¿Qué son los préstamos urgentes?

 

Los imprevistos que pueden hacer que te enfrentes a gastos inesperados son muy numerosos. Una celebración familiar, un recibo mayor de lo esperado, una multa, una avería en el coche, una reforma en el hogar… Hay muchos ejemplos, pero todos ellos tienen una característica en común: pueden surgir en cualquier momento y pillarte desprevenido.

 

Para evitar estos sustos del día a día, lo ideal es disponer de unos ahorros que te aporten capacidad de reacción ante estos desembolsos imprevistos. Para ello, puedes destinar todos los meses un pequeño porcentaje de tus ingresos a ir creando un colchón al que recurrir en caso de urgencia.

 

Sin embargo, son muchos los consumidores cuyo volumen de ingresos no les permite ser así de previsores. Si éste es tu caso, te preguntarás cómo reaccionar ante un gasto inesperado. La respuesta son los préstamos urgentes, una forma rápida de obtener dinero sin tener que dar demasiadas explicaciones.

 

 

Principales rasgos de los préstamos urgentes

 

Los préstamos personales son productos de financiación que facilitan al consumidor una cantidad de dinero a cambio de que éste lo devuelva en un plazo de tiempo determinado junto con el pago de unos intereses, habitualmente más altos que los de las hipotecas. Existen muchos tipos en función de la cantidad solicitada, el destino que el prestatario quiera darle al dinero, si es asalariado o autónomo, etc. Los préstamos urgentes son uno de ellos.

 

En concreto, los préstamos urgentes se caracterizan fundamentalmente por la rapidez a la hora de disponer del dinero solicitado. Así, cuando hablamos de dinero o préstamos urgentes nos referimos a productos de financiación que permiten al prestatario obtener liquidez de manera rápida y con poco papeleo, para cualquier finalidad y sin cumplir un elevado número de requisitos. En líneas generales, los préstamos urgentes suelen ofrecer cantidades no muy elevadas –un máximo de 10.000 euros– a devolver en plazos de no más de cinco años.

 

Dinero de préstamos urgentes

 

Tipos de préstamos urgentes

 

Como te hemos explicado, con préstamos urgentes nos referimos a varios productos financieros, todos ellos caracterizados por la rapidez de su concesión, por exigir pocos requisitos a los prestatarios y por no limitar la finalidad que se le dará al dinero. En concreto, podemos distinguir dos modalidades de préstamos urgentes: micropréstamos y préstamos rápidos, diferenciados por su coste, la cantidad que es posible solicitar y el plazo para devolverla. A continuación te explicamos en qué consiste cada uno:

 

- Micropréstamos (también conocidos como minicréditos online): se trata de un tipo de préstamos urgentes que ofrecen cantidades muy pequeñas –casi siempre inferiores a los 800 euros– a reintegrar en un periodo muy breve: de 30 a 45 días, como máximo. Los ofrecen compañías como Vivus o Wonga, se contratan vía Internet y dan una respuesta sobre su concesión en un plazo muy breve, incluso en minutos.



Además, estos apenas exigen requisitos al prestatario. Por lo general, basta con que sea mayor de edad, disponga de una cuenta corriente en la que ingresarle  el dinero y sus ingresos sean suficientes como para devolver el dinero en la fecha acordada. Es más, algunas de las compañías que ofertan este tipo de , ni siquiera exigen al solicitante que no esté dado de alta en ficheros de morosos como, por ejemplo, el de Asnef.



Por lo que respecta a los intereses, la ausencia de exigencias y la rápida concesión de estos va acompañada de elevados intereses que vienen expresados como “honorarios”, en lugar de hacerlo en forma de Tasa Anual Equivalente (TAE) o Tipo de Interés Nominal (TIN). Estos honorarios suelen ser una cantidad fija en euros que con frecuencia supera el 20% del importe solicitado. De hecho, si se calcula la TAE que suponen, el resultado se sitúa entre el 2.000% y el 3.000%.


En cuanto a las compañías que comercializan este tipo de , no están bajo la supervisión de organismos como el Banco de España (BdE), aunque sí deben reunir una serie de condiciones, como estar inscritas en el Registro Mercantil y cumplir la Ley sobre comercialización a distancia de servicios financieros destinados a consumidores.

 

- Préstamos rápidos: son una modalidad de préstamos urgentes que se encuentra a medio camino entre un préstamo tradicional y un micropréstamo, ya que presenta características de ambos productos.


