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Todo lo que debes hacer para utilizar correctamente tu tarjeta de crédito

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  • Elegir la forma de pago correcta, prestar atención a su política de comisiones y evitar aplazar las compras a muy largo plazo son algunas de claves esenciales para usar correctamente las tarjetas de crédito.

Las tarjetas de crédito no paran de encadenar récords. Si hace una década, en España había 43,49 millones de plásticos de este tipo en circulación, hoy en día la cifra ha aumentado un 20% hasta situarse en los 51,77 millones, la cifra más alta desde que existen registros. Es más, la expansión de este tipo de medios de pago solo experimentó ligeras caídas durante los años duros de la crisis (entre 2009 y 2012) y, desde entonces, ha contabilizado aumentos interanuales ejercicio tras ejercicio, según los datos del Banco de España.

En cuanto a su uso, las tarjetas de crédito ocupan la tercera posición entre las preferidas por los españoles, por detrás de las de débito y las de fidelización. De acuerdo con el último Barómetro de Mastercard, el 23% de los consumidores aseguraba utilizarlas habitualmente en 2017, 11 puntos más que el año anterior, el crecimiento más elevado que han registrado nunca.

Si tú también eres usuario habitual de las tarjetas de crédito y quieres saber cómo utilizarlas correctamente, o si todavía no te has animado por miedo a no saber cómo gestionar este tipo de medios de pago, en Kelisto hemos recopilado todas las claves que debes conocer para aprovechar al máximo estos plásticos sin llevarte ningún susto.

Elige la forma de pago que más te conviene

Como ya te explicamos en este artículo, las tarjetas de crédito pueden tener tres formas de pago:

  • El pago único: con esta modalidad abonarás de golpe todos los gastos de un mismo mes; normalmente, las compras se suelen pagar a principios del mes siguiente, aunque todo dependerá de lo que diga el contrato del plástico que hayas contratado. La principal ventaja del pago único es que no tendrás que pagar intereses por la operación.
  • El pago aplazado: permite pagar a plazos cualquier gasto que hayas hecho con tu tarjeta, de forma similar a lo que ocurriría con un préstamo personal. Normalmente, esta modalidad está sujeta al pago de intereses, pero algunas entidades ofrecen promociones especiales que te permitirán esquivarlos.
  • El pago aplazado en cuotas fijas (o revolving): en este caso, en lugar de elegir un plazo de devolución (en meses), la entidad que emite la tarjeta te dará a escoger entre una cantidad mínima que abonarás cada mes o un porcentaje de tu deuda. Es decir, si has gastado 1.000 euros y optas por esta modalidad, podrás pedir que te cobren, por ejemplo, 100 euros cada mes, o un 15% del total. En este caso, siempre tendrás que pagar intereses por la operación.

A la vista de las enormes diferencias entre unas formas de pago y otras, es importante que, antes de empezar a usar tu tarjeta de crédito, elijas la que más se adapta a tus necesidades. Es más, la mayoría de los plásticos permite cambiar la modalidad siempre que quieras, por lo que sería conveniente que fueras adaptando la forma de pago elegida a cada situación.

Averigua qué forma de pago tiene por defecto

Cuando recibes en tu casa una tarjeta de crédito, la entidad que la haya emitido habrá establecido qué forma de pago se aplica inicialmente: el pago único, o bien, el pago aplazado, que suele ser lo habitual. Antes de empezar a utilizar tu nuevo plástico, asegúrate de que esta forma de abonar tus compras es la que más te conviene y, en caso contrario, no dudes en cambiarla.

Recuerda también que algunas tarjetas de crédito te permiten realizar tus compras con el formato de pago único y, en caso de que el cargo sea muy elevado, pedir un aplazamiento a posteriori, como sucede con la Tarjeta Wizink. En ese caso, te resultaría más conveniente poner por defecto el pago único y solo usar el pago revolving de forma puntual, cuando te resulte realmente necesario.

Tarjeta Crédito Wizink Oro

Producto Tarjeta Crédito Wizink Oro de WiZink

Tarjeta Crédito Wizink Oro

WiZink

Cuota

Gratis

Primer año

Pago aplazado

Valoración Kelisto

  • Seguro gratiuito de protección de compras y de accidente
  • Hasta 10.000,00 € de crédito
  • 26,82 % TAE con pago aplazado

Nunca pagues el mínimo en pagos aplazados

La flexibilidad es la gran baza de las tarjetas de crédito, pero eso también puede convertirlas es una verdadera trampa. Cuando decides aplazar los pagos con la modalidad revolving, las entidades emisoras de estos plásticos suelen ofrecerte que pagues una mensualidad muy baja. Aunque inicialmente esta posibilidad podría parecer muy interesante, debes saber que esto puede provocar que tu deuda se alargue durante mucho tiempo: si la cantidad que pagas no llega ni a cubrir el importe de los intereses, podrías entrar en una espiral sin fin en la que nunca terminarías de pagar lo que debes.

Cuidado con la cuota anual

A día de hoy, es habitual que puedas acceder a un amplio catálogo de tarjetas de crédito que no te cobran ninguna cuota anual, ni cuando la contratas ni en años posteriores. Esta política de comisiones es frecuente, sobre todo, entre las tarjetas de crédito sin vinculación, es decir, aquellas que puedes contratar sin cambiar de banco.

Sin embargo, la cosa cambia entre las tarjetas de crédito vinculadas a una cuenta bancaria. En ese caso, puedes encontrarte con ofertas que te permiten hacerte con un plástico de forma gratuita, pero solo durante el primer año. A partir de ahí, tendrás que cumplir algún requisito extra para seguir esquivando las comisiones o, directamente, tendrás que asumir el pago de una cuota anual. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con la Tarjeta de Crédito Global Bonus de Banco Popular: el primer año no tiene ningún coste para el cliente pero, a partir del segundo, el usuario tendrá que abonar una cuota de 35 euros.

Tarjeta Global Bonus

Producto Tarjeta Global Bonus de Banco Popular

Tarjeta Global Bonus

Banco Popular

Cuota

-

Primer año

Pago aplazado

Valoración Kelisto

  • Hasta 3.000,00 € de crédito
  • 25,34 % TAE con pago aplazado
  • Sin cambiar de banco

Mucho ojo con los seguros

Entre las ventajas que tienen las tarjetas de crédito figuran los seguros que ofrecen de forma gratuita. Como ya analizamos en este artículo, esas pólizas cubren las compras que se realicen con el plástico correspondiente y ofrecen todo tipo de coberturas: desde seguros de accidente en viaje, hasta pólizas de asistencia 24 horas, pasando por las de protección de compras o uso fraudulento del teléfono móvil.

Por tanto, antes de contratar cualquiera de estos seguros si, por ejemplo, te vas de viaje, no te olvides de leer detenidamente la documentación de tu tarjeta. En caso que de tu plástico ya tuviera alguna cobertura que has vuelto a contratar, estarías pagando dos veces por un mismo servicio.

En el cajero, tira siempre de tarjeta de débito

Al contrario de lo que ocurre con las tarjetas de débito, con las de crédito nunca podrás sacar gratis del cajero, ni siquiera en dispensadores de tu propio banco. ¿La razón? Cuando dispones de efectivo con un plástico de crédito, estás pidiendo un dinero prestado y el banco siempre te cobrará intereses por ello.

Recuerda que, además, otros trámites como consultar el saldo de tu tarjeta de crédito en un cajero también podría tener un coste. No suele ser habitual si la operación se hace en una máquina de tu propio banco, pero sí tendrías que pagar comisiones si haces la consulta en dispensadores de otra entidad. 

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