¿Qué son los préstamos personales?

Cuando un consumidor se plantea comprar un coche, reformar una vivienda o, por ejemplo, pagar los estudios de sus hijos, es posible que necesite cierta ayuda económica. Las entidades financieras ponen a disposición de sus clientes productos de financiación con los que hacer frente a estos gastos, a cambio del pago de unos intereses. Se trata de los préstamos personales o préstamos personales online.

 

Los préstamos personales son productos de financiación que permiten que el consumidor disponga de un dinero a cambio de devolver lo prestado, en un plazo determinado de tiempo y junto a una cantidad extra: los intereses. Su tipo de interés es más alto que el de las hipotecas y su plazo de amortización (el tiempo del que dispone el cliente para devolverlo) es menor ya que, en este caso, la vivienda no actúa como garantía.

 

Los préstamos personales y los préstamos personales online están entre los productos de financiación más solicitados. Nos permiten disponer de dinero prestado para gastos específicos y en muchos casos, los requisitos son menores que para otros tipos de financiación.

 

Cuando se firma el contrato de un préstamo personal o un préstamo online, la entidad que lo concede entrega una cantidad de dinero al cliente y establece un plazo para que se devuelva el capital prestado más los intereses. Normalmente, esta devolución se efectúa mediante el pago de unas cuotas fijas.

 

Dentro de los préstamos personales hay muchos tipos en función, por ejemplo, de su finalidad (préstamos para la compra de un coche, para la financiación de una reforma del hogar, para el pago de los estudios, etc.), de la cantidad prestada (micropréstamos), etc. Ahora incluso se pueden solicitar préstamos personales online, con menos papeleos, más rapidez y comodidad. Hay una gran variedad de préstamos personales y préstamos personales online y por ello, las cantidades pueden variar entre los 1.000 € y los 100.000

 

¿Qué tipos de préstamos personales existen?

Dependiendo de la cantidad que necesites o del plazo en el que quieras devolverla, de lo que desees financiar o de, por ejemplo, si eres asalariado o no, existen distintos tipos de préstamos personales o préstamos online, más allá de la oferta genérica. Conocer sus características es fundamental para atinar bien a la hora de elegir el mejor producto: 

 

1. Micropréstamos
 

Los micropréstamos son productos de financiación que se caracterizan, en primer lugar, por conceder cantidades muy pequeñas que deben devolverse en un período de tiempo muy corto: en concreto, no suelen ofrecer más de 600 euros a reintegrar en plazos máximos que nunca son superiores a los 45 días. Además, son mucho menos exigentes con el consumidor (no necesitan que su solvencia sea tan alta como en un producto tradicional) y su tramitación puede realizarse en tan solo unos minutos a través de Internet, teléfono e, incluso, SMS.

 

Debido a esta falta de exigencias y a la rapidez en su concesión, los micropréstamos resultan mucho más caros que los préstamos personales tradicionales. Además, su coste no se expresa en forma de Tipo de Interés Nominal (TIN) o de Tasa Anual Equivalente (TAE) como sucede con un producto de financiación clásico, sino en forma de honorarios. Estos honorarios son, simplemente, una determinada cantidad en euros que el cliente deberá pagar a cambio de la concesión del dinero y, por lo general, no bajan del 20% de la cantidad prestada (lo que representa un TAE que ronda el 2000-3000%).

 

Normalmente, los micropréstamos son concedidos por empresas financieras (no por bancos tradicionales) que no están bajo la supervisión de organismos reguladores como el Banco de España,  pero que sí deben cumplir con la normativa vigente en materia de consumo. Principalmente se obtienen como micropréstamos online o por teléfono.

 

2. Préstamos rápidos

 

Son productos que están a medio camino entre un préstamo personal tradicional y un micropréstamo. En este sentido, conceden cantidades que oscilan entre los 600 y los 10.000 euros, con plazos de devolución que suelen ir de los seis meses a los cinco años. Este tipo de financiación se consigue como préstamos personales online, por teléfono, o incluso los hay de bancos tradicionales.

