Gasolineras, supermercados, aerolíneas, agencias de viaje… Cada vez son más los establecimientos comerciales que cuentan con su propia tarjeta de fidelización, es decir, un tipo de plásticos para pagar a crédito que, además de facilitar el abono de las compras, ofrece unas ventajas extra a sus clientes. En Kelisto te damos todas las claves para que entiendas cómo funcionan estas tarjetas, cuáles son sus pros y sus contras y si realmente pueden ser una opción interesante para ti.

 

¿Qué son las tarjetas de fidelización?

 

Las tarjetas de fidelización son un tipo de tarjetas de crédito con una serie de características específicas. En concreto, se trata de tarjetas de establecimientos comerciales (Iberia, Ikea, Fnac, El Corte Inglés…) emitidas por empresas financieras que permiten que el consumidor pueda pagar las compras o los servicios contratados y, además, que pueda beneficiarse de unas ventajas extra por utilizarlas.

 

¿Qué beneficios suelen tener las tarjetas de fidelización? 

 

- Los descuentos en compras realizadas en el establecimiento al que corresponden, como sucede con las tarjetas de fidelización de Fnac.


 

- La posibilidad de pagar las compras a plazos si se realizan en el establecimiento al que pertenece la tarjeta, como sucede con Ikea.


 

- Otros beneficios de distinta índole, como la posibilidad de utilizar gratuitamente los aparcamientos de los establecimientos que a los que corresponden las tarjetas de fidelización, como ocurre con la tarjeta de El Corte Inglés.

 

Tarjetas de fidelización

¿En qué se diferencian las tarjetas de fidelización de las de crédito ordinarias?

 

Entre las principales cuestiones que distinguen a las tarjetas de crédito ordinarias de las tarjetas de fidelización se encuentran:

 

1) Con las tarjetas de fidelización no hace falta cambiar de banco: al igual que ocurre con tarjetas de crédito como las de Barclaycard o la Obsidiana, con las tarjetas de fidelización no es necesario que el cliente cambie de entidad. Basta con que la entidad de crédito que las emite certifique que cumple con unos requisitos determinados para que el usuario pueda hacerse con uno de estos plásticos.

 

2) Las tarjetas de fidelización pueden tener algunas limitaciones: al contrario de lo que sucede con las tarjetas de crédito ordinarias, con algunas tarjetas de fidelización, por ejemplo, el consumidor no podrá sacar dinero de los cajeros, como ocurre con la de El Corte Inglés, lo que hace que su operativa sea algo más limitada.

 

3) Las tarjetas de fidelización ofrecen determinadas ventajas para los clientes de algunas marcas: como explicábamos previamente, este tipo de plásticos permiten disfrutar de ciertos beneficios, como los descuentos, cosa que no siempre sucede con las tarjetas de crédito ordinarias.

 

¿De qué formas puedes pagar con las tarjetas de fidelización?

 

Al igual que sucede con cualquier tarjeta de crédito, las tarjetas de fidelización pueden tener distintas formas de pago:

 

Pago mensual: este método permite que el cliente pague las compras que ha realizado con tarjetas de fidelización entre el día 1 y el día 5 del mes siguiente. En muchos casos, esta opción está exenta del pago de intereses. Si no fuera así, el coste de la financiación suele ser mucho menor que si se opta por pagos aplazados o revolving.

 

Pago revolving o pago aplazado: con esta fórmula, el usuario podrá fraccionar las compras que haya realizado en un establecimiento y, habitualmente, podrá elegir entre dos formatos para hacerlo. El primero, eligiendo un determinado plazo para abonar el gasto, como si se tratara de un préstamo personal. Y el segundo, estableciendo una cuota fija que irá pagando regularmente hasta devolver toda la deuda pendiente. Con esta segunda fórmula, estas tarjetas de fidelización pueden convertirse en un arma de doble filo: si la cuota que se establece es demasiado baja, los pagos mensuales podrían no resultar suficientes para ir abonando los intereses que se generan. En un caso como este, se generarían nuevos intereses y eso haría que la devolución se prolongara excesivamente en el tiempo y que el coste de esta financiación se disparara.

 

¿Qué diferencias hay entre las tarjetas de fidelización y las de débito?

