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¿Qué son los préstamos personales?

Dinero para financiar cualquier gasto.

Los préstamos personales son productos de financiación: es decir, herramientas que permiten que el consumidor disponga de un dinero que no tiene, a cambio de devolverlo en un plazo de tiempo pactado junto con unos intereses que previamente habrá acordado con el banco. Los préstamos personales permiten financiar todo tipo de bienes de consumo (coches, electrodomésticos, viajes, estudios, etc.) y pueden tener algunas comisiones y gastos de gestión.

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¿Qué son los microcréditos?

Consigue dinero para pequeños imprevistos en minutos.

Los microcréditos son un tipo de préstamo personal con unas características especiales: solo permiten pedir pequeñas cantidades de dinero (hasta 600 euros) que deben ser devueltas en períodos cortos de tiempo (máximo 45 días) y cobran un interés que no expresa en forma de porcentaje (como ocurre con el TIN o la TAE) sino en euros (los honorarios). Además, para solicitar microcréditos apenas hace falta documentación y trámites.

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¿Qué es la reunificación de deudas?

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La reunificación de deudas es una herramienta financiera pensada para mejorar ciertas situaciones de sobreendeudamiento puntual: es decir, para ayudar al consumidor cuando tiene muchas deudas que no puede asumir. Para ello, se aglutina toda la deuda hipotecaria, y el resto de deudas que pudiera haber, en una misma hipoteca. Por tanto, el usuario pasará a pagar una única cuota por todo y abonará un interés más bajo.

¿Qué préstamos puedes comparar en Kelisto?

 

Préstamos personales: Dinero para financiar cualquier gasto

 

Los préstamos personales son productos de financiación: es decir, herramientas que permiten que el consumidor disponga de un dinero que no tiene, a cambio de devolverlo en un plazo de tiempo pactado. Ahora bien, esta concesión de dinero estará ligada al pago de unos intereses, que variarán en función del tipo de préstamo y de la entidad con la que lo contrates.

 

Los préstamos personales permiten financiar todo tipo de bienes de consumo. Por tanto, encontrarás desde préstamos de coche o préstamos de moto hasta los mejores préstamos para financiar las vacaciones de verano, entre otros. En cuanto a sus costes, recuerda que pueden tener algunas comisiones y gastos de gestión, pero cada vez son más los préstamos sin comisiones que puedes encontrar en el mercado. Aun así, te recomendamos que antes de contratar tu producto, tengas en cuenta las condiciones que te aplicará.

 

Por otro lado, si buscas contratar un Préstamo con ASNEF (es decir, un préstamo para consumidores que están en algún fichero de impagos), la oferta es mucho más reducida pero también existe, lo que significa que aunque aparezcas en un listado de morosos por el impago de alguna de tus facturas, también podrás conseguir financiación.

 

En la actualidad, la mayoría de las ofertas que encontrarás son préstamos online, es decir, son productos que podrás contratar a través de Internet, sin tener que ir hasta las sucursales de los bancos para que te los concedan.

 

Microcréditos: Consigue dinero para pequeños imprevistos en minutos

 

Los microcréditos son un tipo de préstamo personal con unas características especiales: solo permiten pedir pequeñas cantidades de dinero (hasta 600 euros) que deben ser devueltas en períodos cortos de tiempo (máximo 45 días) y cobran un interés que no se expresa en forma de porcentaje (como ocurre con el TIN o la TAE) sino en euros (los honorarios). Entre las ventajas de los microcréditos destaca que apenas hace falta documentación y trámites para poder solicitarlos, de forma que podrás encontrar minicréditos sin nómina. Además, algunas entidades no cobran honorarios a los clientes nuevos que soliciten hasta una determinada cantidad y lo devuelvan en el plazo acordado. Por tanto, se podría decir que en ocasiones funcionan como préstamos sin comisiones.

 

La mayoría de estas ofertas, además, son microcréditos online, es decir, se pueden contratar a través desde cualquier parte con tan solo tener conexión a Internet.