 

 Sus intereses se expresan en forma de TIN y de TAE (como ocurre en un préstamo tradicional) y, aunque pueden ser más elevados que los de un producto clásico, son mucho más asequibles que los de los micropréstamos (alrededor del 15-20% TAE).

 

Para solicitarlos, se puede acudir a una entidad de crédito especializada (como Cofidis) o a un banco tradicional, donde cada vez es más frecuente encontrar esta oferta de productos.
 

3. Préstamos personales en función del bien o servicio que se desee financiar

 

Además de existir préstamos personales y préstamos online genéricos (también llamados “préstamos al consumo”) existen algunas ofertas que te permitirán financiar un determinado bien o servicio. Lo más comunes son los préstamos destinados a la adquisición de un coche, o al pago de los estudios, una reforma del hogar, viajes o, incluso, la propia declaración de la renta.

 

4. Préstamos preconcedidos
 

Los préstamos preconcedidos son líneas especiales de financiación que las entidades bancarias ponen a disposición de sus mejores clientes y cuyas características suelen variar el función del perfil de cada consumidor. Por tanto, son productos que solo se conceden a clientes con una solvencia alta (con pocas deudas, que siempre han pagado con puntualidad…) y por una cantidad que cambia en función de sus ingresos. Es decir, aunque ninguno suele ofrecer más de 30.000 euros, una entidad no dará la misma cifra a un consumidor con una nómina domiciliada de 3.500 euros que a uno con unos ingresos regulares de 800.

 

A diferencia de lo que sucede con un préstamo personal genérico, su tramitación suele ser muy rápida y apenas se requiere de papeleo, ya que la propia entidad ya dispone de la información que necesita para su concesión.
 

5. Anticipos de nómina

 

 Entre las ventajas que ofrecen algunas cuentas bancarias están los adelantos de nómina, un producto de financiación que permite que el cliente obtenga una cantidad de dinero equivalente a su sueldo, con unas condiciones más ventajosas que las de los préstamos personales o préstamos personales online tradicionales.

 

La cifra que las entidades conceden a los usuarios dependerá del salario que tengan domiciliado en la entidad: algunas ofrecen una cantidad equivalente al sueldo de un mes, mientras que otras pueden conceder varias mensualidades, aunque fijen un tope máximo (por ejemplo, tres meses de adelanto con un límite máximo de 5.000 euros).

 

Al tratarse de préstamos de poco valor y que se ofrecen a usuarios ya conocidos por la entidad, normalmente cuentan con condiciones ventajosas: algunas de las ofertas no cobran comisiones ni intereses por este tipo de anticipos y otras aplican un interés muy similar al de los préstamos personales y préstamos online genéricos.

 

En la categoría de anticipos de nómina, además, puede haber ciertos productos específicos, como los descubiertos en cuenta autorizados: es decir, un producto por el que el banco permite que un cliente esté en números rojos durante un cierto plazo de  tiempo sin cobrarle intereses ni las comisiones propias que se aplicarían en estos casos.

 

Otra de las variantes más comunes es la del adelanto para el pago de recibos. En este caso, el banco pone a disposición del cliente una cierta cantidad de dinero para que, en caso de que su empresa se retrasase en el pago de la nómina, el consumidor pueda seguir haciendo frente al pago de sus facturas.

 

¿Quién puede conceder un préstamo o un préstamo personal online?

1. Bancos

Los bancos se dedican, esencialmente, a captar dinero del público y a utilizarlo para conceder préstamos tradicionales y préstamos personales online. Lo que diferencia a los bancos – y a las antiguas cajas de ahorros- de cualquier otra entidad financiera- es que son los únicos que tienen autorización para poder captar dinero de particulares o empresas. Para poder operar, necesitan tener la autorización del Banco de España, que es el organismo que se encargará de supervisar su actividad.

