Self Bank: “Entendemos que la gente esté enfadada con la banca”

Alberto Navarro Def

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Con un modelo 100% digital, sin el soporte de sucursales y con productos fáciles de entender para el pequeño ahorrador, Self Bank pretende hacerse un hueco en la banca comercial y duplicar su número de clientes en el próximo año y medio, según su director general, Alberto Navarro.

Hasta hace pocos meses, Self Bank era casi desconocida para el gran público. Desde su nacimiento en el año 2000, la entidad se había dedicado casi en exclusiva a la banca de inversión, hasta que hace unos meses decidió ofrecer una propuesta mucho más universal mediante productos como la Cuenta Self, a la que próximamente le seguirán otros como las hipotecas. “Esperamos tenerlas en el mercado, como mucho, en dos años, aunque si todo avanza como hasta ahora, el plazo podría adelantarse”, señala su director general, Alberto Navarro.

La estrategia de la entidad para llegar al consumidor pasa, además, por ofrecer productos con poca letra pequeña y herramientas que le permitan gestionar sus finanzas personales por sí mismo, pero ¿está cliente bancario realmente preparado para tomar las riendas de su dinero? “Yo creo que sí; no hay que tener miedo, es solo cuestión de dedicarle algo de tiempo”, destaca Navarro.

Después de centraros durante muchos años en la banca de inversión, ¿por qué habéis decidido emprender este cambio de estrategia?

En 2009 ya nos planteamos este cambio pero, con el comienzo de la crisis, el plan se descartó Nuestros accionistas nos pidieron que demostráramos que éramos capaces de ser rentables en cualquier entorno y, por eso, decidimos centrarnos en los productos que más nos iban a ayudar a conseguirlo, que eran los fondos de inversión y la bolsa. En 2014 demostramos con creces que habíamos logrado el objetivo y volvimos a esa idea inicial: la de relanzar el banco con una propuesta universal, con una cuenta corriente, una tarjeta de débito y de crédito… Con productos para todo el mundo.

Defendéis la idea de que sea el propio cliente el que tome las riendas de su dinero pero el consumidor español ¿está realmente preparado para ello?

Yo creo que sí; no hay que tener miedo, es solo cuestión de dedicar algo de tiempo. Para lograrlo, nosotros recomendamos que el consumidor empiece por fijarse en las comisiones que le cobra su banco. Con eso es con lo primero que podemos ahorrar. Más que pensar “¿qué me da mi banco”, deberíamos pensar “¿qué me está quitando?”. A partir de ahí, nosotros ofrecemos una herramienta en nuestra página web para que el consumidor pueda controlar lo que ingresa y, sobre todo,  en qué se lo gasta: permite ver en detalle, por ejemplo, lo que se gasta en restaurantes, si eso ha aumentado o disminuido y, por tanto, decidir si debe recortar esos costes. 

Os definís como un banco digital, no online. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro?

Para nosotros lo online es un canal. Significa que un banco está presente en Internet y que es accesible las 24 horas del día, los siete días de la semana. En muchas entidades eso ya sucede, pero siguen existiendo las sucursales. Lo que nosotros proponemos es suprimirlas. Por eso nos consideramos digitales y, de esta forma, somos capaces de dar más a nuestros clientes. De hecho, la tendencia de muchos bancos tradicionales va en esa línea.

En esta nueva etapa, os planteáis duplicar vuestra cifra de clientes ¿Cuál será vuestra estrategia para conseguirlo?

Para lograrlo, hemos lanzado la Cuenta Self, que ofrece una remuneración del 2,5% TIN durante 4 meses. No es un producto rentable para la entidad, pero queremos que sea lo que anime a muchos clientes a probarnos. Una vez experimenten con él y vean cómo funcionamos, esperamos que se queden con nosotros.

Más allá de su rentabilidad o su política de “cero comisiones”, que ya se ofrece en otros productos de la competencia, ¿cuáles dirías que son los puntos fuertes de esta cuenta?

Entre los principales, quizá esté el hecho de que lo que ofrecen los demás tiene mucha letra pequeña. Nosotros la hemos eliminado; no tenemos condiciones. Muchas de las ofertas que hay en el mercado te exigen domiciliar la nómina o los recibos, o tener un determinado saldo medio. En cambio, la Cuenta Self te remunera los ahorros, tengas el dinero que tengas, sin límites, sin permanencia y sin tener que domiciliar nada. En general, intentamos que nuestros productos sean lo más sencillos posible de forma que no podamos engañar a nuestros clientes.

