Las trampas de los contratos energéticos: el peligro de pagar de más

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  • Las principales quejas de los consumidores sobre los contratos de gas se centran en las prácticas abusivas y la contratación de servicios sin autorización
  • Las subidas de precio y la falta de claridad en la factura son las principales reclamaciones sobre los contratos eléctricos
  • La contratación de servicios añadidos puede encarecer la factura del gas entre un 5 y un 15%
  • Los usuarios deben extremar la precaución ante los descuentos engañosos y las ofertas que no figuran en el contrato

La prestación de los servicios de gas y electricidad sigue siendo uno de los principales motivos de quejas y reclamaciones por parte de los consumidores españoles. El desconocimiento de ciertas cláusulas y las irregularidades en la contratación o cambio del servicio son algunas de las denuncias más frecuentes.

La mayor parte de las reclamaciones de los consumidores sobre contratos de gas está relacionada con prácticas engañosas o con acciones que se realizan sin el consentimiento del usuario, como contrataciones del servicio sin autorización expresa o revisiones de la instalación sin haber transcurrido el plazo legalmente establecido. Otro de los motivos de queja se debe a la suspensión del suministro de gas sin que se cumplan las condiciones exigidas para ello; una práctica irregular que está motivada por el presunto impago de facturas o por una actuación deficiente de la compañía en el cambio del contrato de suministro de una empresa a otra.

En cuanto al suministro eléctrico, junto a las quejas por las subidas del precio de la luz y los nuevos recargos en el recibo, la falta de claridad de las facturas sigue siendo uno de los principales motivos de las reclamaciones. Mientras algunas compañías facilitan datos sobre el origen de la electricidad y su impacto ambiental y detallan el destino del pago (especificando los impuestos y otros recargos ajenos a la producción y suministro de energía), otras se limitan a facturar el consumo obviando información importante para el consumidor, según recoge el último informe del Defensor del Pueblo.

Como las quejas sobre el servicio eléctrico son crecientes, la oficina del Defensor del Pueblo ha abierto una actuación de oficio ante el Ministerio de Industria, Energía y Turismo para conocer las actuaciones que se están llevando a cabo y solucionar la falta de claridad de los recibos de la luz. Por su parte Industria ha encargado sendos informes sobre este asunto a la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) y a la Comisión Nacional de Energía (CNE), para que las facturas que reciben los consumidores sean más claras e informen adecuada y detalladamente de las partidas que se incluyen en el total de la factura.

De hecho, algunas compañías facilitan datos que detallan el destino del pago incluyendo impuestos y otros recargos  ajenos a la producción, el suministro y el consumo, mientras que otras compañías se limitan a facturar el importe total del servicio prestado, en lugar de ofrecer recibos completos con información sobre las fuentes energéticas y su impacto, así como con el desglose de todos los conceptos que integran el total a pagar. 

Para evitar sorpresas en esos recibos conviene prestar especial atención a la letra pequeña de los contratos energéticos. Según resume Francisco Valverde, presidente de la Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia Energética (ANAE), “los problemas más habituales entre los consumidores domésticos tienen que ver con los precios abusivos y la contratación de servicios no deseados, mientras que entre los consumidores profesionales, los problemas se relacionan además con la claridad con la que se redactan las facturas y el camuflaje de datos que dificulta la comprensión de los cargos y, por tanto, la posibilidad de corregir algún aspecto del suministro”.

Precaución con la firma del contrato

En ocasiones, los clientes no están bien informados sobre lo que firman cuando un comercial llama a su puerta y en muchos casos se da de alta un servicio o un contrato sin que el consumidor sea consciente de haber dado su autorización expresa para ello. Para Francisco Valverde esto se explica porque “las mayoría de las grandes compañías delegan en fuerzas de ventas externas la captación de clientes, retribuyendo a sus comerciales en función de los contratos que firman, por lo que en demasiadas ocasiones, éstos ofrecen condiciones irreales o directamente engañan a los posibles clientes para conseguir esa firma que le reportará la comisión”, destaca el directivo, entre otras prácticas poco profesionales.

“Una vez tienen sus datos –continúa- pueden utilizarlos para realizar futuros cambios sin el consentimiento de los clientes y conseguir, por tanto, más comisiones. Esta lamentable situación va en detrimento de los profesionales que ofrecen sus productos y servicios de manera totalmente correcta y adecuada”, señala.

