El pago de una multa o una factura inesperada pueden provocar que el consumidor necesite una cierta cantidad de dinero de manera urgente. Para dar solución a este tipo de situaciones, las entidades financieras y otro tipo de empresas privadas han creado los préstamos rápidos, un producto de financiación que permite disponer del dinero en tan solo unas horas y sin apenas papeleo ni exigencias. Eso sí, esta agilidad en la tramitación (que muchas veces puede realizarse por Internet) y sus escasas exigencias hacen que estos préstamos rápidos online sean más caros, por ejemplo, que un préstamo personal ordinario. 

¿Qué son los préstamos rápidos?

 

Los préstamos rápidos son un tipo de préstamos personales con unas características específicas en cuanto a su coste, plazo de concesión, cantidad máxima que se puede solicitar e, incluso, el canal para solicitarlos, ya que la mayoría pueden pedirse por Internet. Por tanto, se trata de préstamos rápidos online que permiten que el consumidor obtenga financiación, es decir, que disponga de una cantidad de dinero determinada, que tendrá que devolver en un plazo previamente acordado junto a una cantidad extra: los intereses.

 

Además, al igual que sucede con cualquier otro préstamo personal, el consumidor responderá al pago de estos préstamos rápidos online únicamente con sus bienes presentes y futuros, en lugar de hacerlo con un bien concreto, como sucede con las hipotecas.

 

En cuanto a sus características específicas, los préstamos rápidos se caracterizan porque tienen una tramitación muy ágil (su concesión se hace efectiva en un plazo puede oscilar entre unos minutos y poco más de 24 horas, dependiendo del producto), conceden cantidades más reducidas que los préstamos tradicionales (no suelen superar los 10.000 euros) y no requieren que el cliente presente una gran cantidad de documentación (en muchos casos, basta con que acredite ser mayor de edad, no figure en ningún archivo de morosos y disponga de una cuenta corriente donde pueda ingresarse el dinero solicitado).

¿Qué tipos de préstamos rápidos online existen?

 

Dentro de la categoría de préstamos rápidos se engloban distintos productos con rasgos específicos en cuanto a la cantidad que permiten solicitar, el plazo para su devolución, los intereses o los requisitos que exigen a los consumidores. Los más comunes son:

 

1)Los micropréstamos:

 

Los micropréstamos son productos que conceden pequeñas cantidades de dinero (no suelen superar los 400-500 euros), con un plazo de devolución que no supera los 45 días y con unos intereses muy elevados que no se expresan en forma de porcentaje (como ocurre en un producto tradicional) sino en una cifra fija en euros. Son los denominados “honorarios” y suelen representar entre un 20% y un 30% de la cantidad concedida.

 

Este elevado coste se justifica, precisamente, por los escasos requisitos que estos exigen al cliente: en muchos casos solo es necesario demostrar la nacionalidad y la edad (hace falta ser mayor de 18 años), no figurar en ningún fichero de morosos (como el de Asnef) y contar con una cuenta bancaria donde poder ingresar el dinero.

 

En cuanto a su tramitación, la mayoría de estos pueden contratarse a través de Internet o por vía telefónica e, incluso, en algunos casos pueden solicitarse mediante el envío de un sms.

 

Dado que su coste es muy elevado, no se recomienda utilizar estos como forma de financiación habitual. Se trata de o para afrontar un gasto en un momento en el que la situación financiera del consumidor le impediría pedir un préstamo personal al uso.

 

2)Los préstamos rápidos ordinarios:

 

Los ordinarios son productos de financiación con los que se pueden obtener cantidades que oscilan entre los 600 y los 10.000 euros, a un plazo que puede variar entre unos pocos meses hasta los cinco o seis años.  Además de conceder una cifra inferior a la de un préstamo personal tradicional y de tener un plazo de devolución inferior, también se distinguen por tener una tramitación rápida y sencilla: la solicitud puede realizase por Internet o por teléfono y, normalmente, la respuesta se obtiene en menos de 24-48 horas.

 

En cuanto a los requisitos que exigen al cliente, lo habitual es que, además de demostrar ser mayor de edad y de no figurar en ningún fichero de morosos, estos requieran que el cliente demuestre tener una fuente de ingresos para poder devolver la deuda y, en algunos casos, que presente una relación de su patrimonio y de los gastos habituales que tiene.