En cuanto a los productos de financiación, prevéis lanzar hipotecas propias en dos años ¿Por qué vais a esperar tanto tiempo?

Es posible que podamos hacerlo antes, aunque todavía lo estamos estudiando. El motivo de esperar es que todavía somos pequeños en cuanto a depósitos. Lo que estamos haciendo ahora es captar el dinero de los ahorradores para, dentro de un tiempo, prestárselo a otros que necesiten financiación. Cuando lancemos estos préstamos, sabemos que serán tan agresivos –en precio y en condiciones- que crecerán muy rápido.  Y si no queremos endeudarnos para poder ofrecer esta financiación, necesitamos que, cuando llegue el momento de lanzar nuestras hipotecas, el volumen de depósitos sea el suficiente. 

¿Os planteáis también lanzar préstamos al consumo?

Eso tendría que ser posterior a las hipotecas porque, además, son productos que tienen más  riesgo y queremos controlar muy bien cómo crece nuestra morosidad. Por ahora, lo que sí ofrecemos son préstamos que tienen como garantía unas acciones. Es decir, si un ahorrador tiene unos títulos de Telefónica y nos dice que quiere comprar un coche, nosotros le dejamos hasta 15.000 euros y usamos como garantía esas acciones. De esa forma, el riesgo es prácticamente nulo.

Vuestros depósitos, en línea con los de la mayoría del mercado, ofrecen rentabilidades muy discretas ¿Prevéis que pueda haber margen de mejora mientras los tipos sigan tan bajos?

Las mejoras tardarán mucho tiempo en llegar. Podrían transcurrir años hasta que los tipos de interés suban y, con ello, la remuneración de los depósitos. En Estados Unidos, por ejemplo, los tipos ya se recortaron a mínimos hace dos o tres años. Pero en Europa, esto no se produjo hasta hace 6 o 7 meses, lo que nos hace pensar que aún nos queda un par de años en la misma situación.

Con este panorama, ¿qué alternativas les estáis ofreciendo al ahorrador más conservador?

Está habiendo mucho trasvase hacia los fondos de inversión. Nosotros tenemos 1.800 fondos y, dentro de esa oferta, hay de todo. Mucha gente piensa que los fondos son productos de alto riesgo, pero la oferta es muy variada. Hay productos con una rentabilidad de entre el 1% y el 3% con un riesgo muy bajo, y esas son las alternativas que les proponemos.

Los consumidores suelen quejarse de la letra pequeña de los productos bancarios y de lo difícil que es entenderlos. ¿De qué manera trabajáis desde Self Bank para solucionar este problema?

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) está trabajando para que todas las entidades califiquen sus productos en función del riesgo usando un código estandarizado similar, por ejemplo, al de la calificación energética de las viviendas. Nosotros ya nos hemos adelantado a esto y, en nuestra web, todos los productos están clasificados con un baremo de rentabilidad-riesgo del 1 al 5, cifra que se aplicaría a los productos para los más osados. Nadie más está haciendo esto a día de hoy. Y, por supuesto, cuando la regulación de la CNMV entre en vigor, estaremos encantados de aplicarla.

¿Entendéis la mala reputación que se ha ganado la banca en los últimos año y el enfado generalizado de los consumidores hacia este sector?

Lo entendemos perfectamente. El sector financiero está intentado lavar su imagen después de todo lo que sucedió en el pasado. A nosotros se nos metió en su mismo saco, pero queremos demostrar que somos distintos: no hemos vendido preferentes, ni hemos tratado de colocar ciertos productos a nuestros clientes. Tratamos de ser transparentes y esa es la tendencia que parece estar siguiendo todo el mundo.

¿Ayudará este cambio de rumbo a evitar los errores del pasado?

Esto son modas, al igual que ocurre con otras cosas. A saber qué pasa dentro de unos años cuando se nos haya olvidado todo lo ocurrido... Por nuestra parte, nosotros siempre hemos tratado de seguir la misma línea: tenemos productos más rentables para nosotros, otros que lo son menos… pero ponemos todos encima de la mesa para que el cliente decida. Queremos que la banca deje de ser un “mal necesario” y que vuelva a ser un “bien necesario” para el consumidor.

¿Dónde han estado los errores que se han cometido en el sector bancario durante los últimos años: en las propias entidades o en la falta de regulación?

Los reguladores han sido bastante laxos y ahora han pasado al otro extremo. Y su papel, obviamente, ha tenido algo que ver con lo sucedido, aunque no mucho. Las leyes están ahí, pero muchas veces la gente busca los huecos para esquivarlas. Antes esos huecos eran más anchos y ahora, más estrechos.

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