 

2. Establecimientos financieros de crédito

Son entidades que se dedican únicamente a conceder financiación a través de distintos productos (tanto préstamos personales o préstamos online, como tarjetas, hipotecas, avales, etc.) pero que no pueden captar dinero de sus clientes. Al igual que ocurre con los bancos tradicionales, cuenta con la supervisión del Banco de España.

 

3. Otras entidades sin regulación del Banco de España

Aunque lo normal es que los préstamos y los préstamos personales online sean concedidos por entidades financieras –ya sean bancos tradicionales o establecimientos financieros de crédito-, existen casos en los que la financiación puede estar ofertada por otro tipo de compañías. Es lo que ocurre, sobre todo, con los micropréstamos. Estos productos de financiación formar parte de catálogo de empresas que no están supervisadas por el Banco de España.

 

No obstante, estas empresas sí están obligadas a cumplir una cierta normativa. En concreto, deben respetar lo que dice la Ley de comercialización a distancia de servicios financieros destinados a consumidores. Esta norma tiene como objetivo conseguir una mayor protección de los usuarios partiendo de la base de que los productos financieros tienen unas características muy especiales.

 

Además, las compañías que conceden micropréstamos deben estar inscritas en el Registro Mercatil y tienen que cumplir con normativa de defensa de los derechos del consumidor como lo haría cualquier empresa que opere en España. Eso significa, entre otras cosas, que deben informar correctamente a sus clientes sobre las condiciones de contratación del producto que han elegido.

 

4. Otras personas

Los préstamos también se pueden contratar recurriendo a otras personas que puedan dejarnos el dinero. Para ello, existen varias fórmulas con distintas peculiaridades y, sobre todo, riesgos para el cliente.

 

Por un lado, el usuario podría recurrir a un prestamista particular, es decir, un individuo que le deja el dinero. Esta alternativa implica un elevado riesgo, sobre todo si la formación financiera del consumidor no es muy elevada. Los prestamistas particulares tienen libertad para exigir los avales que consideren oportunos y para cobrar el interés que consideren necesario. De ahí que, en muchos casos, la financiación que ofrecen sea muy cara y que, caso de impago, muchos usuarios se hayan visto avocados a perder su casa o su negocio.

 

Por otro lado, el consumidor podría recurrir a una plataforma de financiación participativa (o crowdlending), un sistema que permite que se concedan préstamos entre particulares, de una forma más regulada y con menos riesgo para el cliente y para quién ofrece su dinero. En nuestro país hay varias plataformas que se dedican a esta actividad (como Comunitae o Zank) y, generalmente, ofrecen financiación desde 600 euros a devolver en plazos que llegan a alargarse hasta los 60 meses.

 

Para quien solicita el préstamo, estas plataformas son una alternativa en momentos en los que escasea el crédito. Sin embargo, la financiación que ofrecen suele ser más limitada (en cantidad y plazo) que la que proporcionan los bancos.

¿En qué se diferencian los préstamos personales de otros productos de financiación?

 

Los préstamos tradicionales o préstamos personales online no son los únicos productos de financiación que los bancos ponen a disposición de los clientes. Los más habituales suelen ser:
 

1. Las hipotecas:
 

Son préstamos en los que la vivienda actúa como garantía de la deuda que el consumidor tiene con el banco. En función del tipo de interés que apliquen, los préstamos hipotecarios pueden ser de tipo variable (utilizan un índice de referencia que se revisa regularmente, al que se suma un diferencial fijado por el banco), de tipo fijo (con un interés que permanece invariable durante toda la vida del préstamo) o mixtos (es decir, combinan un período de interés fijo y uno de interés variable. En España, el 90% de las hipotecas son a tipo variable y utilizan como referencia el euríbor

 

La mayoría de los préstamos hipotecarios financian, como máximo, el 80% del valor de tasación o de compraventa de una vivienda (el menor de los dos) y conceden financiación por un plazo máximo que oscila entre los 30 y los 40 años. En cuanto a los tipos de interés que aplican, las hipotecas más interesantes del mercado no superan el euríbor+1,50% y algunas ofertas ya se sitúan por debajo, incluso, del e+1%.



