, permite cubrir gastos de gestión que no se incluyen en la comisión de mantenimiento, como la domiciliación de recibos.
     
  3. Los gastos por transferencia: en algunos casos, los depósitos a la vista aplican un cargo cuando el usuario desea pasar dinero a otra cuenta de un consumidor distinto o de otro banco.
     
  4. La cuota de las tarjetas: los depósitos a la vista pueden ofrecer a sus clientes la posibilidad de disponer de una tarjeta de débito para pagar las compras o sacar dinero o en cajeros, o de una tarjeta de crédito con la que abonar gastos de forma aplazada. En ocasiones, estos medios de pago pueden disponer de una cuota de periodicidad semestral o anual.
     
  • Ejemplos

La Cuenta Self de Self Bank, la Cuenta Corriente de eNovanca o la Cuenta Sin Nómina de Openbank son algunos ejemplos que puedes encontrar en el mercado.

 

Monedas depósitos

 

2. Cuentas o libretas de ahorro

 

  • ¿Qué son?

 

Las cuentas de ahorro son depósitos que ofrecen una cierta rentabilidad por el dinero que el consumidor deja en ellos. Tradicionalmente, tenían una operativa más limitada que las cuentas a la vista por tratarse de productos bancarios destinados al ahorro. Por ello, no dejaban domiciliar nómina o recibos, o disponer de medios de pago como las tarjetas. Sin embargo, a día de hoy es habitual encontrarse con cuentas de ahorro que disponen de una operativa muy amplia y en las que se puede, por ejemplo, domiciliar la nómina o las facturas del hogar. Es más, algunas ofrecen más rentabilidad por los ahorros si el consumidor domicilia su salario.

 

  • ¿Qué liquidez tienen?

 

Las cuentas de ahorro tienen una liquidez total en la mayoría de los casos. Es decir, el consumidor puede retirar el dinero siempre que lo desee y sin tener que hacer frente a ninguna penalización.

 

  • ¿Están protegidos?

 

Al igual que ocurre con los depósitos a la vista, el dinero que el consumidor mantiene en cuentas de ahorro están protegido por el FGD, que garantiza hasta 100.000 euros por entidad y titular en caso de quiebra de la entidad bancaria. Por este motivo, siempre es recomendable no depositar cantidades superiores a esta cifra en un mismo banco, sino repartir los ahorros entre distintas entidades.

 

  • ¿Qué rentabilidad ofrecen?

 

La rentabilidad de las cuentas de ahorro varía notablemente en función de cada oferta, aunque hoy en día es posible encontrar algunos productos con rentabilidades del 5% a un año. Eso sí, todas aquellas cuentas de ahorro que ofrecen remuneraciones interesantes exigen una vinculación extra del consumidor (por ejemplo, que domicilie una nómina y recibos, o que tenga una tarjeta) o ponen límites a la remuneración, no solo de tiempo, sino también de saldo. Es decir, solo retribuyen con ese interés “promocional” las cantidades que no superen una cierta cantidad.

 

  • ¿Qué gastos tienen?

 

Las cuentas remuneradas suelen tener los mismos gastos que los depósitos a la vista. Es decir, suelen contar con una comisión de mantenimiento, otra de administración, y también pueden cobrar por transferencias. Ahora bien, normalmente, si la cuenta remunerada exige que sus clientes tengan una vinculación extra (por ejemplo, que domicilien su nómina), exime al cliente del pago de esas comisiones más habituales.

 

  • Ejemplos

 

Entre las cuentas de ahorro que puedes encontrar en el mercado se encuentran la Cuenta Nómina Remunerada de Bankinter, la Cuenta 1|2|3 del Santander, la Cuenta Más Open de Openbank o la Cuenta Naranja de ING Direct.

 

 

3. Depósitos a plazo fijo

 

  • ¿Qué son?

 

Los depósitos a plazo fjo son productos de ahorro en los que el consumidor entrega un dinero a una entidad bancaria y esta se compromete a devolverlo en un período determinado de tiempo junto al pago de unos intereses previamente acordados. Ahora bien, esos intereses se pueden abonar cuando vence el producto, o bien, de forma periódica.

 

Cuando llega la fecha de vencimiento, el cliente debe estar atento. En algunos casos, estos productos se renuevan automáticamente por un período igual, aunque la rentabilidad puede ser la misma o puede haber cambiado. Por este motivo, es recomendable que el usuario esté atento al calendario ya que, en ocasiones, es posible que no le interese mantener su dinero en el mismo producto sino cambiar a otro más atractivo.

 

  • ¿Qué liquidez tienen?

 

Los depósitos a plazo fijo tienen liquidez total, porque el consumidor puede retirar su dinero en el momento que lo desee. Eso sí, en estos casos, lo habitual es que su banco le aplique una penalización. Hay que tener en cuenta que las penalizaciones (que tienen que figurar en el contrato del depósito) no pueden ser superiores a los intereses brutos que el banco se hubiera comprometido a abonar cuando se contrató el producto.

