¿Cuál es el sistema de calefacción más eficiente?

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Con la inminente llegada del invierno, es buen momento para analizar cuál es el sistema de calefacción que mejor se adapta a nuestro bolsillo. En Kelisto te contamos qué opciones existen y cuál es el nivel de eficiencia y gasto de inversión de cada uno de ellos.

Gas, energía eléctrica, gasóleo… ¿Cuál es el sistema de calefacción que mejor se adapta a nuestras necesidades? Para elegirlo debemos tener claro cuál es nuestro objetivo: conseguir el menor gasto posible, contribuir al medioambiente con un sistema ecológico, etc.

En líneas generales existen tres tipos de instalaciones (caldera de combustión, acumuladores eléctricos y bomba de calor) que incluyen a su vez diferentes combinaciones:

1. Caldera de combustión y radiadores

Hay varios tipos de instalaciones con calderas de combustión, depende de si el combustible que se utiliza es gas (natural o propano) o gasóleo.

Calefacción con gas

Las calderas de combustión de gas (normalmente mixtas para calefacción y agua) se conectan a tuberías y radiadores.

  • Ventajas: la eficiencia calorífica es bastante grande, sobre todo en el caso del propano, y el calor obtenido es uniforme. Además, con una caldera de condensación se puede ahorrar hasta un 30% en el consumo energético.
  • Desventajas: en lugares donde no haya suministro canalizado de gas, puede dispararse el coste, tanto de instalación como de suministro. Las calderas y radiadores suelen ser bastante caros.
  • Consumo: la caldera más eficiente (y la más cara) es la de condensación, con un rendimiento de hasta el 98%.

Dentro de esta categoría podrían entrar también las instalaciones de biomasa, ya que tienen un rendimiento similar y, aunque el combustible es bastante económico, necesitaremos un continuo suministro y un gran espacio de almacenamiento para el mismo.

Calefacción con gasóleo

El gasóleo se almacena en un depósito conectado a una caldera normalmente mixta, es decir, para calefacción y agua caliente. Puede ser rentable sólo en algunas viviendas muy grandes, comunidades de vecinos y en climas muy fríos, aunque dado el precio en ascenso del combustible, puede no resultar rentable a largo plazo.

  • Ventajas: tanto la calderacomo el combustible son relativamente baratos.
  • Desventajas: requiere la instalación de un depósito y la contratación de un suministro regular.
  • Consumo: su eficiencia es de las peores, debido al elevado precio del combustible. Y en cuanto a rendimiento, es de un 60-70% en calderas tradicionales. Si es caldera de condensación, el rendimiento aumenta hasta el 98%.

2. Acumuladores eléctricos

Los acumuladores eléctricos son radiadores que consumen electricidad para producir y almacenar calor durante los momentos en los que el precio de la energía es reducido (normalmente aprovechando la tarifa nocturna) e irradiarlo durante el día.

  • Ventajas: su mantenimiento es prácticamente nulo. Al usar tarifa nocturna, su eficiencia aumenta significativamente. Permite regular las distintas habitaciones de la casa a distintas temperaturas y los costes de instalación son escasos.
  • Desventajas: los aparatos son caros, respecto a los radiadores eléctricos tradicionales, y su uso durante el día encarece el consumo.
  • Consumo: la energía térmica que ofrecen se obtiene por el calentamiento de unas resistencias internas, con lo que hablamos de una eficiencia del 100%. Su ventaja radica en poder aprovechar el momento en que el kWh está más barato para el consumidor.

No incluimos en el análisis la calefacción mediante radiadores eléctricos tradicionales ya que son, posiblemente, el sistema más caro para calentar un hogar, y solo se recomiendan para momentos puntuales o espacios reducidos.

3. Bomba de calor

La bomba de calor tiene la doble función de servir como calefacción y aire acondicionado. El agua caliente se obtiene mediante un termo eléctrico y es viable para climas con inviernos suaves.

  • Ventajas: es uno de los sistemas más eficientes en cuanto a rendimiento. Además, con la misma instalación también tenemos aire acondicionado.
  • Desventajas: no es adecuado para inviernos fríos. La instalación por conductos tiene un coste bastante elevado. El consumo del termo en stand by es alto.
  • Consumo: es uno de los sistemas más eficientes, alrededor de un 300%, de modo que obtendremos aproximadamente 3 kWh térmicos por cada kWh de consumo eléctrico. Sin embargo, con temperaturas externas muy bajas, este rendimiento empeorará sensiblemente.

4. Otros: suelo radiante

Aunque los tres sistemas anteriores son los principales, existen variantes que pueden modificar los costes de instalación y el rendimiento. Una de estas es la instalación de suelo radiante, que consiste en colocar una red de tuberías bajo el suelo por donde circula el agua calentada por una caldera. Tiene una eficiencia bastante alta, al no precisar alcanzar tanta temperatura como otros sistemas, pero los costes de instalación son elevados.

  • Ventajas: el sistema es invisible y proporciona un calor más natural y de forma homogénea. Permite un ahorro energético de hasta un 30%, al no calentar techos o paredes. Si por los conductos se hace circular agua fría puede servir también como sistema de refrigeración.
  • Desventajas: la instalación es costosa y molesta (hay que levantar los suelos de la casa). No es rentable en casas pequeñas o en zonas con climas cálidos.
  • Consumo: es un sistema muy eficiente en cuanto a consumo, ya que la sensación térmica que generan es la misma que con cualquier otro sistema pero con el agua de su circuito a la mitad de temperatura. Es decir, si en un sistema con radiadores el agua hay que calentarla a 75-80 grados para alcanzar una temperatura agradable en el hogar, con una instalación de suelo radiante basta con calentar el agua del circuito a 35-45 grados para obtener el mismo nivel de confort.

Adicionalmente, es posible sustituir la caldera por una instalación termosolar con lo que el ahorro energético y la eficiencia son máximos, a cambio de ser, sin duda, la instalación más costosa.

Nuestro análisis

Como regla general, podemos concluir que en climas templados, la bomba de calor unida a radiadores eléctricos en momentos y lugares puntuales puede ser la solución más eficiente.

Para climas más fríos, el consumo de la bomba de calor puede dispararse, por lo que no sería el mejor sistema. En estos lugares, la caldera de gas de condensación sería posiblemente la mejor solución, con un rendimiento constante aun en los momentos más fríos.

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