 

Préstamos rápidos: Financiación ágil para pequeños gastos

 

Los préstamos rápidos son un tipo de préstamo personal con unas características específicas: tienen una tramitación rápida y ágil (muchos de ellos están disponibles en pocas horas) y suelen conceder cantidades de dinero algo más reducidas que un préstamo personal, un préstamo de coche o un préstamo de moto. Además, se caracterizan por ser algo menos exigentes con los requisitos de solvencia del cliente pero, a cambio, cobran un interés mayor por ofrecer financiación.

 

A día de hoy, la mayoría de los préstamos rápidos que hay en el mercado son préstamos online, por lo que podrás solicitar financiación desde cualquier parte y sin ningún tipo de limitación horaria. Si quieres hacerte con una de estas ofertas, debes saber que existen, además de los bancos tradicionales, entidades especializadas en la concesión de créditos que podrían ser de tu interés.

 

¿Dónde puedo pedir un préstamo personal?

 

Si quieres pedir un préstamo personal, has de saber que estos productos pueden solicitarse en distintos lugares:

 

- Bancos y cajas de ahorro: casi todos los bancos y cajas de ahorro permiten conseguir un préstamo a sus clientes.

- Financieras: en el mercado también existen entidades como Cetelem y Younited Credit cuya actividad comercial gira entorno a la concesión de préstamos personales y otros productos de financiación.

- Otras empresas: recientemente, empresas no especializadas en la concesión de productos de financiación (por ejemplo, operadores como Movistar) han empezado a comercializar préstamos personales. ¿La pega? Solo están al alcance de sus clientes.

 

 Requisitos para pedir un préstamo personal

 

Cada banco, financiera o empresa especializada puede pedir los requisitos para pedir un préstamo que considere oportunos. Sin embargo, estos son los más habituales:

 

- Ser mayor de edad y residir legalmente en el país: a la hora de presentar tu solicitud de préstamo, tendrás que incluir documentación, incluyendo un documento de identidad en vigor que demuestre que has cumplido los 18 y resides legalmente en España.

- No formar parte de ningún fichero de morosos: si has incurrido en impagos en el pasado y estás registrado en un fichero como ASNEF o RAI, lo tendrás mucho más difícil para conseguir un préstamo.

- Demostrar tu solvencia: a la hora de analizar tu perfil de riesgo, el banco o financiera prestará especial atención a tu situación económica para tener la certeza de que dispones de capacidad para devolver tu deuda.

- Justificar la finalidad del préstamo: otro requisito muy habitual es que la entidad emisora del préstamo te pida justificar por qué necesitas la cantidad de dinero que estás pidiendo y a qué vas a destinarla.

 

¿Cómo funcionan los préstamos?

 

Los préstamos son productos de financiación que ofrecen las entidades bancaria para que aquellos usuarios que no cuenten con el dinero suficiente para asumir los costes de, por ejemplo, la compra de un coche, la reforma de la vivienda o los estudios de sus hijos, puedan afrontar estos gastos. Eso sí, a cambio, la entidad exigirá que pagues unos intereses en un plazo de devolución, que previamente habrás tenido que acordar.

 

En cuanto al tipo de interés, es más alto que el de las hipotecas y su plazo de amortización (el tiempo del que dispone el cliente para devolverlo) es menor ya que, en este caso, la vivienda no actúa como garantía. La devolución se efectúa mediante el pago de unas cuotas fijas.

 

 

Dentro de los préstamos hay muchos tipos en función, por ejemplo, de su finalidad (para la compra de un coche, para la financiación de una reforma del hogar, etc.) de la cantidad prestada (microcréditos), etc.

 

 ¿Cuándo pedir un préstamo?

 

Si te estás planteando pedir financiación, pero no tienes claro si lo más adecuado, conviene que respondas las siguientes preguntas para determinar cuándo pedir un préstamo:

 

- ¿Necesitas realmente el dinero? Si has de hacer frente a un desembolso de dinero importante y no puedes afrontarlo con tus ahorros, pedir financiación puede ser lo más adecuado. Sin embargo, recuerda que los préstamos siempre conllevan un coste, por lo que, si puedes hacer frente al gasto con tu nómina y el dinero que tengas guardado, la operación te saldrá más barata.

