El “abc” de los préstamos hipotecarios

Préstamos Hipotecarios

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El interés, las comisiones, los productos vinculados… Los préstamos hipotecarios son productos complejos que deberás analizar detenidamente si no quieres equivocarte en tu elección. En Kelisto te contamos todo lo que necesitas para saber si una oferta se adapta a sus necesidades.

Los préstamos hipotecarios son productos tan comunes como complejos. En los últimos años, entre el 40 y el 60% de las compras de vivienda se han financiado mediante una hipoteca, según los datos del Consejo General del Notariado. Pese a ello, parece que el consumidor no acaba de entender correctamente su letra pequeña. De hecho, el 90% de las que se firmaron en España contenían alguna cláusula abusiva, tal y como revelaba la asociación CEACCU en 2012.

Para evitar que cometas cualquier error antes de elegir (y, sobre todo, de firmar) una hipoteca, en Kelisto te explicamos todos los aspectos que debes analizar para realizar una elección inteligente.

1. El interés

Se podría definir como el “precio” que el consumidor tendría que pagar por el dinero que le presta su banco. En los préstamos hipotecarios de tipo variable, el interés se calcula sumando dos elementos: un índice de referencia (que en España suele ser el euríbor a 12 meses) y un diferencial, es decir, un porcentaje que determinará cada banco.

2. Los productos vinculados

Son productos adicionales que ofrece el banco a sus clientes (seguros, planes de pensiones, tarjetas…) y que, en caso de contratarse, permiten rebajar el diferencial a abonar. Por ejemplo, una entidad podría ofrecer a un interés de euríbor+2,25% al que podría ir aplicando rebajas en base al número de extras contratados hasta llegar a euríbor+1,25%: -0,5 puntos si se contrata un seguro de hogar; -0,25 puntos si se contrata un seguro de vida; y -0,25 puntos con la apertura de una cuenta nómina.

 

3. Las comisiones

Los incorporan varias comisiones que hay que tener en cuenta. Las más relevantes son:

  • Comisiones de apertura y estudio

La comisión de apertura permite compensar a la entidad por los trámites que realizará para formalizar y poner la hipoteca a disposición del cliente y suele ser un porcentaje sobre la cantidad que se haya pedido (entre el 0,5% y el 1%). La de estudio es la que sirve para pagar las gestiones que llevará a cabo el banco para verificar la solvencia de un cliente y también se expresa en forma de porcentaje. No obstante, en los que no superan los 150.000 euros suele ir incluida en la comisión de apertura.

 

  • Comisión de desistimiento

Es el cargo que puede cobrar un banco cuando se cancelan los antes de tiempo. Con este pago se compensa a la entidad por dejar de recibir unos ingresos a cuenta de una hipoteca cuya vida debía ser mayor. Por ley, los bancos no pueden cobrar más de un 0,5% en los cinco primeros años de vida del préstamo, ni más de un 0,25% durante el resto del plazo.

 

4. Las cláusulas

Son condiciones que pueden modificar o limitar algunos aspectos de las hipotecas. Por ejemplo, las cláusulas suelo imponían un tope fijo al interés que debían pagar los consumidores y, por tanto, impedían que pudieran aprovecharse de las bajadas del euríbor para reducir la cuota de sus .

 

5. El porcentaje máximo de financiación

Indica qué “porción” del valor de compraventa o de tasación de la vivienda que quieres adquirir te será facilitado por una entidad. A día de hoy, lo habitual es que las hipotecas ofrezcan, como mucho, un 80%, aunque en algunos casos se puede llegar al 100%.

 

6. Los ingresos mínimos exigidos

Las entidades necesitan garantías de que quienes contratarán son clientes solventes. Para ello, además de saber si tienen un empleo estable, en algunos casos se exige una nómina mínima, que puede llegar a los 3.000 euros al mes en el caso de las ofertas con un diferencial más bajo.

 

7. El plazo máximo de amortización

Es el período que ofrecen las entidades para devolver los . Normalmente, oscila entre los 20 y 30 años y, de media, los hipotecados españoles suelen pedir financiación por un período de 21 años. Aunque durante los años del boom inmobiliario llegaron a concederse hipotecas a 40 años, lo recomendable es no comprometerse durante un plazo tan amplio.

 

8. Las garantías adicionales

Son garantías extra que, normalmente, son exigidas por los bancos si el valor de los se acerca mucho al de las viviendas cuya compra se va a financiar (es decir, están cercanos al 100%). Lo habitual es que las entidades pidan como garantías un aval o que el cliente hipoteque otro inmueble que ya tenga. 

Palabras clave: hipotecas Guía
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