 

En algunos casos, es posible que los depósitos a plazo cuenten con lo que se conoce como “ventanas de liquidez”, sobre todo cuando se trata de productos a muy largo plazo. Estas ventanas son determinados períodos a lo largo de la vida de los depósitos en los que el cliente puede retirar el dinero sin tener que hacer frente al pago de una penalización.

 

  • ¿Están protegidos?

 

Al igual que sucede con los depósitos a la vista y las cuentas de ahorro, los depósitos a plazo cuentan con la protección del FGD, un mecanismo que garantiza hasta 100.000 euros por entidad y titular.

 

  • ¿Qué rentabilidad ofrecen?

 

Al contrario de lo que sucede con las cuentas de ahorro, los depósitos a plazo sí tienen una rentabilidad que se mantiene invariable durante toda la vida del producto. Esa rentabilidad se puede expresar en forma de Tipo de Interés Nominal, aunque lo más recomendable es consultarla en forma de Tasa Anual Equivalente (o calcularla) para poder comprar entre distintas ofertas.

 

En los últimos meses, la bajada de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) ha provocado que la rentabilidad de los depósitos a plazo esté de capa caída. De hecho, mientras que hace tres o cuatro años, su remuneración rondaba el 3-4% a 12 meses, hoy es complicado encontrar opciones que superen el 0,5%.

 

A la hora de analizar la rentabilidad que tienen los depósitos a plazo que hay en el mercado hay que tener en cuenta otra cuestión. En algunos casos, su remuneración depende del saldo que vaya a invertir el consumidor. Así, hay depósitos con distintas rentabilidades en función de los ahorros que se depositen, o productos que solo están disponibles para aquellos clientes que tengan de una cierta cantidad de dinero.

 

  • ¿Qué gastos tienen?

 

Normalmente, el único gasto que tienen son las penalizaciones que se aplican si el cliente decide retirar su dinero antes de tiempo.

 

  • Ejemplos

 

El Depósito Self de Self Bank, el Depósito Tookam o el Depósito Naranja de ING Direct son algunos de los productos que se pueden encontrar en el mercado.

Dinero depósitos

4. Depósitos estructurados

 

  • ¿Qué son?

 

Los depósitos estructurados combinan dos tipos de depósito en uno: por un lado, un depósito a plazo fijo tradicional, cuya remuneración se sabe de antemano; y por otro, uno cuya rentabilidad está vinculada a un activo subyacente: por ejemplo, a una acción o un índice bursátil. La evolución que tenga este activo subyacente será la que determine cuál es la rentabilidad final que el consumidor recibe por su dinero.

 

Normalmente, el depósito tradicional tiene un plazo más corto que el depósito vinculado al subyacente. De esa forma, las entidades pueden ofrece una rentabilidad mayor por este tipo de productos.

 

Ahora bien, hay que tener en cuenta que esa rentabilidad no está garantizada, sino que es máxima. Es decir, el banco puede ofrecer llegar una remuneración del 6% pero, para que eso suceda, el comportamiento del activo subyacente debe ser el que determine el contrato. Si no, la rentabilidad podría ser mucho menor o, incluso, nula.

 

  • ¿Qué liquidez tienen?

 

Uno de las principales desventajas de los depósitos estructurados es su escasa liquidez. En caso de que un consumidor desee retirar su dinero antes de tiempo, pueden suceder dos cosas: la primera, que se le aplique una penalización; y la segunda, que no necesariamente pueda recuperar el 100% de lo invertido, ya que los depósitos estructurados solo garantizan que se recuperará la inversión si se respeta el plazo acordado. No obstante, para asegurarse de las condiciones que aplica cada producto, es necesario analizar detenidamente lo que dice el contrato firmado con el banco.

 

  • ¿Están protegidos?

 

Los depósitos estructurados cuentan con el respaldo del FGD, lo que significa que, en caso de quiebra de la entidad, el consumidor siempre podría recuperar hasta 100.000 euros por entidad y titular.

 

  • ¿Qué rentabilidad ofrecen?

 

Normalmente, los depósitos estructurados no hablan de una rentabilidad determinada, sino de un objetivo de rentabilidad. Es decir, se puede llegar hasta un determinado rendimiento, pero para eso es necesario que el activo subyacente se comporte de una determinada manera.

 

Por ejemplo, un depósito estructurado podría vincular su remuneración al comportamiento de las acciones de Vodafone y acordar varias cosas: que si, llegado el vencimiento, las acciones de la operadora han subido de precio, el cliente cobre un 2%; pero que si han bajado o se mantienen, solo reciba un 0,20%.

