Consejos para entender la factura del gas

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La factura de gas es casi tan compleja en sus conceptos como la de la luz, aunque goza de mejor fama. Sin embargo, su importe se dispara cuando llega el invierno y se convierte en un obstáculo para muchas familias. Kelisto te ayuda a entender lo que dice tu factura.

La factura de gas se presenta de distinta forma en función de quién sea tu empresa suministradora. Por lo general, en una o dos páginas encontrarás los datos esenciales del suministro, un desglose de las distintas partidas que pagamos e información complementaria, como los habituales gráficos mensuales de consumo y los números de teléfono para tramitar reclamaciones.

Tarifa regulada o mercado libre

Antes de abordar el recibo, conviene saber si lo que tienes es un suministro en el mercado libre o con tarifa regulada:

  1. Mercado libre: en este tipo de contrato de suministro de gas los consumidores acuerdan el precio directamente con la compañía. Las ofertas del mercado libre permiten, en muchos casos, ahorros con respecto a la tarifa regulada. Por ello, casi el 70% de los 7,3 millones de consumidores de gas dispone de un contrato en el mercado libre, según datos de 2012 de la extinta Comisión Nacional de la Energía (CNE).
  2. Tarifa regulada: se conoce como Tarifa de Último Recurso (TUR) y tienen derecho a ella los consumidores conectados a la red de distribución de gas natural con una presión igual o inferior a 4 bar (medida de presión) y un consumo anual igual o inferior a 50.000 kilovatios hora (kWh), el suficiente para responder a las necesidades de un hogar medio.

Dentro de la TUR existen dos grupos, la TUR1 y la TUR2. La primera tarifa se dirige a pequeños usuarios con un consumo igual o inferior a 5.000 kWh, el habitual para una vivienda con agua caliente o cocina de gas. La segunda tarifa se dirige a los consumidores con consumos entre 5.000 y 50.000 kWh al año, quienes por lo general suelen tener agua caliente, cocina y, además, calefacción de gas.

Como en la electricidad, la tarifa regulada de gas solo puede ofrecerla un grupo limitado de comercializadoras, como Gas Natural, Endesa, Iberdrola, Naturgas y Unión Fenosa Gas.

Qué pagamos en nuestra factura

La factura del gas está compuesta por el término fijo, el término variable, el alquiler del contador, los impuestos y los servicios asociados:

  • El término fijo: se paga mes a mes, se consuma o no. Es el precio que pagamos por la conexión a la red nacional por la que viaja el gas que llega a España. En el caso de la TUR1, el término fijo asciende a 4,09 euros al mes, mientras que en el de la TUR2 es de 8,33 euros mensuales. Como la factura es bimestral, esta cifra se multiplica por dos.
  • El término variable: corresponde a la energía que consumimos, en este caso el gas, y se expresa en kWh. En la TUR1 se abonan 0,0487 euros por kWh, y en la TUR2 0,0426 euros por kWh.
  • Alquiler del contador: la factura incluye también el coste del alquiler del contador, el más extendido en los hogares tiene un coste de alquiler algo superior a dos euros al mes.
  • Impuestos: incluyen el IVA (21%) y el impuesto de hidrocarburos, denominado también céntimo verde, que se aplica sobre los kWh del gas natural que consumimos para calefacción de uso doméstico.
  • Servicios: al margen del consumo podemos contratar servicios asociados al suministro de gas natural como reparación de averías, revisiones y mantenimiento de la instalación. En algunos casos, estos servicios pueden incluso superar una tercera parte del importe final de la factura alcanzando los 175 euros al año.

Los datos básicos

Por lo general, en la primera página de la factura encontramos la información básica del recibo, es decir, el número de referencia para identificar el recibo, el número de teléfono para contactar con la empresa suministradora y el Código Universal de Punto de Suministro (CUPS), como el que también tiene el contrato de electricidad.

Gráficas de consumo

Otro dato de interés que aparece en el recibo es la gráfica de consumo con las que podemos hacer un seguimiento de nuestra demanda mes a mes. En el caso del gas, su estacionalidad es evidente y mucho más cuando la calefacción del hogar depende de este combustible. Por eso, no es de extrañar que el gasto se dispare en los meses de frío e incluso pueda cuadruplicar el contabilizado en los meses más calurosos. Es aquí donde tus hábitos de consumo y la adopción de medidas de ahorro, como limitarnos a la temperatura de confort o evitar las subidas drásticas de calefacción, son fundamentales para ahorrar en la factura.

Cambios de suministrador

Si deseas cambiar de compañía suministradora de gas basta una llamada telefónica o realizar una gestión por Internet. Para hacer el cambio necesitarás el DNI del titular, tu número de teléfono, nombre y el código CUPS. El cambio es gratuito y se debe gestionar en un plazo máximo de tres semanas. Cuando suscribes un contrato con una nueva comercializadora, ésta se encarga de tramitar el cambio y de realizar las gestiones necesarias con la distribuidora, es decir, con la empresa encargada de llevarte el gas a casa. Cambiar de compañía no implica cortes en el suministro ni la necesidad de cambiar ningún equipo en casa.

No es conveniente dar de baja el servicio y después contratar el suministro de gas con una nueva empresa ya que podrán cortarte el servicio durante algunos días y el coste será mayor, ya que la nueva compañía lo considerará un inicio de suministro. 

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Palabras clave: factura de gas energia Gas
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