Sin embargo, estas prácticas se están mitigando poco a poco, debido en parte a la cantidad de reclamaciones que reciben las compañías energéticas por este motivo. De hecho, algunas de ellas han comenzado a realizar llamadas de control antes de hacer efectivo un nuevo contrato.

Descuentos y servicios adicionales que no compensan

Aunque la publicidad de las empresas energéticas suele ser correcta técnicamente, a menudo puede inducir a errores al anunciar grandes descuentos e incluir en letra muy pequeña sobre qué conceptos se aplican, cuáles son los precios de partida o los servicios adicionales que hay que contratar para beneficiarse de ellos, advierten desde ANAE. Muchas veces las compañías incluyen en sus contratos servicios que los consumidores no necesariamente desean o necesitan -seguros, servicios de asistencia técnica de reparación o mantenimiento- que pueden encarecer las facturas entre un 5 y un 15%.

A principios de este año algunas organizaciones de consumidores se hacían eco de esta situación, advirtiendo de que los recibos pueden llegar a encarecerse en torno a un 11% si no se presta atención a esa letra pequeña, ya que en ocasiones las compañías ofertan descuentos que no son tales o que implican la contratación de servicios extra que en realidad engordarán la factura.

En cualquier caso, respecto a los descuentos, conviene analizar el precio final que se aplicará en el contrato y comparar dicho precio con el de otras compañías para comprobar que estamos realmente ante una oferta y no se está pagando de más.

Penalizaciones por rescisión del contrato

Antes de firmar el contrato es conveniente comprobar si la compañía aplica alguna penalización por la rescisión anticipada del mismo y el tiempo de preaviso estipulado.

Normalmente las compañías establecen un tiempo de permanencia de un año y si no se cumple pueden solicitar una indemnización, que debe constar claramente en el contrato. “Las compañías pueden sancionar al cliente si se suspende el servicio antes de los 12 meses, dependiendo de la potencia contratada. Por ejemplo, si se contrata por encima de 15Kw, la sanción oscila entre el 5 y el 10% de la energía no consumida en el tiempo que resta del contrato al suspenderse”, apunta José Manuel González-Limón, profesor en la Cátedra de Economía de la Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Sevilla.

Aunque en el caso de los consumidores domésticos estas sanciones no siempre se aplican, es conveniente comprobar lo que indica el contrato sobre este aspecto para evitar, en cualquier caso, una posible penalización.

Consejos para evitar problemas con los contratos energéticos

Para evitar sorpresas y problemas posteriores con los contratos de luz o gas es recomendable seguir una serie de consejos y precauciones:

  • Solicitar el correo electrónico del comercial que realiza la oferta a puerta fría. De este modo, podremos comprobar si efectivamente trabaja en dicha compañía o se trata de un comercial externo, en este caso debemos ser especialmente cautos y solicitar confirmación de la compañía de las condiciones y tarifas que ofrece el comercial.
  • Desconfiar si se insiste en que se firme cuanto antes el contrato porque el plazo de la  oferta finaliza pronto o por cualquier otro motivo.
  • Evitar el “aquí te pillo, aquí te mato” y quedarse con una copia con las condiciones del contrato para analizarlas detenidamente en lugar de firmarlo de forma precipitada.
  • Desconfiar de las ofertas y condiciones que se digan de viva voz pues sólo tendrá validez lo que esté reflejado en el contrato y en el anexo de precios.
  • Comprobar que el contrato no obliga a contratar ningún servicio adicional, algo que es especialmente frecuente en los combinados de luz y gas.
  • En el caso del suministro eléctrico, revisar la potencia contratada que figura en nuestro contrato. Tal como recuerda Juan Antonio Aranda, investigador en el departamento de Socioeconomía de la Energía de la Fundación CIRCE: “si nunca se le ha ido la luz al poner varios aparatos en marcha es porque tiene margen para reducir uno o hasta dos escalones de potencia”.
  • Comparar, antes de contratar. Como ocurre en otros sectores, las únicas ofertas que existen son las de bienvenida, con lo que el mejor modo de obtener mejores condiciones en el contrato energético es comparar precios entre las distintas opciones del mercado.

Ránking de quejas más comunes

GAS

LUZ

 

Contrataciones del servicio sin autorización expresa

 

Falta de claridad en las facturas

Revisiones de la instalación sin haber transcurrido el plazo legalmente establecido

 

 Continuas subidas del precio de la luz

Suspensión del suministro de gas sin que se cumplan las condiciones exigidas para ello

 

 Nuevos recargos en el recibo

 

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