Así, estos permiten que el prestatario solicite cantidades superiores a las de los microcréditos, con importes que oscilan entre los 600 y los 10.000 euros, en función de la compañía de que se trate, y establecen plazos de amortización de van de los seis meses a los sesenta (cinco años). Como los minipréstamos, las entidades que conceden estos préstamos dan una respuesta muy rápida al solicitante, aunque no inmediata: normalmente la aprobación o denegación del préstamo se produce en un plazo de 24 a 48 horas.


Los requisitos a cumplir para acceder a estos tampoco son tan exigentes como los de los préstamos tradicionales, si bien, al tratarse de cantidades superiores a las de los minipréstamos, sí requieren más solvencia por parte del prestatario. Al exigir mayores requisitos a los prestatarios, estos aplican a los solicitantes unos intereses menores a los de los minipréstamos –alrededor del 15-20% TAE– y, además, los expresan en forma de TIN y TAE, como en los préstamos al uso.



Por último, algunas de las entidades que ofrecen préstamos rápidos son empresas como Big Bank o Cofidis, aunque existen entidades bancarias tradicionales que también los ofertan.

 

Elementos a analizar en los préstamos urgentes

 

Aunque parezca una contradicción, cuando te plantees recurrir a los préstamos urgentes, debes darte tu tiempo para valorar el producto que vas a contratar a fin de asegurarte de si realmente encaja con tus necesidades y cumple con tus expectativas. Así que, por mucha prisa que tengas en recibir el dinero, no olvides leer bien la letra pequeña de los préstamos urgentes y asegúrate de comprender bien todos y cada uno de sus elementos. Aquí tienes seis aspectos que nunca debes pasar por alto:

 

1. Interés: como en cualquier préstamo personal, los préstamos urgentes tienen un precio. Este coste es el interés y debe ser lo primero que calcules cuando busques dinero urgente, ya que suele ser más elevado en estos casos que en los préstamos tradicionales.
 

Lo habitual es que el interés de los se exprese mediante el TIN y la TAE, aunque, como te hemos explicado, en el caso de los micropréstamos, éste recibe el nombre de “honorarios”.  En cualquier caso, para poder comparar diferentes préstamos, necesitas su TAE, que incluye el TIN más las comisiones y tiene en cuenta el plazo de amortización. En el caso de los micropréstamos, lo más común es que apliquen entre un 2.000 y el 3.000% TAE; y en los préstamos rápidos, entre un 15 y un 20% TAE.

 

2. Comisiones: en ocasiones, un interés bajo puede ir acompañado de comisiones elevadas. Fundamentalmente son tres las comisiones que debes tener en cuenta a la hora de contratar un préstamo personal: éstas son la de apertura, la de estudio y la de cancelación anticipada. Todas ellas se expresan como porcentajes.


La comisión de apertura se paga al principio de la operación y sirve para sufragar los gastos derivados de la formalización del préstamo y la puesta a disposición del dinero. Por su parte, la comisión de estudio encuentra su origen en los gastos en los que incurre el prestamista para evaluar la solvencia del prestatario. En cuanto a la comisión por cancelación anticipada, solo se aplica en el caso de que decidas devolver todo el dinero prestado antes de tiempo.

 

Ahora bien, no todos los aplican todas las comisiones. Por ejemplo, los micropréstamos no suelen cobrar ni comisión ni de estudio ni de apertura.

 

3. Importe máximo: se trata de la cantidad máxima que puedes solicitar. Cada compañía concede préstamos urgentes de importes distintos, pero lo habitual es que en los micropréstamos éste se sitúe en torno a los 800 euros como mucho, y en los préstamos rápidos, en los 10.000

 

4. Plazo de amortización: junto a los intereses, las comisiones y el importe máximo, para elegir el producto idóneo para ti debes atender también al plazo de amortización, es decir, al periodo del que dispondrás para devolver el dinero a la entidad prestamista. En el caso de los préstamos urgentes, éste también varía entre los micropréstamos y los préstamos rápidos.

 

Así, mientras que en los micropréstamos el plazo de amortización suele estar entre los 30 y los 45 días como máximo, los préstamos rápidos dan hasta cinco años para reintegrar el dinero prestado.

 

5. Requisitos y vinculación: si hay algo que caracterice a los préstamos urgentes, además de la rapidez en la concesión, es la laxitud de los requisitos exigidos a los prestatarios. Ahora bien, estos varían en función de si se trata de un micropréstamo o un préstamo rápido. En el primer caso, una mayoría de entidades solo requiere que el solicitante sea mayor de edad y disponga de una cuenta bancaria –y algunas, aunque no todas, que no figure en ficheros de morosos–. Sin embargo, en los préstamos rápidos, al tratarse de importes superiores, las entidades suelen pedir mayores requisitos de solvencia.
 