 

Este tipo de plásticos permiten que el usuario disponga del dinero que tiene en su cuenta bancaria. Por tanto, no le adelantan un determinado saldo a cambio del pago de unos intereses –como sucedería con las tarjetas de crédito- sino que solo le dejan tener del efectivo del que realmente disponga. Ahora bien, el hecho de que no tenga dinero en su cuenta corriente no siempre significa que el usuario no pueda utilizar las tarjetas de débito: en ocasiones, el banco que las emite no le permitirá disponer de efectivo pero, en otras, sí lo hará. Eso sí, a cambio del pago de unos intereses, ya que el hecho de disponer de ese dinero provocaría que su cuenta se quedara en números rojos. En concreto, las comisiones que tendría que abonar el usuario serían las de “notificación por descubierto” (se cobra por avisar al consumidor de que su cuenta se ha quedado en números rojos), la “comisión sobre el saldo deudor” (es un porcentaje sobre la deuda máxima que se mantenga con el banco) y los “intereses de demora”, un interés que se aplica al total de la deuda que el usuario tenga con su entidad.

 

¿Qué distingue a las tarjetas de fidelización de las tarjetas de crédito? 

 

En realidad, las tarjetas de crédito no son más que la “familia” a la que pertenecen las tarjetas de fidelización. Es decir, las tarjetas de fidelización son un tipo de tarjetas de crédito con unas características específicas: fundamentalmente, no requieren que el consumidor cambie de banco y ofrecen una serie de beneficios extra vinculados al establecimiento que las emite, como descuentos, horas de aparcamiento gratuito, etc.

En  general, se podrían describir las tarjetas de crédito como aquellas que permiten que el consumidor disponga de un dinero por adelantado para poder realizar pagos: es decir, no es necesario que el usuario disponga de dinero en su cuenta para poder usar este tipo de plásticos. Ahora bien, a cambio de obtener ese efectivo, el consumidor tendrá que abonar unos intereses a la entidad correspondiente. Eso sí, no todas las tarjetas de crédito eximen al consumidor del cambio de entidad, como ocurre con las tarjetas de fidelización. En la mayoría de los casos, las tarjetas de crédito de las entidades tradicionales requieren que el usuario sea cliente y que, además, mantenga una cierta vinculación: por ejemplo, que tenga domiciliada su nómina.

 

¿En qué se diferencian las tarjetas de fidelización de las tarjetas monedero? 

 

Al contrario que las tarjetas de fidelización, las tarjetas monedero solo funcionan si el usuario recarga una determinada cantidad de dinero en ellas. Es decir, son una especie de monedero electrónico que resulta especialmente útil, por ejemplo, para realizar compras por Internet. De esta forma, el usuario evita facilitar ningún dato o número de tarjeta que guarde ninguna vinculación con su cuenta bancaria de forma que, en caso de fraude, el dinero que mantenga en su banco no corra peligro.

 

Tarjetas de fidelización en monedero

Tarjetas de fidelización: ¿qué gastos pueden generar?

 

Al igual que ocurre con otro tipo de plásticos, las tarjetas de fidelización pueden estar sujetas al pago de determinadas comisiones. Entre las más comunes se encuentran:

 

1) La comisión por emisión y renovación

 

La comisión por emisión de tarjetas de fidelización se cobra cuando la entidad emisora del plástico hace entrega del mismo al cliente. En algunos casos, existen promociones que  eximen al cliente del pago de esta comisión pero que, sin embargo, no le libran de tener que pagar ese coste en los años posteriores. Eso es lo que se conoce como comisión de renovación: es decir, el cargo que aplica la entidad (anual o semestralmente) por permitir que una tarjeta de fidelización siga operativa. Antes de contratar tarjetas de fidelización, el usuario debe leer detenidamente lo que dice la letra pequeña con respecto a estas comisiones: en muchos casos, la comisión de emisión no se cobra, pero sí las de renovación.

 

2) La comisión por sacar de cajeros

 

En algunos casos, las tarjetas de fidelización permiten que el consumidor saque dinero de los cajeros. De ser así, al igual que sucede con las tarjetas de crédito ordinarias, las comisiones que habrá que pagar por este servicio serán más elevadas que las que habría que abonar con una tarjeta de débito. Y es que hay que tener en cuenta que, con las tarjetas de fidelización, el coste por sacar del cajero no solo incluye el importe que cobra una entidad por prestar este servicio sino que también hay que abonar unos intereses por disponer de un dinero por adelantado.