2. Las tarjetas de crédito:


Algunas tarjetas de crédito también permiten obtener financiación para pagar las compras en plazos. Son las comúnmente denominadas tarjetas revolving y, habitualmente, aplican un interés que ronda el 20-30%, frente al 6-10% de los préstamos personales.


3. Los créditos:
 

Cuando una entidad concede un crédito, no transfiere al usuario una determinada cantidad de dinero (como sucede con los préstamos personales) sino que pone a su disposición una cierta cifra a la que el usuario puede recurrir siempre que lo necesite. En este caso, también se pacta un plazo de devolución concreto y antes de que este período termine, el consumidor podrá devolver la cantidad que haya utilizado. De esta forma, volverá a tener ese dinero disponible para su uso si así lo necesitara.

¿Qué aspectos hay que analizar antes de contratar un préstamo personal?

Como sucede con cualquier producto bancario, el consumidor debe analizar algunas de las características de los préstamos tradicionales o préstamos personales online antes de contratarlos. Solo así podrá saber si, realmente, está ante una buena oferta. Los elementos que siempre habrá que chequear son:
 

  1. El interés


    Es el “precio” del préstamo personal o préstamo personal online, es decir, lo que un banco o cualquier entidad cobrará al consumidor por concederle una cantidad determinada de dinero. Se puede reflejar mediante dos indicadores: el TIN (Tipo de Interés Nominal) que es el interés aplicado por recibir el préstamo, y la TAE (Tasa Anual Equivalente) que no solo engloba el interés, sino que también tiene en cuenta otros gastos (como las comisiones) y el plazo de amortización elegido por el cliente
     

  2. La comisiones
     

    Los préstamos personales y préstamos personales online pueden tener varios tipos de comisiones:

     

    A) La comisión de apertura: se cobra para hacer frente a los gastos derivados de la formalización de la operación y de la puesta a disposición del cliente del dinero que ha solicitado. Esta comisión se expresa en forma de porcentaje y suele oscilar entre el 1% y el 2% de la cantidad que el consumidor haya pedido.

     

    B) La comisión de estudio: es que sirve para hacer frente a los gastos generados por el estudio que debe hacer el banco (o la entidad correspondiente) para verificar que un cliente es realmente solvente y para establecer las característica de la operación que se va a cerrar. También se expresa en forma de porcentaje y, en ocasiones, está incluida en la propia comisión de apertura.

     

    C) La comisión por cancelación anticipada: es la que se cobra al cliente cuando este decide finiquitar toda (o parte de) la deuda pendiente que tiene con su entidad y sirve para compensar por los intereses que dicha entidad dejaría de percibir. Normalmente, esta comisión será menor cuanto más cerca esté la fecha de vencimiento del préstamo personal.
     

  3. Los productos vinculados
     

    Son los productos adicionales que un consumidor tendrá que contratar si desea beneficiarse de la oferta de financiación más ventajosa de una entidad. Por ejemplo, es posible que un  banco cuente con un préstamo para la compra de vehículos a un interés fijo del 8% TIN. Sin embargo, si el consumidor acepta contratar una cuenta nómina, dos tarjetas y hacer compras con ellas por valor de 1.000 euros al año, la entidad podría rebajar ese interés hasta el 7%.
     

  4. El plazo de amortización
     

    Es el período que tiene el consumidor para devolver el dinero a su entidad mediante cuotas regulares. Cuanto más largo sea ese plazo, mayores serán los intereses que tendrá que pagar pero, al mismo tiempo, más se diluirá el impacto que tienen las comisiones sobre el coste anual del producto.
     

  5. La cantidad máxima que permite solicitar
     

    Es la cifra que una entidad podría llegar a prestar a un consumidor. Normalmente, esta cantidad se adapta al tipo de producto o servicio que se pretende abonar. Por ejemplo, un préstamo para la compra de un vehículo puede llegar a los 60.000 euros, mientras que uno diseñado para el pago del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) nunca supera los 30.000.

