Diez errores que no debes cometer al comprar tu primera vivienda

Compra de vivienda

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No echar las cuentas adecuadas, dejarse llevar a la hora de contratar la hipoteca u olvidar algunas preguntas básicas son algunos de los errores que debes evitar si estás pensando en comprar tu primera vivienda.

El mercado de la vivienda pasa por uno de sus momentos más dulces de los últimos años. Después de un período de sequía casi total, la venta de inmuebles ha vuelto a reactivarse y ya encadena siete meses de subidas consecutivas. Solo en agosto, la compra de casas repuntó un 20,3%, hasta superar las 35.500 transacciones, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.

Antes de tomar una decisión tan relevante, se estima que cada consumidor dedica seis meses a analizar sus posibilidades reales de compra, tal y como afirma un informe de Alfa Inmobiliaria. Sin embargo, eso no evita que nadie esté libre de pecado. Por eso, en Kelisto hemos elaborado un listado con los 10 errores más graves que deberías evitar si estás pensando en comprar una vivienda, sobre todo si es la primera.

  1. Pensar que tu única opción es comprar

La expresión popular de que “alquilar es tirar el dinero” nunca se debe tomar como una norma general. Ni alquilar es la opción ideal para todos los bolsillos, ni comprar tampoco. Pese a que adquirir una casa te permitirá destinar un dinero cada mes para conseguir que, finalmente, la vivienda en la que vives sea tuya, recuerda que convertirte en propietario tiene unos gastos añadidos que normalmente no tendrás con el alquiler: los seguros y otros productos vinculados a la hipoteca, los impuestos municipales (como el IBI), los gastos de comunidad, etc.

A eso hay que sumar un factor adicional: si contratas una hipoteca variable, tu cuota puede ir cambiando con el paso de los años y, en un contexto de euríbor en mínimos como el actual, podrías llevarte una desagradable sorpresa si este llega a experimentar grandes subidas.

Por tanto, antes de saber lo que más te conviene, echa cuentas, analiza tu situación y, solo con la calculadora y el papel en la mano, decide cuál es la mejor opción para tu bolsillo.

  1. No calcular el coste real de comprar una casa

Antes de adquirir una vivienda, debes recordar que tendrás que afrontar varios gastos. Los principales son el propio coste del inmueble, los impuestos y gastos de tramitación, y los intereses que tendrás que pagar al banco si decides pedir una hipoteca, como podrás calcular con nuestro simulador. Tal y como te contamos en Kelisto, deberías contar con unos ahorros equivalentes al 30% del valor de la casa que quieras comprar para que tus cuentas cuadren.

  1. Aceptar lo que te presten

Ante cualquier decisión que afecte a tus finanzas personales, eres tú quien debe llevar las riendas de la operación y el responsable de hacer números para tomar una decisión correcta. Por tanto, antes de pedir una hipoteca, haz los deberes en casa y no dejes que nadie decida por ti. Como sabes, lo recomendable es no solicitar al banco más del 80% del valor de una vivienda, pero siempre debes hacer números para saber si, en tu caso, puedes permitirte un endeudamiento mayor.

  1. No analizar adecuadamente la zona donde quieres comprar

Antes de comprar una casa, debes analizar pormenorizadamente las zonas que más te gusten. Para ello, haz visitas en distintos momentos del día y chequea pormenorizadamente cuestiones como los servicios disponibles (comercios, transportes, colegios, ambulatorios, etc.).

  1. No hacer las preguntas adecuadas al vendedor

A la hora de visitar los inmuebles que más te interesen, lleva contigo este listado de preguntas básicas y no dejes que comentar al vendedor cualquier otra duda que te pueda surgir.

  • ¿Cuántas visitas ha tenido la casa? ¿ Y ofertas?
  • ¿Cuánto tiempo lleva en el mercado?
  • ¿Puedo ver las últimas revisiones de la instalación eléctrica y del gas?
  • ¿Ha habido peleas vecinales?
  • ¿Por qué está en venta?
  • ¿Cuántas reformas se han hecho?
  • ¿Cuántos años tiene la caldera y cuándo se realizó la última revisión?
  • ¿Cuándo se cambió por última vez la instalación eléctrica?
  • ¿Dónde se mudan los vendedores?
  • ¿Cuáles son los gastos de IBI?
  • ¿Quién vive arriba, abajo y al lado?
  • ¿Cuánto tiempo han vivido allí los vendedores?
  • ¿Qué incluye el precio de venta (por ejemplo, los muebles)?
  • ¿Qué tal se aparca?
  1. No sacar fotos de la casa que quieres comprar

Cuando visites las distintas casas que te interesen, es importante que hagas tus propias fotos e, incuso, que tomes medidas o pidas un plano con las medidas detalladas. Más allá de la información que pueda proporcionarte el propio vendedor, esta información te permitirá hacerte una idea totalmente real del partido que puedes sacar a ese inmueble.

  1. No visitar la casa en distintos momentos del día

Si no dispones de mucho tiempo, lo más recomendable es que visites la casa en horas de luz para tener una mejor perspectiva del espacio, de la luminosidad de las habitaciones, etc. Eso sí, siempre que puedas, trata de visitar la casa en distintos horarios para chequear cosas como los ruidos, el tráfico y las posibilidades de aparcamiento, la temperatura de la vivienda, etc.

  1. No chequear ciertas cosas básicas (ni negociar por ellas)

Además de hacer preguntas, debes comprobar si la casa tiene algún tipo de desperfecto o si hay algo que no funciona bien. Una vez realizado el listado de elementos que no te convencen, negocia con el vendedor si se hará cargo de los arreglos o si prefiere que lo hagas tú a cambio de una rebaja en el precio.

Estas son las principales cuestiones que debes examinar:

  • Comprueba si hay manchas de humedad, grietas o cualquier rastro de fugas
  • Abre puertas y ventanas
  • Prueba los interruptores
  • Localiza dónde hay enchufes
  • Inspecciona la fontanería
  • Prueba la calefacción
  • Pregunta por el tipo de cerradura que tiene instalada la casa
  • Si hay moqueta, examina qué tal está el suelo que hay debajo
  • Enciende tu teléfono (para comprobar si hay cobertura)
  • Examina las paredes exteriores
  • Comprueba la orientación de la casa con una brújula
  1. No hablar con los vecinos

Nunca está de más que trates de charlar con los vecinos de la que podría ser tu futura casa. Esto te permitirá conocer detalles que no llegará a contarte el vendedor, chequear el perfil de quienes viven a tu alrededor, saber si quienes viven a tu alrededor son mayoritariamente propietarios (o inquilinos), conocer los defectos y virtudes del barrio con otra perspectiva, etc.

  1. Olvidarte de si la casa tiene potencial para volver a venderla

En principio, una primera vivienda no debería ser mirada con ojos de inversor. En teoría, tu vivienda habitual debería estar pensada para vivir en ella a largo plazo y, si algún día decides venderla, lo normal sería que optaras por algo mejor. Por tanto, aunque su precio de venta suba, también lo habrá hecho el de la nueva casa a la que te quieras marchar.

Ahora bien, eso no quita para que no dediques un rato a analizar si tiene potencial para volver a venderla. En caso de que tus circunstancias económicas cambien drásticamente o que, por una urgencia o por cambios laborales te tengas que mudar, es importante comprobar si la vivienda se vendería bien: es decir, no solo si podrías recuperar tu inversión (y obtener algún beneficio) sino también si el inmueble se vendería rápido.

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