 

Más allá de las comisiones más frecuentes que se pagan por usar tarjetas de fidelización, el consumidor no puede olvidarse de un gasto adicional: los intereses que hay que abonar cuando se dispone de dinero por adelantado a través de tarjetas de fidelización. Al igual que sucede con las tarjetas de crédito que no exigen cambio de banco (pero que no necesariamente son tarjetas de fidelización), con las tarjetas de fidelización habrá que abonar un interés que, además de ser más alto que el de un préstamo ordinario, también suele ser más elevado que el que cobran las tarjetas de crédito que sí exigen que el cliente esté vinculado con su entidad bancaria. A día de hoy, ese interés por compras aplazadas que aplican las tarjetas de fidelización oscila entre el 19,56% TAE que cobra la Tarjeta El Corte Inglés y el 29,89% de la Tarjeta Alcampo.

 

¿Qué medidas de seguridad hay que tomar con las tarjetas de fidelización?

 

Al igual que sucede con cualquier tipo de plástico, es necesario que el consumidor siga unas determinadas normas de seguridad si quiere evitar (o minimizar) un posible uso fraudulento de las tarjetas de fidelización. Entre las recomendaciones más frecuentes se encuentran:

 

- Extrema las precauciones con el código de seguridad

 

El código de seguridad de las tarjetas de fidelización –también denominado código PIN- es la clave de cuatro cifras que el cliente tendrá que marcar para autorizar una operación de pago. Lo más recomendable es elegir una combinación numérica que sea fácil de recordar y, sobre todo, nunca llevar escritos esos números en ningún lugar cercano al sitio donde guardemos la tarjeta o en cualquier otro emplazamiento que resulte muy evidente.

 

- ¿Es importante firmar las tarjetas de fidelización?

 

Es una de las preguntas que con más frecuencia se hacen los usuarios. A día de hoy, casi todas las tarjetas de fidelización cuentan con un código de seguridad, por lo que la firma no resulta tan importante para identificar al usuario. Por ese motivo, muchos consumidores optan por escribir “pedir DNI” en el hueco reservado para la firma del plástico correspondiente. Más allá del método que elijas para proteger tus tarjetas de fidelización, debes tener en cuenta un par de cuestiones: que los contratos de algunas tarjetas obligan a que vayan firmadas para que se puedan utilizar y que, en algunos establecimientos, se podrían negar a cogerte tus tarjetas de fidelización si no cuentan con tu rúbrica.

 

- ¿Qué otras precauciones debes tener con las tarjetas de fidelización?

Además de las sugerencias relacionadas con el código PIN de las tarjetas de fidelización o con su firma, hay otros aspectos que debes tener en mente antes de usar estos plásticos:

 

     -  Si tienes que facilitar los datos de tus tarjetas de fidelización por teléfono, extrema las precauciones y trata de evitar que la gente que está a tu alrededor pueda escucharte.

     -  Si vas a usar tus tarjetas de fidelización para realizar compras online, comprueba que vas a hacer la transacción desde una página web segura.

     -  Lleva siempre contigo el número de teléfono que te haya facilitado la entidad emisora para poder cancelar tus tarjetas de fidelización en caso de pérdida o robo. Así, en caso de que ocurra cualquier percance, podrás actuar         con rapidez.

     -  Si utilizas tus tarjetas de fidelización para sacar dinero de un cajero, no olvides tapar el panel cuando introduzcas tu código PIN para que nadie pueda copiar tu código de seguridad.

     -  Antes de salir de viaje, revisar las tarjetas de fidelización que llevas contigo y piensa si realmente vas a hacer uso de todas ellas. Si no es así, déjalas en casa y llévate solo las que creas que vas a tener que utilizar.

     -  Si, tras pagar con tus tarjetas de fidelización,  el comercio donde has abonado tu compra te emite un extracto con tus datos personales, archívalo correctamente y procura no perderlo de vista.

 

Tarjeta de fidelización

¿Qué tarjetas de fidelización puedes encontrar en el mercado?

 

Cada vez son más los establecimientos que disponen de su propia tarjeta de fidelización, un medio de pago con el que el cliente no solo podrá disponer de dinero por adelantado sino que, además, le permitirá disfrutar de una serie de ventajas extra. Estos son algunos de los productos que, a día de hoy, puedes encontrar en el mercado:

 

- Tarjeta Halcón Viajes (bancopopular-e): con esta tarjeta de fidelización, el consumidor no solo podrá pagar los viajes que contrate con esta agencia sino que, además, obtendrá el 1% del importe total de su compra en “dinero Halcón”, que se puede canjear en cualquier oficina del grupo o de Viajes Ecuador. Además, esta tarjeta ofrece otros beneficios, entre los que destacan  la posibilidad de elegir la forma de pago que más interese al cliente, la cuota de emisión y de renovación gratuita (si se realiza un consumo anual de 300 euros), la posibilidad de traspasar parte del saldo de esta tarjeta a una cuenta bancaria (para afrontar posibles necesidades de liquidez) y un seguro de accidentes que cubrirá al beneficiario de la tarjeta.