En cuanto a la vinculación, principalmente debes tenerla en cuenta cuando solicites un préstamo rápido en un banco tradicional, ya que es posible que te exijan que contrates más productos con ellos –como, por ejemplo, una cuenta bancaria donde ingresarte el dinero y en la que domiciliar tus ingresos–, lo que puede incrementar el coste del préstamo.

 

6. Interés de demora: presta mucha atención a este punto porque los préstamos urgentes suelen aplicar elevados intereses de demora a aquellos prestatarios que se retrasan en sus pagos. De modo que, aunque estés seguro de que podrás devolver el dinero al vencimiento de la operación, no pases por alto esta cuestión. Además, algunas entidades añaden en sus préstamos urgentes una comisión por impago consistente en una cantidad fija en euros que cobran en concepto de recordatorio de la deuda impagada.

 

Diferencias entre los préstamos tradicionales y los préstamos urgentes

 

Los préstamos personales tradicionales ofrecidos por los bancos se diferencian de los préstamos urgentes en los importes que es posible solicitar y en el plazo de amortización, que suelen ser muy superiores. También se distinguen por los intereses que cobran, menores que los de los préstamos urgentes.

 

Además, los préstamos tradicionales no se pueden solicitar desde casa –ya sea por Internet o por teléfono–, sino que exigen que el consumidor se desplace hasta la oficina bancaria. También reclaman mayores requisitos de solvencia y de vinculación con el banco prestamista y, por tanto, se tarda más en dar una respuesta sobre su concesión.

 

Por último, con frecuencia las entidades bancarias ofrecen préstamos personales con condiciones distintas en función de la finalidad que vaya a darse al dinero, que tendrá que justificarse debidamente. Por ejemplo, muchas entidades disponen de préstamos para financiar un coche, estudios, reformas en el hogar, la declaración de la renta e, incluso, viajes. Los préstamos urgentes, por su parte, no están destinados a una finalidad concreta.

 

Monedas préstamos urgentes

¿Dónde encontrar préstamos urgentes?

 

Los préstamos urgentes son ofrecidos por diferentes entidades en función de la modalidad de que se trate. Así, los microcréditos pueden contratarse a través de compañías que no cuentan con la supervisión ni del Banco de España, ni de la CNMV. Algunos ejemplos son  Vivus, Credito Más, Wonga, Kredito24 o Pepe Dinero.

 

Los préstamos rápidos, por su parte, suelen estar comercializados por establecimientos financieros de crédito como Cofidis y, cada vez más, por bancos a través de sus páginas web. Ambos están supervisados por el BdE, pero lo que les diferencia es que la banca tradicional puede captar dinero de particulares y empresas y los establecimientos financieros de crédito no.

 

Pros y contras de los préstamos urgentes

 

Los préstamos urgentes tienen la ventaja nada desdeñable de ofrecer liquidez de forma rápida. Sin embargo, también presentan algunos inconvenientes. Aquí tienes un resumen de los principales pros y contras de los micropréstamos y los préstamos rápidos:

 

- Ventajas e inconvenientes de los micropréstamos: este tipo de préstamos urgentes tienen la gran ventaja de no exigir apenas requisitos de solvencia a quienes los solicitan. Además, dan una respuesta casi inmediata a los solicitantes, que pueden saber si les ha sido concedido el préstamos casi inmediatamente –siempre que envíen la documentación requerida (DNI, número de cuenta y justificante de ingresos)–.

En cuanto a los inconvenientes, los principales puntos en contra de los micropréstamos son sus limitados plazos de amortización (solo ofrecen cantidades pequeñas) y, por supuesto, sus elevados intereses. Además, el hecho de que estos vengan expresados como honorarios les resta transparencia y dificulta su comparación con otros productos.

 

- Ventajas e inconvenientes de los préstamos rápidos: como los micropréstamos, estos préstamos urgentes tienen a su favor una tramitación rápida sin mucho papeleo –en  un plazo de 24 a 48 horas–, si bien es cierto que, en estos casos, los solicitantes sí deberán demostrar una solvencia mayor.

¿Los inconvenientes? De nuevo los importes máximos limitados acompañados de elevados intereses y, en el caso de los préstamos rápidos de los bancos, la necesidad de contratar productos vinculados.