- ¿Vas a poder devolver tu deuda? Una vez que venza el plazo acordado con la entidad, tendrás que haber devuelto tanto el capital principal como los intereses generados. Asegúrate de que tienes la capacidad de hacerlo antes de pedir un préstamo.

- ¿Has encontrado la mejor oferta? A la hora de pedir financiación, conviene utilizar un buscador de préstamos para asegurarte de que has dado con la oferta más atractiva.

- ¿Conoces bien las condiciones del préstamo? Antes de aceptar un préstamo, es esencial que leas detenidamente su letra pequeña para entender bien los intereses y comisiones que tendrás que pagar, además de otras cuestiones como las posibles penalizaciones por demora, la amortización anticipada...

 

¿Para qué sirve un comparador de préstamos?

 

Un comparador de préstamos es la herramienta más útil que podrás encontrar para dar con la oferta de financiación que mejor se adapta a tus necesidades. Con una calculadora de préstamos como la de Kelisto podrás comparar todos los préstamos del mercado, sus características e, incluso, contratar el que más te interese sin moverte de casa. Para usar nuestro comparador de préstamos tendrás que facilitar algunos datos, como la cantidad que necesitas, cuánto ganas al mes y la finalidad para la que deseas pedir un préstamo. A continuación, deberás indicar qué tipo de contrato de trabajo tienes, si eres autónomo o si estás en situación de desempleo y detallar el plazo de devolución que más te interesa.

 

Con toda esa información, nuestro buscador de préstamos te mostrará todas las ofertas del mercado que se adaptan a los datos que le has facilitado, por lo que conocerás los mejores préstamos para estudios y para cualquier categoría. Si cambias de opinión o quieres modificar alguna de las características de la oferta que buscas, no tendrás que volver a repetir la operación: basta con que uses los  filtros que verás en la parte superior de nuestro comparador para atinar con más precisión. Por último, tendrás que hacer clic en el botón de “ir a la oferta” para contratar el producto que más te convenga.

 

¿Qué  tipos de préstamos se pueden pedir?

 

Dependiendo de la cantidad que necesites o del plazo en el que quieras devolverla, de lo que desees financiar o de, por ejemplo, si eres asalariado o no, existen distintos tipos de préstamos. Para que aciertes con tu decisión, te recomendamos que tengas en cuenta algunas de sus características:

 

1) Los micropréstamos o microcréditos son productos de financiación que se caracterizan, en primer lugar, por conceder cantidades muy pequeñas que deben devolverse en un período de tiempo muy corto, ya que no suelen ofrecer más de 600 euros a reintegrar en plazos máximos que nunca son superiores a los 45 días. Además, estos productos son mucho menos exigentes con el consumidor (no necesitan que su solvencia sea tan alta como en un producto tradicional) y su tramitación puede realizarse en tan solo unos minutos. Al tener unas exigencias tan bajas, estos productos suelen tener unos intereses muchos más caros que el resto de ofertas de financiación. Estos intereses son los honorarios (que se expresan como una cantidad fija en euros), una cifra que el cliente deberá pagar a cambio de la concesión del dinero y que, por lo general, no bajan del 20% de la cantidad prestada.

2) Los préstamos rápidos son productos que están a medio camino entre un préstamo tradicional y un micropréstamo. En este sentido, conceden cantidades que oscilan entre los 600 y los 10.000 euros, con plazos de devolución que suelen ir de los seis meses a los cinco años. Los intereses de estos productose expresan en forma de TIN y de TAE (como ocurre en un préstamo tradicional) y, aunque pueden ser más elevados que los de un producto clásico, son mucho más asequibles que los de los micropréstamos (alrededor del 15-20% TAE). Si quieres saber cómo conseguir dinero rápido, recuerda que estos productos los comercializan tanto entidades de crédito como bancos tradicionales.

