Diferencias entre seguros de ahorro y depósitos a plazo

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Finanzas

Con el desplome de la rentabilidad de los depósitos a plazo, bancos y aseguradoras han comenzado a ofrecer como alternativa invertir en un seguro de ahorro. En Kelisto, te explicamos en qué se parecen y en qué se diferencian ambos productos.

Si en las últimas semanas has acudido a tu banco en busca de un buen producto para sacar algo de rendimiento a tu dinero, es posible que te hayan ofrecido un seguro de ahorro. Este producto asegura un capital determinado con una rentabilidad a un plazo concreto. Al final del periodo se obtiene el dinero más los intereses que se hayan ido acumulando. Hasta ahí, todo muy parecido a lo que ocurre con los depósitos a plazo. Ahora bien, normalmente se realizan aportaciones periódicas, como en los planes de pensiones. Además, la mayoría de estos productos están vinculados a un seguro de fallecimiento.

Éstas son solo algunas de las diferencias entre depósitos a plazo y seguros de ahorro. En Kelisto, hemos seleccionado algunas más para que tengas claro si este producto se adapta a tus necesidades.

1) ¿Qué garantías ofrece cada producto?

Los depósitos a plazo están respaldados por el Fondo de Garantía de Depósitos (FDG) con hasta 100.000 euros por entidad y titular, siempre que la entidad que lo ofrece esté adscrita a él. Bancos como Espirito Santo o BPI forman parte, por ejemplo, del FDG de Portugal, y otros como ING Direct o Triodos Bank, al fondo holandés. Para comprobar si una entidad forma parte del FGD español conviene consultar este listado.

En el caso de los seguros de ahorro, la garantía depende de la solvencia de la aseguradora, que estará  supervisada por la Dirección General de Seguros, organismo dependiente del Ministerio de Economía. De producirse una quiebra de la compañía, el capital estaría garantizado por el Consorcio de Compensación de Seguros, que se encargaría de la liquidación de la misma. No obstante, como advierten desde organizaciones de consumidores como la OCU, la recuperación del dinero no siempre está garantizada. Además, no hay un máximo respaldado, como sucede con el FGD. 

2) ¿Qué impuestos tendré que pagar por el rendimiento que obtenga?

La fiscalidad de los depósitos sólo afecta a las ganancias obtenidas: los primeros 6.000 euros de ganancia tributan al 21%; a partir de 6.000 euros y hasta 24.000 euros, los beneficios tributan al 25%; y a partir de 24.000 euros, se pagará un 27%.

En cuanto a la fiscalidad de los seguros de ahorro, están exentos de tributar hasta que concluya el periodo de rescate. Una vez recuperado el dinero más los intereses, la fiscalidad es igual que la que se aplica a los depósitos.

3) ¿Puedo cancelarlos? ¿Me penalizan por ello?

La mayoría de los depósitos a plazo aplican un “castigo” por cancelaciones anticipadas. Algunas entidades aplican una penalización sobre los intereses, otras rebajan el interés pactado inicialmente y otras no permiten la cancelación del depósito antes de la fecha de vencimiento, como ya te explicamos en Kelisto. Sin embargo, también existen depósitos que permiten recuperar la inversión antes del vencimiento a coste cero. Es el caso del Depósito Naranja de ING Direct, que te ofrece una rentabilidad del 2% TAE a tres meses sin penalización en el caso de retirar antes el dinero.

Además, existe la posibilidad de que los depósitos tengan ventanas de liquidez. Se trata de períodos de tiempo en que la entidad permite retirar el dinero (todo o solo una parte) sin pagar ninguna penalización. Por ejemplo, el Depósito Creciente 25 del Banco Santander a 25 meses tiene ventanas de liquidez durante siete días cada trimestre. Si se cancela fuera de estas fechas, la entidad cobra una comisión del 2% sobre el importe cancelado.

Normalmente, la penalización de los bancos por cancelar un depósito antes de tiempo oscila entre el 0,5% y el 1,5% sobre el capital retirado. Además, ese castigo nunca podrá superar los intereses que hayas obtenido hasta el momento de llevarte tu dinero.

En el caso de los seguros de ahorro, es muy habitual que el tomador pueda rescatar el dinero antes de finalizar el plazo, siempre que no se especifique lo contrario. Existen tres formas de hacerlo: el rescate total (se pone fin al contrato), el rescate parcial (cuando solo se quiere recuperar una parte del dinero invertido) y los anticipos (funcionan como una especie de préstamos y permiten disfrutar de parte del dinero con la condición de devolverlo).

Ahora bien, todas estas fórmulas suelen estar sujetas a una penalización, que será la que el cliente y la aseguradora hayan acordado. Además, frente a los límites que fija la ley a los castigos por rescatar anticipadamente un depósito, en los seguros de ahorro no sucede lo mismo. También debes tener en cuenta que, en muchos casos, no se permite rescatar el dinero durante el primer año.

 4)  ¿Cómo se mide su rentabilidad?

La rentabilidad de los depósitos se mide mediante la Tasa Anual Equivalente (TAE), como ya te explicamos en Kelisto. En cambio, en el caso de los seguros de ahorro, se usa el interés técnico anual, que no tiene en cuenta ni las comisiones ni el seguro de vida que habitualmente lleva aparejado este producto. La buena noticia es que, desde mayo de este año, la Ley 2/2011, de Economía Sostenible, obliga a las compañías aseguradoras a que faciliten la rentabilidad esperada de los seguros de ahorro y jubilación en términos TAE, una vez descontados los costes. Las compañías tienen un año para ponerse al día, pero muchas ya están ofreciendo este dato.

 5) ¿Qué rentabilidad ofrecen?

Según datos del Banco de España, la rentabilidad media de los depósitos a plazo en un periodo de hasta un año se situó en octubre en el 1,42% TAE. Desde que el regulador limitara las rentabilidades de estos productos de ahorro, los tipos de interés que ofrecen son cada vez menos atractivos. La limitación está en el 1,75% a 12 meses; al 2,25%, cuando el plazo es de entre 13 y 24 meses y al 2,75%, para los que pasen de los dos años.

Para esquivar estas limitaciones, algunas entidades han lanzado depósitos a 13 meses. Entre los más atractivos, están los de Banco Mediolanum (2% TAE a partir de 2.000 euros) y Openbank (1,20% TAE para nuevas aportaciones).

A día de hoy, uno de los grandes problemas de los depósitos es que, para obtener una rentabilidad más o menos atractiva, hay que desembolsar cifras muy elevadas. Por ejemplo, Novo Banco ofrece un depósito a 12 meses con una rentabilidad del 2% TAE. Una opción atractiva pero, para poder acceder a él, tendrás que depositar un mínimo de 50.000 euros.

En el caso de los seguros de ahorro, algunos funcionan con la modalidad de prima única, es decir, el cliente realiza una sola aportación, como sucede con los depósitos. Sin embargo, lo normal es que se realicen desembolsos periódicos a los que es posible que se les establezca un límite mínimo. Además, no hay que olvidar que el plazo durante el cual se deja el dinero “aparcado” es mucho mayor: entre 5 y 10 años, en la mayoría de los casos.  

En la actualidad, uno de los más atractivos es el Seguro Ahorro Bonificado Creciente del Banco Popular, que ofrece un rendimiento neto anual del 2,50% y tiene una duración mínima de 10 años. Otro de los más atractivos es el Plan Ahorro garantía de Mutua Madrileña, que te ofrece un tipo de interés bruto del 2,37% anual.

Si quieres conocer cuáles son los mejores depósitos del mercado, consulta nuestro ranking mensual

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