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Contratar un seguro de vida: cuándo hacerlo y qué debes de tener en cuenta

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  • ¿Estás pensando en contratar un seguro de vida riesgo? Primero, debes de considerar una serie de cuestiones para determinar si es recomendable o no, según tu perfil de cliente.

Si estás buscando una póliza que garantice una indemnización para tus más allegados en caso de invalidez o fallecimiento, tienes que contratar un seguro de vida riesgo. Para saber si tu perfil de cliente es el adecuado para este tipo de seguro, Kelisto te ofrece una serie de pautas para que sepas qué tener en cuenta a la hora de contratar esta póliza. Si estás dentro de alguno de estos perfiles puedes usar nuestro comparador de seguros de vida para elegir la póliza que mejor se adapte a ti y a tus necesidades.

¿Por qué se contrata un seguro de Vida-Riesgo?

La razón fundamental para contratar un seguro de vida riesgo es la de hacer frente a la falta de ingresos que se produce en un núcleo familiar cuando una persona del mismo fallece. Aunque esto es lo más usual, también puedes contratar un seguro de vida que cubra situaciones de invalidez e, incluso, de dependencia.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de contratar el seguro de vida?

Cuando contratas un seguro de vida es muy importante cuantificar correctamente las necesidades para buscar el producto que mejor se adapte a ellas. Además, las pólizas de vida cada vez están más segmentadas, y se han lanzado seguros para, por ejemplo, niños, solteros, autónomos, vinculados al alquiler, a la hipoteca, etc. Algunas de las preguntas que debes hacerte antes de contratar un seguro de vida son:

  • ¿Qué cubre el seguro de vida? Lo más habitual es que estas pólizas cubran el fallecimiento del asegurado, aunque cada vez más se contratan seguros con coberturas por invalidez  o dependencia.
  • ¿Hay un límite de edad para contratar el seguro? La edad de entrada habitual es desde los 18 hasta los 65 años, mientras que la edad de salida (aquella en la que la aseguradora deja de prestar la cobertura) suele estar entre los 65 y 80 años.
  • ¿Qué cantidad se debe asegurar? No tendrás límites, ya que podrás asegurar la cantidad que quieras.
  • ¿Pueden cambiarse los beneficiarios del seguro? Sí, podrás cambiar los beneficiarios de tu seguro cuando quieras, siempre y cuando se lo comuniques a la compañía.                                                          

¿Cómo se calcula el capital a asegurar en una póliza de vida?

La suma que se debe asegurar puede variar en función de muchos factores: la etapa de la vida en la que el individuo se encuentre, las circunstancias personales o el patrimonio del que se disponga. Por lo tanto, a la hora de calcular el capital asegurado en tu seguro de vida, debes tener en cuenta:

  • Gastos corrientes: luz, agua, gas, Internet, etc.
  • Vehículos y su mantenimiento
  • Gastos en el colegio o actividades extraescolares de los hijos
  • Hipotecas, tarjetas de crédito, créditos personales, etc.
  • Cotizaciones a la Seguridad Social y primas de otros seguros contratados
  • Impuestos como los de sucesiones o testamento.

Seis perfiles de cliente a los que se recomiendan contratar un seguro de vida

Kelisto ha analizado seis perfiles de cliente para los que se justificaría contratar un seguro de vida por su situación personal o patrimonial:

1. Un soltero de 30 años sin hipoteca

El primer perfil analizado es el de un hombre soltero, de unos 30 años, sin cargas familiares ni hipoteca y que se está planteando comprar un coche, para lo que necesita un préstamo personal. El seguro de vida iría vinculado al mencionado crédito con el fin de garantizar el pago de la deuda en caso de fallecimiento o de invalidez. Por tanto, solo se tendría en cuenta a la hora de calcular la suma asegurada la liquidación de la deuda en caso de siniestro. Para una cantidad aproximada de 30.000 euros, calculada en función del préstamo personal la prima anual podría rondar los 20 euros o ser, incluso, inferior.

2. Un matrimonio de 30 años con hijos e hipoteca

Para este perfil, con hijos y una hipoteca de 180.000 euros asumida por la compra de la primera vivienda, la opción recomendable sería que cada miembro de la pareja contratase una póliza de vida con las coberturas clásicas por la mitad del préstamo, es decir, 90.000 euros cada uno. Una vez decidido esto existen dos opciones. Una de ellas es contratar un seguro decreciente en el que la suma asegurada desciende en la misma proporción que lo hace la deuda y, por lo tanto, está solo vinculado al crédito. La segunda opción es contratar un seguro con capital constante. En este caso, si se produjera el siniestro se liquidaría la deuda y, si hubiera capital restante, se podría utilizar para acondicionar la vivienda si se produce una invalidez permanente o absoluta, o para paliar la falta de ingresos en caso de fallecimiento de uno de los cónyuges, o los dos. Se podría contratar esta última opción por una prima igual o inferior a los 60 euros cada uno.

3. Un matrimonio de 40 años con hijos e hipoteca

El tercer perfil analizado es el de una pareja de en torno a los 40 años y con hijos menores a su cargo, a la que le queda por hacer frente una hipoteca de 75.000 euros. En este caso, el 100% de los ingresos los aporta el sueldo de uno de los cónyuges, por lo que sería este último el que necesite contratar un seguro de vida. La póliza debe contratarse por un capital suficiente para liquidar la deuda contraída con el banco, pero también para mantener el nivel de vida en caso de fallecimiento o de invalidez. Para calcular la suma asegurada, habría que tener en cuenta los costes del día a día de la familia, los desembolsos adicionales que pueda generar el acondicionamiento de la vivienda y el posible gasto de contratar a alguien que asista a la persona inválida.

4. Hombre de 50 años, soltero y con préstamos vinculados al negocio

El seguro de vida para este perfil tiene como finalidad que, en caso de fallecimiento o validez permanente y absoluta, los herederos no tengan que enfrentarse a deudas pendientes. Para ello, el capital asegurado debe ser, como mínimo, el mismo que el de la deuda total que posee, aunque los expertos recomiendan que también sea mayor para cubrir las posibles necesidades de liquidez derivadas de un caso de invalidez permanente y absoluta (asistencia domiciliaria y adaptación de la vivienda).

​5. Mujer de 35 años, soltera y con hijos

En este caso, el seguro de vida serviría para garantizar el amparo económico a los hijos en caso del fallecimiento de la madre, teniendo en cuenta que la pensión de orfandad es de solo el 20% de la base reguladora. Si lo que ocurre es una situación de invalidez permanente y absoluta, gracias a la indemnización aparejada a este producto se garantizaría, además del mantenimiento del nivel de vida, el dinero necesario para acondicionar la casa y contratar personal de ayuda domiciliaria, gastos difíciles de afrontar únicamente con la pensión de invalidez.

6. Un matrimonio de 60 años con hijos independientes

Para un matrimonio de unos 60 años y con hijos independientes, contratar un seguro de vida serviría para mantener el poder adquisitivo y el nivel de vida alcanzado si se produce el fallecimiento de uno de los cónyuges, pero también podría tener otros usos. Podría darse la circunstancia de que, aunque los hijos del matrimonio estén independizados, dependan económicamente del matrimonio para, por ejemplo, pagar la hipoteca debido a una situación de desempleo. En este caso, aunque se produjera la muerte de uno de los progenitores o una situación de invalidez absoluta, los padres podrían seguir asumiendo los gastos del hijo en dificultades, algo complicado de hacer tan solo con la pensión de invalidez.

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