Además, tanto los micropréstamos como los préstamos rápidos comparten varios puntos positivos: su tramitación es mucho más sencilla, es posible contratarlos desde el sofá de casa, lo que te permitirá ahorrar tiempo, y no es necesario justificar la finalidad a la que se destinará el dinero.

 

Billetes préstamos urgentes

¿Cómo elegir el mejor entre los préstamos urgentes?

 

Para encontrar el producto que mejor se adapta a ti debes plantearte tres preguntas: ¿cuánto dinero necesitas?, ¿en cuánto tiempo puedes devolverlo? y ¿qué intereses eres capaz de afrontar? Cuando tengas claras las respuestas, sabrás si los préstamos urgentes pueden serte de utilidad y, en caso afirmativo, qué tipo es el que más te conviene.

 

A partir de este punto, debes buscar y comparar las diferentes alternativas disponibles en el mercado. Una herramienta que puede facilitarte esta tarea son los comparadores como el de Kelisto, en los que basta con que elijas el tipo de financiación que estás buscando e introduzcas los siguientes datos: cantidad que deseas, tiempo en que quieres devolverla y finalidad. Así, en el caso de que alguna oferta limite el destino que le das al dinero, también se tendrá en cuenta en la búsqueda.  Con esta información, el comparador te ofrecerá un listado con los préstamos urgentes que mejor se adaptan a lo que estás buscando.

 

Alternativas a los préstamos urgentes

 

Si ahora que conoces las características de los préstamos urgentes no estás convencido de que sea el tipo de financiación que estás buscando, puedes decantarte por otras alternativas que facilitan dinero urgente: los anticipos de nómina, los préstamos preconcedidos, las tarjetas de crédito y los préstamos entre personas.

 

Tarjetas de crédito: este tipo de tarjetas se caracteriza por permitir al usuario disponer de dinero aunque no tenga ni un euro en su cuenta, es decir, le prestan dinero que después deberá devolver con un interés. Las emiten las entidades bancarias y los establecimientos financieros, pero siempre han de estar vinculadas a una cuenta corriente.

 

Dentro de las tarjetas de crédito puedes encontrar dos modalidades: las de pago único, que permiten aplazar el pago hasta final de mes o al mes siguiente –en muchos casos sin intereses– y las que dan la opción de pagar las compras a plazos por medio de una cuota fija. Estas últimas son conocidas como revolving y destacan por aplicar intereses que rondan el 20-30% TAE, si bien son una alternativa para afrontar gastos imprevistos puntuales.

 

Préstamos preconcedidos: este tipo de productos se definen como líneas de financiación que los bancos conceden solo a sus mejores clientes en función de sus ingresos y otras características. Lo habitual es que se concedan con rapidez y sin apenas trámites y que presenten unas condiciones ventajosas en comparación con otros préstamos personales. El problema es que no están al alcance de todo el mundo, ya que suelen ofrecerse a clientes con la nómina domiciliada y, en ocasiones, también con productos de ahorro contratados. Además, el importe máximo no es el mismo para todos los prestatarios, ya que depende de sus ingresos.

 

Anticipos de nómina: como a los anteriores, a estos productos de financiación tampoco pueden acceder todos los clientes bancarios. Como su propio nombre indica, suponen un adelanto del salario y son una de las ventajas que dan algunos bancos a sus clientes por tener una cuenta corriente con la nómina domiciliada.

 

El importe máximo a solicitar varía de unas entidades bancarias a otras y va desde el sueldo de un mes hasta tres nóminas. Los intereses son, con frecuencia, más atractivos que los de otros préstamos personales: es más, algunas entidades ni siquiera los aplican.

 

Préstamos entre personas: se trata de financiación participativa. Es decir, son préstamos entre particulares ofrecidos por plataformas de crowdlending, que sirven de punto de encuentro entre personas que desean invertir su dinero –prestamistas – en proyectos de otras personas  –prestatarios–. Además, toda la operación se realiza sin la intervención de ninguna entidad financiera.

 

Algunos ejemplos de plataformas de crowdlending en España son Comunitae y Zank. Estas dos compañías ofrecen préstamos que van desde los 600 euros hasta los 10.000 euros para devolver en periodos de amortización máximos de uno o dos años y con intereses en torno al 8%.

 

Su principal ventaja es que no exigen las mismas garantías que los préstamos bancarios, por lo que son una fuente de financiación que puede resultar rápida y sencilla para aquellos a los que las entidades tradicionales del denieguen un préstamo.

 

 

Ver más...