3) Los préstamos preconcedidos son líneas especiales de financiación que las entidades bancarias ponen a disposición de sus mejores clientes y cuyas características suelen variar en función del perfil de cada consumidor, como verás en este artículo en el que analizamos todo lo que debes saber antes de aceptar un préstamo preconcedido. Por tanto, son productos que solo se dan a clientes con una solvencia alta (con pocas deudas, que siempre han pagado con puntualidad…) y por una cantidad que cambia en función de sus ingresos. A diferencia de lo que sucede con los préstamos genéricos, su tramitación suele ser muy rápida y apenas se requiere de papeleo, ya que la propia entidad ya dispone de la información que necesita para su concesión.

4) Los anticipos de nómina son un producto de financiación que permite que el cliente obtenga una cantidad de dinero equivalente a su sueldo, con unas condiciones más ventajosas que las de los préstamos tradicionales. Ahora bien, entérate de todo lo que debes saber antes de pedir un anticipo de nómina a tu banco y evitaras confusiones. La cifra que te concederá variará en función del salario que tengas domiciliado a la entidad. Además, estos préstamos suelen contar con condiciones ventajosas y no cobran comisiones o intereses. Otra de las variantes más comunes de este producto es la del adelanto para el pago de recibos. En este caso, el banco pone a disposición del cliente cierta cantidad de dinero para que, en caso de que su empresa se retrasase en el pago de la nómina, el consumidor pueda seguir haciendo frente al pago de sus facturas.

 

En función del bien o servicio que vayas a financiar, hay diferentes préstamos especializados que te aplicarán unas condiciones más ventajosas que si contratases un préstamo personal, como los préstamos para estudios: ¿qué son y cómo funcionan?.Por eso, te recomendamos que analices las características de cada oferta y te quedes con la que te ofrezca un interés más bajo y unas condiciones menos restrictivas.

 

A día de hoy, la mayoría de préstamos son online. Esto se debe a que hay una tendencia creciente hacia la compra de productos a través de Internet. Por esa razón, cada vez son más las entidades bancarias que ofrecen sus préstamos online. El proceso para hacerte con uno de ellos es muy similar al tradicional, pero con una diferencia: no tendrás que desplazarte. Además, recuerda que tendrás que analizar los costes que te supondrá solicitar financiación y consulta si los préstamos sin intereses tienen truco. De esta forma, te evitarás sustos inesperados y contratarás aquella oferta que se ajuste mejor a lo que necesitas.

 

En cuanto a préstamos especializados, destacan los préstamos de coche y los préstamos de moto. Estos tipos de préstamos están incluidos en los catálogos de financiación de las principales entidades bancarias y se suelen caracterizar por ofrecer una cantidad de dinero algo más baja que la de un préstamo personal y, además, por aplicar un interés más bajo. Por lo que hace que sus condiciones sean mucho más adecuadas para la financiación de un coche o de una moto que las de un préstamo personal.

 

¿Qué ocurre si tu nombre se encuentra en algún listado de morosos? Si es así, debes saber que hay un catálogo de ofertas de préstamos ASNEF. Es decir, existen préstamos especiales para personas que necesitan financiación y no llegaron a pagar alguna factura.

 

Si necesitas dinero urgente, la mejor opción será que contrates un microcrédito al instante, ¿quieres saber qué son y cómo funcionan? Te lo explicamos: es un tipo de producto con el que podrás conseguir una cantidad, no muy alta, de dinero de forma inmediata. Además, la tramitación de éstos suele ser muy rápida, de forma online o a través del teléfono y permite que puedas tener antes el dinero en tu mano. 

 

¿Cómo puedes conseguir préstamos baratos?

 

Si necesitas financiación, es posible que te plantees qué puedes hacer para conseguir préstamos baratos. Para ayudarte con la búsqueda, puedes utilizar un comparador como el de Kelisto, que en solo unos segundos, te permitirá localizar los préstamos con las condiciones más atractivas. Recuerda que para saber el coste real del préstamo tendrás que mirar tanto el interés (TIN) como la Tasa Anual Equivalente (TAE), es decir, cuánto te costará realmente que te presten este dinero, teniendo en cuenta el interés, las comisiones y la cantidad que quieres pedir.

 

¿Cómo puedes conseguir préstamos rápidos? 