 

Por otro lado, el consumidor debe saber que la remuneración no se suele expresar en forma de TAE, como ocurre en los depósitos a plazo, sino en forma de “cupón”, que no sirve para hacer las mismas comparativas que se pueden hacer con la TAE. Así, por ejemplo, un depósito estructurado a dos años, con un cupón del 4% tendría una remuneración anual del 2%.

 

  • ¿Qué gastos tienen?

 

Normalmente, laúnica comisión que se aplican es la penalización por cancelación, que solo se cobra si el usuario decide retirar su dinero de la entidad antes del plazo acordado.

 

  • Ejemplos

 

El Deposito Garantizado Digital 27 de Bankinter y el Depósito Seguridad de Abanca son algunos de los depósitos garantizados que se pueden encontrar en el mercado.

 

5. Depósitos combinados

 

  • ¿Qué son?

 

Los depósitos combinados son un producto a medio camino entre el depósito tradicional y el depósito estructurado, y se caracterizan porque combinan un plazo fijo tradicional con un fondo de inversión. El problema es que el consumidor no puede elegir el fondo de inversión en el que quiere depositar sus ahorros sino que, como mucho, su banco le dará una lista cerrada para que opte por uno de los productos que le propone.

 

  • ¿Qué liquidez tienen?

 

La liquidez de los depósitos combinados depende de cada producto. Normalmente, la parte destinada al depósito a plazo tradicional se puede cancelar previo pago de una penalización. Sin embargo, la parte destinada a un fondo de inversión no siempre se puede cancelar antes de tiempo y, en caso de que se pueda, las comisiones a abonar son tan elevadas que pueden provocar que el consumidor no recupere todo su dinero.

 

  • ¿Están protegidos?

 

En los depósitos combinados solo hay una parte totalmente protegida: la del depósito a plazo tradicional, que cuenta con el respaldo del FGD. Este mecanismo, como en cualquier otro depósito, asegura hasta 100.000 euros por entidad y titular en caso de que el banco quebrara. Ahora bien, el dinero que se encuentra en el fondo de inversión no contaría con este respaldo.

 

  • ¿Qué rentabilidad ofrecen?

 

Dado que se trata de un producto más complejo y arriesgado que los depósitos a plazo tradicionales, la rentabilidad que pueden llegar a ofrecer es mayor. Eso sí, al igual que ocurre con los estructurados, no se trata de una rentabilidad garantizada, sino de una rentabilidad máxima que se puede conseguir. Por tanto, la remuneración real que se va a obtener con los depósitos combinados no se sabrá hasta que le producto venza.  

 

Además, en algunos casos, la rentabilidad dependerá de cómo se distribuya el dinero del ahorrador. Es decir, si el saldo que destina al fondo de inversión es mayor que el destinado al depósito, la retribución será superior,  y viceversa.

 

  • ¿Qué gastos tienen?

 

Además de la penalización por cancelación anticipada que se aplica a la parte invertida en el depósito a plazo, el consumidor no debe olvidar que los fondos de inversión que hay que contratar con los depósitos combinados tienen una comisión de gestión, que puede rondar el 0,5%, pero también dispararse por encima del 1%.

 

  • Ejemplos

 

El Depósito Combinado Suma Rentabilidad del Banco Popular o el BS Depósito Plus de Banco Sabadell son dos ejemplos de los depósitos combinados que se pueden contratar en la actualidad.

 

Euros depósitos

Fiscalidad de los depósitos

 

Los intereses que abonan los depósitos a un consumidor son, a ojos de Hacienda, rendimientos del capital mobiliario y, como tal, están sujetos al pago de unos impuestos que se estructuran en tres horquillas dependiendo de las ganancias que ingrese el contribuyente.

 

Hasta el pasado mes de julio, los impuestos que había que pagar por los depósitos se estructuraban de la siguiente manera, en función a las ganancias:

 

- De 0 a 6.000 euros: se abonaba un 20% a Hacienda
 

- De 6.000,01 a 50.000 euros: un 22%
 

- A partir de 50.000,01 euros: un 24%
 

En principio, estaba previsto que estos impuestos se redujeran en 2016. Sin embargo, el pasado mes de julio, el Gobierno decidió adelantar esa rebaja por lo que, desde esa fecha, los tributos permanecen así:

 

- De 0 a 6.000 euros: un 19%

 

- De 6.000,01 a 50.000 euros: un 21%

 

- A partir de 50.000,01 euros: un 23%
 

Además de estas indicaciones, hay que tener en cuenta una particularidad referente a los depósitos combinados. En su caso, la parte destinada a un depósito a plazo fijo tradicional sí estará sujeta a esta fiscalidad, pero la parte que se encuentra en un fondo de inversión (y los beneficios que esta genere) tributarán como lo haría cualquier otro fondo de inversión.