Pros y contras de contratar hipotecas al 100 %

Shutterstock 207255709 (1)

Tu opinión nos importa:

Puntúa y deja tu comentario.
¿Necesitas una hipoteca?

Te ayudamos a conseguirla de forma inmediata

Las hipotecas al 100 % resultan atractivas porque el consumidor no necesita tener dinero ahorrado para acceder a una vivienda. Sin embargo, estos productos también pueden tener desventajas. En Kelisto te las explicamos.

Durante los años del boom inmobiliario las hipotecas al 100 %, es decir, aquellas que conceden todo el dinero necesario para comprar una casa, se convirtieron en uno de los productos de financiación más demandados.  Sin embargo, los riesgos que implicaban para consumidores y para entidades hicieron que, con el estallido de la crisis, prácticamente desaparecieran.

A día de hoy, con la progresiva recuperación de la economía y del mercado hipotecario, es habitual volver a ver hipotecas al 100 % en algunas entidades. Por eso, no está de más repasar cuáles son sus ventajas e inconvenientes para que, en caso de optar por ellas, no te lleves ninguna sorpresa.

Pros de las hipotecas al 100 %


La ventaja fundamental de las hipotecas al 100% es que facilitan el acceso a la vivienda a consumidores que, de otra forma, no hubieran podido comprar un inmueble. Normalmente, los préstamos hipotecarios no suelen ofrecer financiación para más del 80% del valor de una casa, lo que significa que el futuro propietario tendría que tener ahorrado el 20% restante para poder solicitar una hipoteca.

A esto habría que sumarle los gastos de tramitación y los impuestos que hay que pagar cuando se compra una casa y se contrata una hipoteca, que representan alrededor de un 10% del valor del inmueble. Por tanto, si sumamos los ahorros iniciales a los gastos posteriores, el resultado es que un particular tendría que disponer, al menos, de un 30% del valor de su futura vivienda para poder pedir una hipoteca.

Por tanto, para aquellos consumidores que no tuvieran la posibilidad de ahorrar una cantidad de dinero tal elevada, las hipotecas al 100 % serían la única posibilidad para poder acceder a una vivienda habitual.

En algunos casos, este tipo de préstamos también pueden suponer un respiro para los consumidores: aunque un usuario contara con un 30% de valor de su casa para poder adquirirla, todavía necesitaría más dinero si tuviera que amueblarla y, sobre todo, si tuviera que acometer una reforma. Por tanto, con las hipotecas al 100 %  sí tendría la capacidad de utilizar el dinero sobrante para afrontar todos esos pagos relacionados con su nuevo hogar.

Contras de las hipotecas al 100 %

 

Una de las principales desventajas de las hipotecas al 100 % es su elevado coste: normalmente, al tratarse de préstamos que conceden una elevada cantidad de dinero, a abonar en un plazo que también será bastante prolongado, obligan a que el consumidor pague una cantidad de intereses muy alta, algo que no sucedería si solo pidiera el 75% o el 80% del valor de un inmueble.

Por otro lado, no hay que perder de vista que las hipotecas al 100% pueden acabar convirtiéndose en lo que se conoce como “hipotecas burbuja”, es decir, préstamos que valen más que lo que cuestan en el mercado las viviendas que permitieron comprar.

Este fenómeno se produjo tras varios años de boom inmobiliario, una época en la que muchos bancos comercializaron hipotecas al 100 % e, incluso, al 120%. Es decir, ofrecían hipotecas que permitían, no solo que el consumidor pudiera comprar una vivienda en su totalidad, sino que posibilitara que la amueblara e, incluso, que se pagara unas vacaciones.

Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, los precios de muchas de las viviendas que se compraron con esas hipotecas al 100 % o un porcentaje superior empezaron a caer hasta que llegó un punto en el que la deuda que el consumidor tenía con su banco era superior al precio que tenía su casa en el mercado. ¿Qué significaba eso? Que si en algún momento tuviera que vender su inmueble para pagar su préstamo, aún seguiría debiendo dinero a su entidad.

Según un estudio elaborado por Kelisto, uno de cada 10 propietarios de vivienda en España se encontraría en esta situación, una cifra que se ha multiplicado por 30 si se compara con los niveles previos a la crisis. Además, la diferencia entre el valor de esas hipotecas y el de las viviendas que se compraron con ellas rondaría los 13.000 millones de euros, lo que deja un saldo de 22.216 euros de agujero por cada usuario afectado.

Por regiones, Madrid y Cataluña han sido las más afectadas por estas hipotecas burbuja, seguidas de la Comunidad Valenciana, Andalucía y Castilla y León. Por el contrario, Ceuta, Melilla, Extremadura y La Rioja han sido las comunidades donde menos ha impactado este problema.

Aquellos consumidores que estén en esta situación pueden optar por distintas soluciones. Si se trata de una persona que puede asumir el pago de sus cuotas hipotecarias, la primera alternativa sería la de amortizar la hipoteca con parte de sus ahorros. De esta forma, podría ahorrar intereses y reducir el agujero provocado por su hipoteca burbuja.

En un caso como este, otra de las alternativas sería, simplemente, no hacer nada. Si el  consumidor no tiene prisa o necesidad de vender su casa, solo debería ir realizando pagos para que, poco a poco, la distancia que hay entre el valor de su hipoteca y el de su inmueble se vayan reduciendo.

Si el consumidor necesitara vender su vivienda, pero tuviera una hipoteca burbuja, también puede optar por diferentes soluciones. Una de ellas es la de incrementar el valor de la vivienda mediante mejoras de su aspecto exterior, o bien, realizando cambios interiores, añadiendo una nueva habitación o reformando estancias como la cocina o el baño.

En caso de que el consumidor tuviera una hipoteca burbuja y no pudiera pagar sus cuotas, debería optar por una de estas dos soluciones: o bien, alquilar su inmueble por un precio que le permitiera seguir pagando la hipoteca y los gastos de la casa a la que se trasladara; o bien, negociar con el banco una reducción de la deuda, la posibilidad de la dación en pago o una flexibilización del préstamo a través de una ampliación de la hipoteca o de un aumento del plazo para devolver la deuda.

 

¿Cómo son las hipotecas al 100 % que se ofertan hoy en día?

A día de hoy es posible encontrar dos tipos de hipotecas al 100 %:

1. Hipotecas al 100 % para comprar pisos de los bancos
Las entidades financieras se han convertido en grandes inmobiliarias y cuentan con una importante cartera de inmuebles de la que se quieren deshacer lo antes posible. Por eso, suelen conceder financiación en condiciones preferentes a sus clientes: es decir, intereses bajos, plazos de amortización que superan los 30 años y la posibilidad de financiar hasta el 100% del valor del inmueble.

2. Hipotecas al 100 % para adquirir vivienda libre
Aunque todavía no son muy comunes, en el mercado empiezan a encontrarse algunas hipotecas al 100 %, como ocurre con la Hipoteca Hi-Fi de Caixa Guissona. Normalmente, las nuevas ofertas de hipotecas al 100 % que hay en el mercado tienen unas condiciones algo menos flexibles de lo habitual: es decir, pueden contar con plazos de amortización más cortos (10 o 20 años) y con comisiones más elevadas de lo normal. 

Palabras clave: hipotecas Guía
¿Necesitas una hipoteca?

Te ayudamos a conseguirla de forma inmediata

Kelisto te ayuda
¿Buscas una hipoteca?
Un experto te ayudará a encontrar la hipoteca idónea para tí