Una cuenta corriente es uno de los productos bancarios más básicos que se pueden encontrar en el mercado financiero. Pese a ello, conocer su funcionamiento y saber cómo interpretar su letra pequeña es esencial para lograr contratar la mejor oferta de cuentas corrientes o, al menos, la que más se adapta a las necesidades del cliente.

 

¿Qué son las cuentas corrientes?

Una cuenta corriente es un depósito a la vista en el que el consumidor puede ingresar su dinero y disponer de él siempre que lo necesite (de ahí la denominación de “a la vista”). Además de eso, estos productos permiten dar soporte al usuario para que este pueda realizar distintas operaciones bancarias (como ingresos, transferencias de dinero o domiciliaciones de nóminas o recibos) o para que pueda operar con ciertos productos (como préstamos o tarjetas) que tendrán que nutrirse del dinero disponible en la cuenta corriente correspondiente.

 

¿Cuáles son las principales características de las cuentas corrientes?

Las cuentas corrientes tienen unos rasgos que las diferencian de otros productos bancarios como las cuentas de ahorro o los depósitos a plazo:

 

1) Tienen liquidez absoluta: es decir, el dinero que se ingresa en una cuenta corriente se puede recuperar en cualquier momento y, además, sin que se pueda aplicar ninguna penalización, como sí sucedería con los depósitos a plazo.


2)​ Son productos sencillos y fáciles de entender: no es necesario contar con demasiados conocimientos financieros para comprender su funcionamiento, los beneficios que puede reportar al consumidor y los gastos que pueden suponer. Por  tanto, las cuentas corrientes son atractivas para inversores conservadores y no muy expertos. No obstante, como ocurre con cualquier otro producto bancario, siempre hay que leer detenidamente su letra pequeña antes de firmar un contrato y, ante la duda, plantear todas las preguntas necesarias al banco donde se vaya a abrir.
 

3) No suelen tener remuneración: al tratarse de productos que sirven para operar en el día a día y que apenas exigen requisitos al cliente (ni unos ingresos mínimos, ni un saldo determinado…) lo habitual es que una cuenta corriente no ofrezca ninguna retribución por el dinero que se mantenga en ella, auque las mejores cuentas corrientes del mercado sí ofrecen un cierto interés.


4) Permiten disponer de una tarjeta de débito y/o de crédito: tradicionalmente, quienes tenían una cuenta corriente tenían que acudir con su libreta al banco para disponer de su propio dinero. Con el paso de los años y la evolución del sistema bancario, es muy habitual que las ofertas que hay en el mercado lleven asociada una tarjeta de débito: se trata de un medio de pago que permite disponer de efectivo en cajeros y pagar compras, pero siempre que la cuenta tenga dinero. En algunos casos, hay cuentas corrientes que permiten asociar una tarjeta de crédito, que permitirá que el consumidor disponga de un dinero por adelantado para abonar algún gasto o compra.


5) Permiten domiciliar nóminas y recibos: es decir, dan soporte al consumidor para que, por ejemplo, la compañía en la que trabaja pueda ingresar en su cuenta corriente su salario o para que su proveedor de la luz cobre su factura.

 

6) Pueden cobrar comisiones: a cambio de prestar ciertos servicios, como las transferencias de dinero, una cuenta corriente podría cobrar comisiones al cliente. Además, se podrían cobrar otros cargos por conceptos como la administración o el mantenimiento.

cuentas corrientes

¿Qué comisiones suelen cobrar las cuentas corrientes?

Una cuenta corriente puede cobrar comisiones por diferentes conceptos. Los más frecuentes son:
 

1. La comisión por mantenimiento


Es un cargo que permite compensar al banco por cuestiones como la custodia del dinero, el mantenimiento de los registros para que la cuenta funcione correctamente o el derecho a ordenar cargos o abonos.


Además, esta comisión se aplica por cuestiones como el servicio de caja que presta la entidad. Este servicio incluye elementos como los ingresos o los reintegros en efectivo, las disposiciones mediante cheques o la entrega de talonarios de cheques.


La comisión por mantenimiento también se cobra por cuestiones como la emisión de documentos que se facilitan al consumidor, como los extractos bancarios.

 

2. La comisión por administración


Se carga cuando el banco presta servicios de adicionales a los que engloba la comisión por mantenimiento, como la domiciliación de recibos, los apuntes en cuenta por transferencias, etc.

 

3. Las cuotas por el uso de las tarjetas


Si la cuenta corriente tiene asociada una tarjeta de débito o de crédito, es posible que el banco cargue al cliente una cuota fija que se cobrará periódicamente (cada seis o 12 meses, habitualmente). Normalmente, estas cuotas suelen ser más elevadas en las tarjetas de crédito que en las de débito.

 

¿Qué diferencias hay entre las cuentas corrientes y las cuentas nómina?

