Mitos sobre cómo ahorrar en el hogar

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Hábitos como dejar la calefacción a una temperatura constante o mantener los fluorescentes encendidos en vez de apagarlos cuando no estás dentro de la habitación son costumbres que en realidad no suponen ningún ahorro

Son muchas las recomendaciones sobre cómo ahorrar en el hogar que en realidad no tienen fundamento y no implican ahorro alguno. En Kelisto te vamos a explicar qué hay de cierto en cada una de ellas y cómo puedes ahorrar de verdad.

1. El congelador vacío consume menos

No es cierto que por tener más vacío el congelador, éste vaya a consumir menos energía. De hecho es aconsejable que si tienes el congelador libre ocupes el espacio con, por ejemplo, cartones de leche llenos de agua para llenarlo.

Si te sobra comida no la tires, acuérdate de congelarla en raciones individuales para que se descongelen y con un etiquetado claro, ya que pueden solucionarte una cena.

2. Fregar a mano gasta menos agua que el lavavajillas

Es una falsa creencia pensar que al fregar a mano los platos se ahorra más agua que si se utiliza el lavavajillas. Cuando lavamos a mano es necesario emplear agua caliente para poder eliminar la grasa de la vajilla que es más cara que el coste de la electricidad que requiere el funcionamiento de este electrodoméstico.

3. Mejor mantener una temperatura constante en casa que encender y apagar la calefacción

Es frecuente escuchar que arrancar la calefacción cada vez que se tiene frío en casa consume más energía que si se mantiene siempre encendida con una temperatura constante y moderada. Esto no es verdad, aunque tengamos un termostato que nos ayude a saber qué temperatura hay en la casa en cada momento, es mucho el calor que se pierde a través de las paredes, puertas y ventanas.

Lo más recomendable es encender la calefacción cada vez que sea necesaria y ponerla a una temperatura prudente. Puedes ayudarte de un termostato para facilitar la programación de su encendido y apagado. Aquí puedes encontrar más consejos sobre cómo ahorrar electricidad en el hogar.

4. Consume menos dejar los fluorescentes encendidos

En este caso ocurre lo mismo que con la calefacción. Es preferible encender los fluorescentes cada vez que necesitemos iluminación en la sala donde nos encontremos que mantenerlos encendidos.

Es verdad que para encender un fluorescente es necesaria un gran cantidad de energía en el momento, pero sólo resulta un gasto mayor si el encendido y apagado se realiza en menos de un segundo.

5. Las ofertas del supermercado permiten ahorrar en tu cesta de la compra

Una cosa es planificar los menús semanales e ir a hacer la compra con un listado de productos necesarios en nuestra despensa y, otra, es hacer un aprovisionamiento para un mes en nuestra cocina. De esta forma no se pueden controlar las fechas de caducidad de los productos, por lo que es imposible consumir aquellos que tienen una vida es más corta. Llevar el listado de la compra te permite no comprar artículos en promoción que no necesitas. No debemos olvidar que tirar comida es tirar dinero.

6. Llevar un control de gastos en la cabeza es suficiente

En cualquier economía, bien sea familiar o empresarial, es imprescindible llevar un control del dinero que entra y sale para poder planificar imprevistos económicos. Realizar esta actividad de cabeza no es del todo fiable porque son muchos los pequeños gastos que podemos tener en el día a día y que se nos olvidan.

Adquirir el hábito de utilizar una hoja de cálculo, por ejemplo Microsoft Excel, puede servir para ahorrar una buena cantidad de dinero a final de mes. De este modo, tendrás controlados los gastos fijos y podrás ir archivando cada uno de los gastos inesperados que surjan.

7. Cuanto más jabón y suavizante eches a la lavadora, más limpia saldrá la ropa

A la hora de lavar la ropa debemos ser comedidos con la cantidad de detergente  y suavizante que insertemos en el cajetín de la lavadora. No sólo es un error porque es posible que la ropa salga con manchas de jabón y tengas que poner la lavadora de nuevo, sino que se crea más espuma en el tambor de la lavadora por lo que el motor tiene que esforzarse doblemente para eliminarla.

Esto conlleva un mayor consumo de electricidad y de jabón, es decir, que si vigilas la cantidad de producto limpiador que usas te durará para más lavados y consumirás menos luz.

8. Al usar menos el coche necesita menos revisiones

Los coches son una herramienta de transporte que debe cuidarse y mantenerse en buenas condiciones. Es importante cumplir obligatoriamente con cada una de las revisiones que se aconsejan desde los talleres automovilísticos, porque el hecho de que no lo uses habitualmente no quiere decir que no se deteriore.

Un vehículo en mal estado no sólo consume más gasolina, lo que implica un gasto económico mayor, sino que es un medio de transporte más peligroso. 

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