 

¿Existen alternativas a los préstamos rápidos?

 


Además de los préstamos rápidos, en el mercado existen otros productos financieros con los que se puede obtener dinero para financiar la compra de un bien o servicio en poco tiempo. Los más comunes son los préstamos preconcedidos, los anticipos de nómina y las tarjetas de crédito. 

 

¿Qué diferencia hay entre los préstamos rápidos y los preconcedidos? 

 

Son productos de financiación que los bancos ofrecen a sus mejores clientes y que cuentan con características muy distintas en función de la entidad, el perfil del consumidor y los productos que tenga contratados. Normalmente, solo se conceden a usuarios con una solvencia alta (que dispongan de unos ingresos regulares, nunca hayan tenido retrasos en el pago de una deuda…) y por una cifra que varía en función de cuáles sean sus ingresos. Por tanto, la cantidad y las condiciones de un préstamo preconcedido no serán iguales para un consumidor que gana 600 euros que para uno que ingresa 4.000 euros al mes.

 

Otra de sus características diferenciales es que su tramitación suele ser muy rápida (como sucede con los ) y que apenas se exige papeleo al cliente, ya que la propia entidad suele disponer de todos los documentos necesarios para saber que puede conceder el dinero.

 

¿Qué distingue a los préstamos rápidos de los anticipos de nómina?

 

Los anticipos de nómina suelen figurar entre las ventajas de algunas cuentas bancarias y, básicamente, consisten en que una entidad ofrece a aquellos clientes que tengan su salario domiciliado la posibilidad de disfrutar de un préstamo que equivalga al mismo dinero que su compañía le ingresa cada mes.

 

Normalmente, suelen contar con coste más ventajoso que el de los tradicionales (muchos aplican un interés del 0%) y la cantidad máxima que facilitan al consumidor depende, entre otros factores, de los ingresos que tenga. Es más, algunas entidades conceden una cifra máxima de dinero expresada en euros (nunca superior a 30.000 euros) y otras, una cantidad expresada en número de nóminas (entre una y tres suele ser lo más habitual).

 

Préstamos rápidos y tarjetas de crédito: ¿qué opción es mejor? 

 

Algunas tarjetas de crédito permiten aplazar el pago de las compras en varias cuotas mensuales a cambio de que el cliente pague unos determinados intereses. Se trata de las tarjetas revolving, que normalmente cobran una Tasa Anual Equivalente (TAE) superior a la de un préstamo tradicional (entre el 25 y el 30%).

Préstamos rápidos

¿Quiénes ofrecen préstamos rápidos?

 

En función del tipo de préstamos rápidos que el consumidor desee solicitar, podrá dirigirse a un tipo de entidades o a otras.

 

1.Los bancos

 

Aunque no suele ser lo habitual, a lo largo de 2015 muchos bancos han comenzado a ofrecer ordinarios. Además, la mayoría de ellos ya contaban con servicios como el anticipo de nómina, el descubierto en cuenta autorizado o las tarjetas de crédito revolving como alternativas a los .

 

Los bancos no son más que entidades financieras que se dedican a captar dinero de consumidores y empresas y a utilizarlo para conceder préstamos. De hecho, los bancos (y las ya desaparecidas cajas de ahorros) son las únicas entidades que tienen autorización para captar depósitos de particulares y compañías.

 

Para poder operar en nuestro país, cualquier banco necesita la autorización del Banco de España, el organismo que, además, se encargará de su supervisión.

 

2.Los establecimientos financieros de crédito

 

Los establecimientos financieros de crédito son entidades especializadas en ofrecer distintas fórmulas y productos de financiación a sus clientes: préstamos personales, , hipotecas ,etc. Sin embargo, no están capacitados para captar fondos de los usuarios, como sí ocurre con un banco tradicional. Ahora bien, al igual que ocurre con la banca ordinaria, estos establecimientos cuentan con la supervisión del Banco de España.

 

3.Las compañías especializadas en micropréstamos

 

Se trata de compañías que tan solo se dedican a la concesión de micropréstamos y que no cuentan con la supervisión del Banco de España. Ahora bien, lo que sí deben respetar es la Ley de comercialización a distancia de servicios financieros destinados a los consumidores, una normativa que busca salvaguardar los intereses de los usuarios partiendo de la premisa de que los que ofrecen tienen unas particularidades muy determinadas.