Una cuenta nómina no es más que una cuenta corriente donde el consumidor domicilia su salario cada mes. A cambio de esto, las entidades suelen ofrecer condiciones ventajosas al cliente. Lo más común es que eliminen las comisiones más frecuentes aunque, en otros casos, pueden ofrecer cierta rentabilidad por los ahorros, regalos o la devolución de un porcentaje de los recibos.

 

Cuando un cliente decide contratar una cuenta nómina debe analizar detenidamente su letra pequeña para saber si está ante una buena oferta. En ocasiones, los premios o las bonificaciones de este tipo de cuentas corrientes está sujetas al cumplimento de unas condiciones: por ejemplo, que la nómina sea de una determinada cantidad, que también se domicilien recibos o que se respete un plazo de permanencia.

 

En caso de no cumplir con estos requisitos, algunas cuentas nómina dejarán de aplicar los beneficios que estaban ofreciendo al consumidor y otras, incluso, podrían imponerle una penalización.

 

Cuentas corrientes y cuentas remuneradas: ¿son lo mismo?

Las cuentas remuneradas son cuentas corrientes con una finalidad específica: el ahorro. Por tanto, al contrario de lo que suele suceder con las cuentas corrientes habituales, este tipo de productos tiene algunos rasgos distintivos. Por ejemplo, suelen ofrecer una cierta remuneración por el saldo que mantenga el cliente. Normalmente, dicha retribución suele ser más alta durante un período inicial y, posteriormente, baja o directamente deja de aplicarse. Por otro lado, las cuenta remuneradas suelen tener una operativa que es aún más básica que la de las propias cuentas corrientes: dado que están pensadas para ahorrar dinero, es posible que algunos de estos productos no dejen, por ejemplo, que el consumidor domicilie recibos. 

 

cuentas corrientes

¿Qué hay que analizar para elegir la mejor cuenta corriente?

Para elegir una cuenta corriente que se adapte a las necesidades del consumidor, es conveniente hacerse cuatro preguntas:
 

1) ¿Cómo la voy a utilizar y cuáles son mis necesidades?

2) ¿Me resulta importante que el banco disponga de sucursales cerca de mi domicilio o de mi lugar de trabajo?

3) ¿Necesitaré pedir un día financiación al banco?

4) ¿Me importa que las cuentas corrientes me cobren comisiones?

 

¿Qué operaciones se pueden realizar con cuentas corrientes? 

Las cuentas corrientes permiten al consumidor realizar una operativa básica. Eso incluye trámites y operaciones como domiciliar cobros (recibos) y pagos (como la nómina), realizar transferencias, sacar dinero del banco (bien sea por ventanilla o en el cajero), asociar tarjetas, emitir cheques, etc. 

 

¿Me conviene contratar cuentas corrientes online? 

Optar por una cuenta con una operativa 100% digital tiene que ver, en primer lugar, con el uso que vayamos dar a ese producto y, en segundo, con los hábitos financieros que tengamos. Si lo que necesitas es una cuenta con una operativa básica, que te permita domiciliar pagos o cobros, disponer de una tarjeta de débito y poder realizar otras gestiones básicas, como las transferencias, la actual oferta de cuentas online que hay en el mercado puede ser suficiente para adaptarse a tus necesidades. Si, además, eres de los que pisan poco las oficinas de su banco y, por el contrario, realizas la mayoría de tus trámites bancarios por Internet, las cuentas online pueden ser una buena solución para ti. 

 

¿Es posible encontrar cuentas corrientes que paguen un interés por los ahorros?

Aunque no suele ser lo habitual (sobre todo en un consejo de bajos tipos de interés) es posible que algunas cuentas corrientes lleguen a pagar un cierto interés por el saldo que mantenga el consumidor. Eso sí, debes tener en cuenta que, normalmente, ese interés será mucho menor al que podrías conseguir con una cuenta remunerada. Además, debes tener en cuenta algunas cuestiones de la letra pequeña de este tipo de ofertas: por ejemplo, algunas suelen mejorar la rentabilidad ofrecida si el consumidor acepta vincularse de alguna forma con la entidad (por ejemplo, domiciliando su nómina) y, en otros, es posible que se requiera un saldo mínimo elevado para acceder a esta ventaja. 

Además de las cuentas corrientes, ¿qué otras cuentas puedes encontrar en el mercado? 

Las cuentas corrientes no son los únicos depósitos a la vista que podrás encontrar en la oferta que comercializan las entidades financieras. De hecho, las cuentas corrientes son los productos más básicos que ofrece la banca. A partir de estas, se configuran un amplio catálogo de cuentas que, en realidad, no hacen sino añadir ciertos “extras” a una cuenta corriente básica. En esa larga lista de depósitos a la vista podemos encontrarnos cuentas nómina, cuentas remuneradas, cuentas para niños, cuentas para jóvenes, cuentas para pensionistas y cuentas de valores, entre otros. 

 

 

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