10 Claves para ahorrar en la factura de la luz

0002531101 Pp 849x565

Tu opinión nos importa:

Puntúa y deja tu comentario.
Ahorra hasta 194€ en tu factura de la luz
COMPARA AHORA

La electricidad sigue siendo uno de los elementos que más peso tiene en los gastos del hogar. Para evitar que pagues de más en este recibo, te damos 10 consejos que te permitirán reducir el importe de la factura de la luz.

Tras las incesantes subidas en el precio de la luz en los últimos años, desde que comenzó 2016 se han registrado caídas consecutivas en los precios. Todo esto tras la puesta en marcha del sistema de tarificación por horas, que calcula el precio según lo que marque el “pool” (el mercado mayorista de electricidad) y que puso fin a las subastas trimestrales.

Entre enero y marzo de 2016 el precio de la luz ha caído un 15% y ha marcado precios que no se veían desde 2014. Sin embargo, este descenso no se aprecia en la misma medida en la factura que pagan los usuarios, ya que el precio de la electricidad representa aproximadamente un tercio del recibo, el resto lo componen los impuestos y los costes fijos o regulados (transporte, distribución, primas a las renovables, etc.). El impacto que este descenso tiene sobre la factura se sitúa en un 5%, por lo que a pesar de esta buena noticia, los consumidores aún pagan un alto precio por su electricidad, más si tenemos en cuenta que en los últimos 10 años el precio de la luz creció algo más del 75%.

Por ello, sigue siendo fundamental encontrar fórmulas que permitan a los consumidores ahorrar en su factura de la luz con el fin de aligerar el peso de este recibo en el presupuesto familiar. En Kelisto, te proponemos algunos consejos para ahorrar electricidad en tu hogar.

1. Ajustar la potencia

Se ha hablado mucho de esta fórmula para ahorrar en la factura ya que, con el peso que tiene la parte fija en el recibo, reducir el consumo es cada vez menos relevante en términos de ahorro. La potencia contratada se refiere al máximo de electricidad que se puede consumir de forma simultánea. Es un coste fijo por lo que cuanto mayor sea esta potencia, mayor será lo que paguemos en el recibo consumamos o no energía. La potencia media para un hogar es de 4,4 kW pero dependerá del tamaño de la vivienda y del número de aparatos eléctricos que tengamos y que vayamos a usar al mismo tiempo.

Para hacer el cálculo de lo que necesitamos se puede sumar la potencia de todos los aparatos que normalmente funcionan a la vez. Recuerda que modificar la potencia tiene un coste de unos 10 euros.

2. Revisar el tipo de tarifa

Actualmente, podemos encontrar en el mercado diferentes tipos de tarifa: con o sin discriminación horaria. Esta última implica que el precio de la electricidad será más bajo durante determinadas horas del día lo que se denomina horas valle, y más caro en las horas punta (desde las 12.00 hasta las 22.00 en invierno y de 13.00 a 23.00 en verano). Solo si el 30% del consumo se realiza en horario valle podría ser interesante optar por este tipo de tarifa.

3. Comparar precios

Antes de contratar una tarifa eléctrica conviene comparar entre todas las ofertas disponibles en el mercado para encontrar la que se ajuste mejor a cada perfil al mejor precio. Comparar ofertas puede permitirnos ahorrar hasta 168 euros al año en la factura de la luz.

4. Vigilar el stand-by

Un pequeño gesto puede suponer un ahorro importante. Se trata de apagar los aparatos eléctricos que están “apagados pero en funcionamiento”, es decir, las televisiones, ordenadores, el DVD o la cafetera que dejamos con el piloto encendido. También el cargador del móvil consume cuando está enchufado aunque no conectado. Apagar todo lo que se queda en stand-by implica un ahorro cercano al 10% en nuestro gasto eléctrico anual. Para un consumo medio de 3.500 kilovatios hora al año supone un ahorro de 52 euros.

5. Reducir la temperatura al lavar

El uso inteligente de los electrodomésticos también puede proporcionar ahorros importantes. Como regla básica, los programas que funcionan con temperaturas bajas consumen menos que con altas. Lavar la ropa a 40°C n lugar de 60°C permite ahorrara hasta un 55% de energía.

De igual modo, los programas Eco del lavavajillas, que funcionan a unos 50°C, también proporcionan ahorros importantes.

6. Utilizar el frigorífico de forma eficiente

Al igual que ocurre con la lavadora y el lavavajillas, es posible reducir el gasto energético del frigorífico si ajustamos la temperatura a unos 5°C y la del congelador a -18°C. En este caso, además, es importante evitar la acumulación de hielo ya que esto puede elevar el consumo hasta en un 30%.

7. Gastar menos en calefacción

Los aparatos que utilizan resistencias siempre son más ineficientes y caros, por lo que evitar este tipo de radiadores para calentar la casa siempre generará ahorros. Además, cabe recordar que la calefacción eléctrica puede ser hasta cinco veces más cara que la de gas. En cualquier caso, los consumidores deben tener en cuenta que una temperatura en casa de 19°C a 21°C es razonable, un nivel que por la noche puede bajar hasta entre 15°C y 17°C. Cada grado de más supone un incremento del 7% en el consumo.

8. Utilizar electrodomésticos eficientes

La mayoría de los electrodomésticos modernos ya incorporan la etiqueta energética, aunque hay diferentes grados. Sustituir los antiguos electrodomésticos por unos nuevos conlleva un desembolso importante, pero amortizarás esa inversión a la larga, además de colaborar en el respeto al medio ambiente.

9. Elegir bombillas de bajo consumo

El uso de las bombillas de bajo consumo puede ahorrar hasta un 80%  respecto a las bombillas normales. Su coste inicial es más alto, pero su vida útil es hasta 12 veces mayor que una bombilla incandescente. Además, éstas sólo dedican el 15% de la energía que consumen a proporcionar luz, el resto genera calor. También son recomendables los halógenos y los tubos fluorescentes, especialmente en habitaciones grandes en las que se necesiten muchas horas de luz. Asimismo, se recomienda mantener las lámparas limpias para no perder luz y no tener que aumentar la potencia.

10. Apagar las luces

Este último consejo es sin duda el más obvio, pero no por ello menos relevante. Apagar los interruptores cuando no se necesita luz es la forma más sencilla de ahorrar. Además, podemos instalar interruptores divididos, que encienden sólo las luces necesarias, con un programador que las apague cada cierto tiempo o incluso un detector de movimiento para zonas como garajes o trasteros que no se usan a menudo.

¿Qué te parece? Otros usuarios ya están comentando este artículo. Deja tu opinión aquí
Ahorra 168 euros en tu factura de la luz
COMPARA AHORA