 

Los préstamos rápidos se caracterizan por ser un tipo de producto que ofrecen las empresas especializadas en la concesión de préstamos y que tienen una tramitación mucho más ágil de lo que suele ser habitual. Además, la mayoría los comercializan online o por teléfono, lo que reduce aún más el tiempo de la tramitación y, por norma general, no te hará que detalles el motivo que te lleva a solicitar la financiación. Eso sí, antes de contratar un préstamo rápido, entérate bien de qué son y de cómo funcionan. Para tramitarlo, lo primero que tendrás que enviar será el DNI o permiso de residencia y la copia de tu última nómina. 

 

¿Cómo puedes conseguir préstamos urgentes?

 

Si te han surgido dudas sobre qué son y cómo funcionan los préstamos urgentes, lo primero que tienes que saber es que se caracterizan porque permiten conseguir dinero de forma inmediata, a devolver en un plazo de tiempo corto y con un importe máximo más bajo que el que ofrecen otros productos de financiación tradicionales. La mayoría de estas ofertas las comercializan empresas especializadas en la concesión de créditos y, en su mayoría, se contratan de forma online.

 

Aunque sea muy sencillo conseguir estos préstamos urgentes, debes tener cuidado con un asunto: el plazo de devolución que acuerdes con la entidad, ya que, en caso de no cumplirlo, te aplicarán fuertes penalizaciones económicas.

 

¿Se pueden pedir préstamos a particulares?

 

Los préstamos también se pueden contratar recurriendo a otras personas que puedan dejarnos el dinero: es decir, solicitando préstamos a particulares. Para ello, existen varias fórmulas con distintas peculiaridades y, sobre todo, riesgos para el cliente.

 

Por un lado, el usuario podría recurrir a un prestamista particular. Esta alternativa implica un elevado riesgo, sobre todo si la formación financiera del consumidor no es muy elevada. Los prestamistas particulares tienen libertad para exigir los avales que consideren oportunos y para cobrar el interés que consideren necesario. De ahí que, en muchos casos, la financiación que ofrecen sea muy cara y que, caso de impago, muchos usuarios se hayan visto avocados a perder su casa o su negocio.

 

Por otro lado, el consumidor podría recurrir a una plataforma de financiación participativa (o crowdlending), un sistema que permite que se concedan préstamos entre particulares, de una forma más regulada y con menos riesgo para el cliente y para quién ofrece su dinero.

 

Antes de contratar este tipo de producto, consulta los préstamos entre particulares: ¿qué son y cómo funcionan? y entérate de las condiciones más importantes de estos préstamos.

 

¿Se pueden cambiar los préstamos de banco?

 

Si estás pensando en cambiar un préstamo de banco, debes saber que los préstamos personales no se pueden cambiar de banco como sí ocurre con las hipotecas. En este caso, la única opción que tiene el consumidor pasa por cancelar el préstamo que tiene y abrir uno nuevo en otra entidad, sin que existan plazos fijados para realizar estos trámites. Antes de dar el paso, es esencial echar cuentas: tanto la cancelación como la apertura de un nuevo préstamo personal pueden conllevar el pago de comisiones. Por tanto, las ventajas que se consigan con el cambio deben ser lo suficientemente considerables como para que anulen el efecto que supondrán esos gastos. 

 

¿Qué diferencias hay entre préstamos e hipotecas?

 

La hipotecas son préstamos en los que la vivienda actúa como garantía de la deuda que el consumidor tiene con el banco. En función del tipo de interés que apliquen, estos productos pueden ser de tipo variable (utilizan un índice de referencia que se revisa regularmente, al que se suma un diferencial fijado por el banco), de tipo fijo (con un interés que permanece invariable durante toda la vida del préstamo) o mixtos (es decir, combinan un período de interés fijo y uno de interés variable. La mayoría de las hipotecas financian, como máximo, el 80% del valor de tasación o de compraventa de una vivienda (el menor de los dos) y conceden financiación por un plazo máximo que oscila entre los 30 y los 40 años.

 

 Préstamos y créditos: ¿son lo mismo?

