Consejos para conducir en invierno

Mujer Conduciend En Invierno

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En los meses de invierno salir a la carretera se hace más complicado: el frío, la lluvia o la nieve pueden provocar situaciones de riesgo ante las que debemos estar alerta.

La poca visibilidad de las carreras en estas fechas, provocada por la lluvia o la niebla, complica la conducción y aumentan el riesgo de accidente. Esto, unido a las posibles placas de hielo e incluso la nieve en la calzada, hace que debamos extremar las precauciones cada vez que cojamos el coche. En Kelisto te damos algunos consejos para conducir en condiciones adversas.

  1. Prepara el vehículo: si vas a iniciar un viaje conviene preparar antes el material de emergencia que podrías necesitar: asegúrate de que llevas los elementos de seguridad necesarios, como el chaleco reflectante, los triángulos de posicionamiento, un juego de luces de repuesto y una rueda de recambio en buen estado (recuerda revisar la presión periódicamente). Además, durante los meses de invierno se recomienda llevar también una linterna, ropa de abrigo, un teléfono móvil con la batería cargada, guantes, los papeles de tu seguro de coche, un kit de primeros auxilios y algunos alimentos o bebidas calientes.
  2. Infórmate antes de salir: antes de iniciar la marcha dedica el tiempo necesario a informarte sobre el estado de las carreteras. Puedes hacerlo a través de la página web de la Dirección General de Tráfico. También es útil consultar la información detallada que ofrecen las Comunidades Autónomas sobre sus carreteras así como la previsión meteorológica local.
  3. Elige el neumático adecuado: si vives en una zona muy fría con un alto número de nevadas, puede que te interese comprar unos neumáticos especiales de invierno, muy habituales en los países nórdicos. Son un poco más caros, pero tienen mejor agarre  gracias a la profundidad del surco. Estos neumáticos proporcionan mayor seguridad en condiciones de baja adherencia y reducen la distancia de frenado con lluvia y nieve.
  4. No olvides las cadenas: en caso de nevada, principalmente en puertos de montaña, serán necesarias las cadenas. Aprende a ponerlas antes de necesitarlas, para evitar pasar un mal rato en la carretera. Las hay de distintos tipos: desde las tradicionales cadenas metálicas de rombos (a partir de 35 euros) a las novedosas fundas textiles fáciles de colocar y lavables (entre 40 y 60 euros), las textiles súper adherentes de nueva generación o las de acero con avisador óptico de tensado (en torno a 80-100 euros).
  5. Evita movimientos bruscos: en carretera, sobre todo si el firme está húmedo y puede haber hielo, conviene evitar los movimientos bruscos del volante y los frenazos violentos. Trata de acelerar de forma suave, usar marchas largas, reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad. En las pendientes descendientes cambia a marchas cortas para que el motor retenga el coche.
  6. Evita las zonas sombrías: recuerda que en las zonas no soleadas puedes encontrar placas de hielo, aunque la temperatura ambiente supere los cero grados y el testigo de hielo del coche no se encienda. Si es posible, intenta evitar las sombras y circula siempre por las zonas de la carretera en las que dé el sol.
  7. Cuidado con el ‘aquaplaning’: cuando las ruedas no pueden evacuar el agua de la carretera el vehículo puede llegar a perder el control. Si esto ocurre, debemos sujetar con fuerza el volante y desacelerar con suavidad evitando utilizar el freno.
  8. Precaución ante baja visibilidad: la lluvia y la niebla son fenómenos climatológicos propios del invierno que, unidos a que en estos meses anochece mucho antes, reducen la visibilidad. Para ayudarnos a ver bien en estas circunstancias es recomendable limpiar de forma regular los faros, las escobillas y el parabrisas y comprobar que todas las luces funcionan correctamente. Además, con visibilidad reducida es necesario aminorar la velocidad y aumentar la distancia de seguridad.
  9. Si tienes que parar en carretera: enciende las luces de emergencia para indicar tu posición e intenta no obstaculizar el paso del resto de vehículos. Si la parada va a ser corta no apagues el motor, ya que puede que no consigas volver a arrancarlo debido a la congelación del circuito de arranque.
  10. Si aparcas en la calle: si tu coche se queda en la calle en una noche de nieve deja los limpiaparabrisas levantados para que no se deformen o se rompan y retén el coche con una marcha puesta, evitando usar el freno de mano. Si la cerradura se congela y no puedes abrir la puerta por la mañana, calienta la llave con un mechero e introdúcela con suavidad en la cerradura.

Con estos consejos y mucha prudencia al volante podrás prevenir algún susto en la carretera y evitarás llamar a tu compañía de seguro de coche. Recuerda que con lluvia o nieve la capacidad de respuesta del coche se reduce notablemente, con lo que debes mantenerte alerta y anticiparte a los posibles problemas que puedan surgir.

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