 

¿Qué documentos debes consultar antes de contratar un préstamo personal?

Antes de contratar un préstamo personal online tendrás que consultar tres tipos de documentos distintos que te ayudarán a saber si estás ante la oferta más adecuada:

- En primer lugar, consulta la publicidad del préstamo o los préstamos que más te interesen. Esto te permitirá saber cuál es el tipo de interés y las comisiones que aplican y, por tanto, poder comparar entre las distintas ofertas
 

- Una vez hayas decidido cuáles son las opciones más atractivas, acude a tu entidad y pide información detallada sobre cada una de ellas. De esa forma, podrás consultar otros detalles, como si exige contratar productos vinculados o si requiere que el consumidor tenga unos ingresos mínimos.
 

- Cuando te hayas decidido, acude a la entidad correspondiente y solicita una oferta vinculante, un documento que deben entregarte obligatoria y gratuitamente siempre que el préstamo que quieras solicitar supere los 200 euros. Esta oferta te permitirá saber cuáles son las condiciones exactas de la oferta que te interesa y, sobre todo, evitará posibles confusiones derivadas de la negociación que hayas tenido con tu entidad financiera.

 

¿Qué documentación solicitan las entidades para poder conceder un préstamo personal?

Antes de conceder un préstamo personal o préstamo personal online, las entidades realizan un estudio pormenorizado para averiguar si el cliente es suficientemente solvente y, por tanto, para verificar si podrá hacer frente a su devolución. Salvo en el caso de los micropréstamos y los préstamos rápidos, lo normal es que se analicen los ingresos que tiene el consumidor, sus compromisos de pago (es decir, si tiene otros préstamos, tarjetas de crédito, etc.) y su patrimonio.

 

En caso de que esto no fuera suficiente para garantizar la solvencia del futuro hipotecado, su entidad podría requerirle que cuente con un avalista, es decir, con una persona que pudiera hacerse cargo de la deuda si el consumidor se viera en la tesitura de no poder devolver el dinero solicitado.

 

En general, los documentos que podría pedir una entidad antes de conceder un préstamo personal son:

1. El DNI

2. Un documento que acredite cuáles son sus ingresos: por ejemplo, las últimas nóminas

3. Una copia de su contrato de trabajo y de su última declaración del IRPF

4. Un justificante en el que conste cuál es su patrimonio

5. La escritura de su vivienda (si es propietario) o su contrato de alquiler

6. Los recibos que paga regularmente

7. Una factura o comprobante del producto o servicio que desea adquirir

 

¿Cómo se calculan los intereses que habrá que pagar por un préstamo personal?

Para calcular los intereses que habrá que pagar por un préstamo personal o un préstamos personal online (y, por tanto, cuál es su coste real) y disponer de información útil para poder comparar varias ofertas, es necesario conocer cuál es su TAE. Al contrario de lo que sucede con el TIN, la TAE de un préstamo tiene en cuenta todas aquellas variables para saber lo que cuesta realmente obtener financiación: es decir, el tipo de interés, las comisiones y el plazo al que se solicitará.

 

La normativa actual obliga a que las entidades faciliten información sobre la TAE en la publicidad que hacen sobre préstamos, en la información precontractual que deben entregar a sus clientes y en los propios contratos con los que se cierra cada operación. Sin embargo, para poder hacer un cálculo previo y poder comparar entre varias ofertas, el Banco de España ofrece un simulador en el que se puede calcular la TAE de cualquier préstamo personal con solo indicar el dinero que se quiere solicitar, el TIN, las comisiones y el plazo de amortización.

 

¿Cómo se puede pagar un préstamo personal?

Habitualmente, los préstamos personales se abonan estableciendo una serie de cuotas periódicas con las que el cliente irá devolviendo a la entidad, poco a poco, la cantidad prestada. Lo normal es que estas cuotas sean mensuales (aunque se pueden negociar otras condiciones) y que en ellas se pague una parte del capital solicitado y una parte de intereses. En jerga bancaria, este sistema de denomina “sistema francés” y es el que también se utiliza en los préstamos hipotecarios.