 

Al contrario de lo que sucede con un préstamo, cuando una entidad concede un crédito, no transfiere al usuario una determinada cantidad de dinero sino que pone a su disposición una cierta cifra a la que el usuario puede recurrir siempre que lo necesite. En este caso, también se pacta un plazo de devolución concreto y antes de que este período termine, el consumidor podrá devolver la cantidad que haya utilizado. De esta forma, volverá a tener ese dinero disponible para su uso si así lo necesitara.

 

¿Cómo puedo encontrar los mejores préstamos?

 

Los elementos, que tendrás que analizar para identificar los mejores préstamos personales del mercado son:

 

 1. El interés: es el “precio” del préstamo, es decir, lo que un banco o cualquier entidad cobrará al consumidor por concederle una cantidad determinada de dinero. Se refleja en el TIN (Tipo de Interés Nominal) que es el interés aplicado, y la TAE (Tasa Anual Equivalente), que no solo engloba el interés, sino que también tiene en cuenta otros gastos (como las comisiones) y el plazo de amortización elegido por el cliente.

2. Las comisiones: cuando vayas a contratar un préstamo, debes fijarte en varios costes. Por ejemplo, las comisiones de apertura, que son las que se cobran por la formalización de la operación y de la puesta a disposición del cliente del dinero que ha solicitado; las comisiones de estudio, que son los gastos generados por el estudio que debe hacer el banco para verificar que un cliente es realmente solvente y para establecer las características de la operación; y la comisión por cancelación anticipada, que es la que se cobra al cliente cuando este decide finiquitar toda (o parte de) la deuda pendiente que tiene con su entidad y sirve para compensar por los intereses que dicha entidad dejaría de percibir.

3. Los productos vinculados: son los productos adicionales que un consumidor tendrá que contratar si desea beneficiarse de la oferta de financiación más ventajosa de una entidad.

4. El plazo de amortización: es el período que tiene el consumidor para devolver el dinero a su entidad mediante cuotas regulares. Cuanto más largo sea ese plazo, mayores serán los intereses que tendrá que pagar por los préstamos pero, al mismo tiempo, más se diluirá el impacto que tienen las comisiones sobre el coste anual del producto.

5. La cantidad máxima que permite solicitar: es la cifra que una entidad podría llegar a prestar a un consumidor. Normalmente, esta cantidad se adapta al tipo de producto o servicio que se pretende abonar.

 

 

Claves para entender qué es el cuadro de amortización de un préstamo

Conoce la herramienta definitiva que te ayudará a saber si puedes asumir el pago de un préstamo.

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¿Qué documentos debes consultar antes de contratar préstamos?

Antes de contratar préstamos personales tendrás que consultar tres tipos de documentos distintos que te ayudarán a saber si estás ante la oferta más adecuada:

 

- En primer lugar, consulta la publicidad de la oferta que más te interese. Esto te permitirá saber cuál es realizar un cálculo del los intereses y las comisiones que aplican y, por tanto, poder comparar entre las distintas ofertas

- Una vez hayas decidido cuáles son las opciones de préstamos más atractivas, acude a tu entidad y pide información detallada sobre cada una de ellas. De esa forma, podrás consultar otros detalles, como si exige contratar productos vinculados o si requiere que el consumidor tenga unos ingresos mínimos.

- Cuando te hayas decidido, acude a la entidad correspondiente y solicita una oferta vinculante, un documento que deben entregarte obligatoria y gratuitamente siempre que el préstamo que quieras solicitar supere los 200 euros. Esta oferta te permitirá saber cuáles son las condiciones exactas de la oferta que te interesa y, sobre todo, evitará posibles confusiones derivadas de la negociación que hayas tenido con tu entidad financiera.

 

¿Cómo calcular los intereses que pagarás por un préstamo?

 

Lo primero que debes tener en cuenta para calcular los intereses es la TAE (Tasa Anual Equivalente), ya que ésta engloba: el tipo de interés, las comisiones y el plazo al que se solicitará. Es decir, todas las variables que influirán en el coste que tendrás que pagar a cambio de recibir la financiación.

 

¿Dónde puedes encontrar esta información? Es obligatorio por ley que aparezca en: la publicidad de las ofertas de préstamos, en la información precontractual que te entregará el banco y en el propio contrato. Además, para que puedas realizar un cálculo previo y compares varias ofertas, el Banco de España ofrece un simulador, que te permite calcular la TAE.