 

Estas empresas también están obligadas a figurar en el Registro Mercantil y a respetar la Ley de normativa de los derechos del consumidor. En este sentido, por ejemplo deben informar a sus clientes, de una forma clara y transparente, de las condiciones de contratación de los que han solicitado.

¿Qué coste tienen los préstamos rápidos online?

 

En función del tipo de préstamos rápidos que el consumidor desee contratar, tendrá que hacer frente a unos gastos específicos, que se expresan de diferente forma:

 

- En el caso de los micropréstamos, las compañías que los conceden no suelen aplicar las comisiones que suele tener un producto de financiación tradicional (los gastos de apertura y estudio, o los de cancelación anticipada) y, simplemente, cobran unos intereses. Éstos no se expresan en forma de porcentaje sino bajo el formato de “honorarios”, una cantidad fija en euros que suele equivaler al 20-30% de la cantidad solicitada a través de estos préstamos rápidos online.

 

- En el caso de los préstamos rápidos, habría que analizar varios elementos para saber cuál es su coste real:

 

1. El interés

Es el coste que cobra un banco o cualquier otro tipo de entidad por facilitar una determinada cantidad de dinero al cliente  a devolver a un plazo de tiempo previamente acordado. Este “precio” se expresa en los mediante dos indicadores: el Tipo de Interés Nominal (o TIN) que es el interés propiamente dicho y la Tasa Anual Equivalente (la TAE) que no solo tiene en cuenta el TIN sino que también incluye las comisiones y el plazo de amortización acordado entre el cliente y su entidad.

 

2. Las comisiones:

 

Los tienen varios tipo de comisiones. Entre las más habituales se encuentra la comisión de apertura que es la que se cobra por los gastos generados por la formalización de la operación y por poner el dinero de los a disposición del consumidor. Se expresa en forma de porcentaje sobre la cifra pedida y varía entre el 1% y el 2%.

 

Otra de las comisiones que se suele aplicar al formalizar es la comisión de estudio. Este cobro sirve para pagar los gastos que genera el análisis de la solvencia del cliente que habrá tenido que hacer la entidad antes de conceder el dinero, así como la determinación de las características de la oferta que podrá presentarle. Al igual que la comisión de apertura, se expresa como un porcentaje sobre la cantidad solicitada.

 

Por último, algunos suelen cobrar una comisión por cancelación anticipada, que es la que se cobra cuando un consumidor decide liquidar su deuda (o parte de ella) antes del plazo acordado para la devolución del dinero. Este cargo permite compensar a la entidad que concede los por los intereses que dejaría de cobrar y suele ser más baja cuanto más se acerque la fecha de vencimiento de la operación.

 

Si un consumidor quisiera calcular cuál es el coste real de varios para poder comparar diversas ofertas, tendría que tener en cuenta la TAE, en lugar del TIN. Este indicador no solo tiene cuenta el interés a abonar, sino que también considera las comisiones y el plazo de devolución del dinero. Por tanto, es la magnitud más adecuada para poder sopesar si estamos ante una oferta realmente atractiva.

 

Las entidades están obligadas a facilitar la TAE de una oferta (o, al menos, un ejemplo) en la información publicitaria de sus préstamos, en la información precontractual que recibirá el cliente y en el documento que se firmará para cerrar la operación. Ahora bien, si el consumidor desea realizar sus propios cálculos, puede acudir al simulador del Banco de España. Esta herramienta permite calcular la TAE los o de cualquier otra modalidad de financiación con solo introducir datos como la cantidad solicitada, el plazo de devolución, el TIN y las comisiones.

Préstamos rápidos

Los préstamos rápidos sin coste: ¿tienen truco?

 

En el mercado existen algunas ofertas de préstamos rápidos que permiten obtener financiación, aparentemente, sin coste. Ahora bien, es necesario que el consumidor lea detenidamente su letra pequeña para saber si el coste real de estos préstamos rápidos online es tan atractivo como parece.