 

Algunas entidades ofrecen, además, la posibilidad de que sus clientes disfruten de un período de carencia. Durante este plazo, el usuario solo abonará la parte correspondiente a los intereses, lo que le permitirá reducir significativamente el esfuerzo económico que realiza para devolver su deuda. 

 

¿Qué ocurre cuando no se paga un préstamo personal?

Cuando un cliente no puede hacer frente al pago de las cuotas de un préstamo personal, su entidad le cobrará unos intereses de demora que son más elevados que los intereses habituales.

 

Hasta mayo de 2015, no existían límites para este tipo de intereses, por lo que cada banco o establecimiento de crédito podía cobrar lo que quisiera a los usuarios que se retrasaran en el pago de sus cuotas. Sin embargo, el 14 de mayo de 2015 el Tribunal Supremo declaró que aquellos intereses de demora que superaran en más de dos puntos el tipo de interés aplicado habitualmente por un préstamo serían declarados abusivos, una decisión que sienta jurisprudencia. Por tanto, si un préstamo personal cobra un TIN del 8%, sus intereses de demora no deberían ser superiores al 10%.

 

Ahora bien, ¿qué pasa si una situación de impago se prolonga en el tiempo? En ese caso, la entidad que haya concedido el préstamo personal tiene derecho a conseguir el dinero que el cliente le debe siguiendo el procedimiento que dita la Ley de Enjuiciamiento Civil. Por tanto, podrá proceder a embargar los bienes del consumidor.

 

¿Qué derechos tienen los consumidores que contratan préstamos personales?

La Directiva de créditos al consumo es una normativa europea que permite proteger los derechos de aquellos usuarios que soliciten un préstamo personal de entre 200 y 75.000 euros. Los principales aspectos que recoge son:

 

  • El derecho a recibir una publicidad transparente
     

La publicidad de los préstamos personales debe incluir datos que permitan que el consumidor compare entre las distintas ofertas que hay en el mercado. Es decir, debe mostrar datos como la TAE, el tipo de interés (si es fijo o variable) o la duración del contrato. Esta información debe mostrarse de una manera transparente y clara, e irá acompañada de un ejemplo que aclare las posibles dudas del usuario.

 

  • El derecho a disponer de información antes de la firma del contrato
     

Antes de firmar un contrato, cualquier cliente tiene derecho a recibir un “documento de información normalizada europea sobre el crédito al consumo”, es decir, un archivo en el que aparezcan datos esenciales para garantizar que el usuario está correctamente informado de las condiciones del producto que va a adquirir. Por ejemplo, este documento debe incluir la TAE (acompañada de un ejemplo), el plazo de amortización o la periodicidad de las cuotas.

 

  • El derecho a contar con información clara en el contrato
     

Todos los datos que el consumidor ha recibido en la publicidad y en la información previa a la firma del contrato de su préstamo personal también deben constar en el documento por el que se cierre la operación. Es decir, la TAE, el plazo, las cuotas  o los productos vinculados deberán quedar reflejados en el contrato que firme el usuario.

 

  • El derecho a cambiar de opinión
     

La normativa europea permite que un consumidor se arrepienta de haber solicitado un préstamo personal. En concreto, le otorga un plazo de 14 días para poder rechazar el contrato que firmó. Eso sí, cuando lo haga tendrá que devolver la cantidad de dinero que se le hubiera transferido, los intereses y las comisiones no reembolsables, en caso de que las hubiera.

 

  • El derecho a un reembolso anticipado
     

Si un consumidor tiene un dinero extra y desea liquidar parte de la deuda con el banco tendrá que poder hacerlo. Así consta en la directiva europea que, eso sí, especifica que esta operación podría tener un coste para el cliente. En concreto, su entidad podría cobrarle una comisión que no debería ser superior al 0,5-1% y que, en cualquier caso, nunca puede superar el interés que habría tenido que pagar en caso de que hubiera seguido abonando su deuda con normalidad.