 

¿Cómo se pueden pagar los préstamos?

 

Habitualmente, los préstamos se abonan estableciendo una serie de cuotas periódicas con las que el cliente irá devolviendo a la entidad, poco a poco, la cantidad prestada. Lo normal es que estas cuotas sean mensuales (aunque se pueden negociar otras condiciones) y que en ellas se pague una parte del capital solicitado y una parte de intereses. En jerga bancaria, este sistema de denomina “sistema francés” y es el que también se utiliza en las hipotecas.

 

Algunas entidades ofrecen, además, la posibilidad de que sus clientes disfruten de un período de carencia. Durante este plazo, el usuario solo abonará la parte correspondiente a los intereses de los préstamos, lo que le permitirá reducir significativamente el esfuerzo económico que realiza para devolver su deuda.

 

¿Qué ocurre cuando no se pagan los préstamos?

 

Cuando un cliente no puede hacer frente al pago de las cuotas de un préstamo, su entidad le cobrará unos intereses de demora que son más elevados que los intereses habituales de los préstamos.

 

Hasta mayo de 2015, no existían límites para este tipo de intereses, por lo que cada banco o establecimiento de crédito podía cobrar lo que quisiera a los usuarios que se retrasaran en el pago de sus cuotas. Sin embargo, el 14 de mayo de 2015 el Tribunal Supremo declaró que aquellos intereses de demora que superaran en más de dos puntos el tipo de interés aplicado habitualmente por un préstamo serían declarados abusivos, una decisión que sienta jurisprudencia. Por tanto, si un préstamo cobra un TIN del 8%, sus intereses de demora no deberían ser superiores al 10%.

 

Ahora bien, ¿qué pasa si una situación de impago se prolonga en el tiempo? En ese caso, la entidad que haya concedido el préstamo tiene derecho a conseguir el dinero que el cliente le debe siguiendo el procedimiento que dicta la Ley de Enjuiciamiento Civil. Por tanto, podrá proceder a embargar los bienes del consumidor.

 

¿Qué derechos tienen los consumidores que contratan préstamos?

 

La Directiva de créditos al consumo es una normativa europea que permite proteger los derechos de aquellos usuarios que soliciten un préstamo de entre 200 y 75.000 euros. Los principales aspectos que recoge son:

 

- El derecho a recibir una publicidad transparente: la publicidad de los préstamos debe incluir datos como la TAE, el tipo de interés (si es fijo o variable) o la duración del contrato. Esta información debe mostrarse de una manera transparente y clara, e irá acompañada de un ejemplo que aclare las posibles dudas del usuario

- El derecho a disponer de información antes de la firma del contrato: antes de firmar un contrato de préstamos, cualquier cliente tiene derecho a recibir un “documento de información normalizada europea sobre el crédito al consumo”, es decir, un archivo en el que aparezcan datos esenciales para garantizar que el usuario está correctamente informado de las condiciones del producto que va a adquirir.

-  El derecho a contar con información clara en el contrato: todos los datos que el consumidor ha recibido en la publicidad y en la información previa a la firma del contrato de su préstamo deben quedar reflejados en el contrato.

- El derecho a cambiar de opinión: la normativa europea permite que un consumidor se arrepienta de haber solicitado un préstamo personal. En concreto, le otorga un plazo de 14 días para poder rechazar el contrato que firmó. Eso sí, cuando lo haga tendrá que devolver la cantidad de dinero que se le hubiera transferido, los intereses y las comisiones no reembolsables, en caso de que las hubiera.

El derecho a un reembolso anticipado: si un consumidor tiene un dinero extra y desea liquidar parte de la deuda con el banco tendrá que poder hacerlo. Eso sí, esta operación podría tener un coste para el cliente. En concreto, su entidad podría cobrarle una comisión que no debería ser superior al 0,5-1% y que, en cualquier caso, nunca puede superar el interés que habría tenido que pagar en caso de que hubiera seguido abonando su deuda con normalidad.