 

- Tarjeta Eroski Red (Santander Consumer Finance): entre los beneficios que ofrece la tarjeta de fidelización de este grupo de distribución destaca la posibilidad de financiar las compras a tres o a diez meses sin tener que pagar intereses. Además, cuenta con otra serie de ventajas: por ejemplo, es gratis de por vida (ya que no cobra comisiones de emisión ni de mantenimiento), es válida en todo el mundo (se puede usar en más de 20 millones de establecimientos y en más de un millón de terminales para extraer efectivo) y dispone de un seguro gratuito de accidentes de 120.000 euros para los viajes que se abonen con ella. Por si esto fuera poco, ofrece varias modalidades de pago: el pago inmediato (se carga automáticamente en la cuenta bancaria asociada, como si fuera una tarjeta de débito), el pago mensual (el abono se aplazada hasta el día 5 del mes siguiente al de la compra, siempre que la compra se haya realizando antes del día 25 del mes), y el pago especial cuota fija, con el que se puede elegir la cantidad que se desea pagar cada mes, a partir de 30 euros. A estos beneficios, la Tarjeta Eroski Red suma algunos más, como las promociones y los descuentos exclusivos, la posibilidad de extraer efectivo en las propias cajas de su supermercados (como si se tratara de cajeros), o la posibilidad de solicitar un anticipo de dinero con solo una llamada de teléfono.

 

- Tarjeta Visa BP (Bankinter Consumer Finance): la tarjeta Visa BP presume de ofrecer dos ventajas fundamentales a sus clientes. La primera es la devolución de hasta un 8% en los carburantes que se reposten en estaciones de servicio del grupo y, la segunda, un ahorro de hasta un 3% en compras fuera de las estaciones BP. Pero ¿cómo funciona exactamente? Para conseguir un 8% en carburante BP, el cliente tiene que elegir la modalidad de pago aplazado. De esa forma, obtendría un 6% de ahorro con la Visa BP, a lo que tendría que sumar 3 céntimos por litro que acumularía en un vale de compra de BP. En caso de optar por el pago a fin de mes, el ahorro sería del 5%: un 3% de ahorro con la Visa BP más los 3 céntimos por litro que se acumularían en vales de este grupo de gasolineras. Por lo que respecta al ahorro fuera de las gasolineras, se podría conseguir un 3% si se elige el pago aplazado y un 0,3% si se elige el pago a final de mes. Además de estos descuentos, los usuarios de la Visa BP también pueden disfrutar de otras ventajas. Por ejemplo, un 20% de descuento en los seguros de coche o moto con Caser, la posibilidad de optar a regalos y descuentos extra incluidos en la promoción “Espacio Feliz” de Obsidiana y la acumulación de puntos del programa BPpremierplus, que se podrán canjear por obsequios del catalogo de regalos de BP.

 

- Tarjeta Iberia Max (Iberia Cards): la tarjeta Iberia Max ofrece dos ventajas fundamentales a sus usuarios. Por un lado, la posibilidad de pagar los billetes de avión de una manera flexible y, por otra, la de acumular puntos (los conocidos como “avios”) con los que se podrá viajar a nuevos destinos. En concreto, si se elige el formato de pago aplazado, el usuario obtendrá 15 avios por cada 10 euros gastados, y si escoge el pago total,  tres avios por cada 10 euros de compra. En cuanto a las posibilidades de pago, esta tarjeta permite disfrutar de dos opciones: pagar un porcentaje del saldo dispuesto o abonar una cantidad fija sobre el límite disponible. Respecto a la obtención de avios, los usuarios de la tarjeta Iberia Max no solo podrán obtener estos puntos especiales comprando billetes de Iberia: también podrán hacerlo a través de otras compras (en tiendas como Adidas, AKI, Camper o Apple), restaurantes, hoteles, viajes (Lufthansa, Qantas, Rumbo, SASA, Thai, US Airways, Viajes Barceló, entre otros) y en otro tipo de establecimientos, como Avis, Campsa, Hertz, Feu Vert, Groupalia o Norauto. En cuanto a sus comisiones, la comisión de emisión es gratuita y las sucesivas cuotas de renovación también lo serán, siempre que se aplacen, al menos, tres liquidaciones anuales. Por último, cabe destacar que esta tarjeta –al igual que ocurre con el resto de plásticos de la aerolínea- cuenta con un seguro de accidentes que, en este caso, cubre hasta 100.000 euros. 

Ver más...