 

Por un lado, hay micropréstamos que se publicitan como “gratis”. Eso sí, hay que tener en cuenta que la mayor parte de estas ofertas, o bien son solo aplicables a clientes nuevos, o bien, solo están disponibles para solicitar cantidades o fijar plazos de devolución más pequeños de lo habitual.

 

Por lo demás, estas promociones de préstamos rápidos online no suelen tener mucho más truco. Simplemente son ganchos comerciales con los que muchas compañías buscan atraer la atención del cliente y lograr que pruebe sus servicios. Ahora bien, hay que ser consciente de que, de no respetarse las condiciones de las ofertas, habría que abonar unos intereses de demora que, generalmente, son muy elevados.

 

¿Qué requisitos debes cumplir para conseguir préstamos rápidos?

 

Las exigencias que debería cumplir un cliente para poder acceder a préstamos rápidos dependen del tipo de producto que se vaya a contratar. En el caso de los micropréstamos, las compañías que los conceden apenas requieren que el usuario demuestre ser mayor de edad, que disponga de una cuenta bancaria en la que se pueda ingresar el dinero y que no figure en ningún fichero de morosos, como el de Asnef. Ahora bien, existen ofertas en las que ni siquiera este último requisito es necesario: ofrecen préstamos rápidos online incluso a consumidores que hayan sido morosos, aunque las cantidades que les permiten solicitar suelen ser más bajas de lo habitual y el coste del préstamo, más elevado.

 

En los préstamos rápidos ordinarios, las exigencias varían en función de la entidad que los conceda. Entre los requerimientos que se pueden hacer al cliente están: la presentación del DNI y de las últimas nóminas, de forma que se puedan verificar cuáles son sus ingresos; un justificante que demuestre cuál es su patrimonio; una relación de los gastos habituales del cliente y de las deudas que pudiera tener pendientes; y la factura o presupuesto del bien o servicio que desea adquirir.

Préstamos rápidos

¿Qué pasa si no puedes devolver préstamos rápidos online?

 

Si un consumidor no pudiera pagar los préstamos rápidos que haya contratado en el plazo acordado, la entidad que se los hubiera concedido le aplicaría unos intereses extra, que normalmente son más elevados que los que se hubieran pagado durante la vida del producto. En general, lo que se suele cobrar en los préstamos rápidos online responden a dos tipos de gastos:

 

1. Una comisión de reclamación de posiciones deudoras, que es una cantidad fija que se cobra por avisar al cliente de que tiene una deuda pendiente con la cantidad que le concedió préstamos rápidos online

 

2. Unos intereses de demora que son más altos que los inicialmente pactados para pagar el préstamo y que se cobran por cada uno de los días que se retrase el consumidor.

 

En el caso de los micropréstamos, algunas ofertas cuentan con opciones de flexibilización del pago para aquellos clientes que crean que no podrán pagar a tiempo sus préstamos rápidos online. Por ejemplo, determinadas compañías permiten que, a cambio del pago de una cantidad fija que no suele ser muy elevada (por ejemplo, 5 euros para préstamos de 300 euros), el cliente pueda alargar el plazo de devolución durante 20-30 días más.

 

En el caso de los préstamos rápidos ordinarios, hay que tener en cuenta que, hasta mayo de 2015, no existía una limitación para los intereses de demora que aplicara cada entidad. Sin embargo, en esa fecha, el Tribunal Supremo declaró que los intereses que superen en más de dos puntos el coste ordinario de un producto de financiación serían considerados abusivos y, por tanto, el cliente tendría derecho a reclamar una rectificación de la entidad. Es decir, si un préstamo tuviera un TIN del 9% y los intereses de demora fueran superiores al 11%, serían considerados abusivos.

 

Esta decisión del Alto Tribunal sienta jurisprudencia por lo que, siempre que el consumidor crea que una entidad no está respetando su dictamen al cobrarle por sus préstamos rápidos online, podrá reclamar el cobro realizado a los autoridades reguladoras, o bien, ante los tribunales.

 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que si un impago de préstamos rápidos online se prolongara en el tiempo, la entidad tendría derecho a tomar medidas que van más allá del simple cobro de unos intereses de demora. En concreto, podría seguir el procedimiento que establece la Ley de Enjuiciamiento Civil y, por tanto, podría embargar los bienes del consumidor incluida, por ejemplo, su propia nómina.

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