¿Qué consejos hay que seguir para invertir en depósitos estructurados?

 

En los últimos meses las entidades financieras han comenzado a aumentar su catálogo de productos estructurados con la finalidad de ofrecer una alternativa a aquellos ahorradores que, tradicionalmente, optaban por los depósitos a plazo fijo para sacar cierto rendimiento a sus ahorros.

 

Sin embargo, la complejidad de los depósitos estructurados y sus riesgos los convierten en una opción no apta para todos los públicos. Para que entiendas correctamente cómo funcionan y dispongas de la información suficiente para saber si los depósitos estructurados realmente son atractivos para un perfil de ahorrador como el tuyo, en Kelisto te damos todas las claves que debes conocer.

 

¿Qué son los depósitos estructurados?

 

Los depósitos estructurados son una combinación de dos tipos de depósitos diferentes:

 

1.Un depósito a plazo fijo ordinario:

 

Los depósitos estructurados incluyen, por un lado, un plazo fijo tradicional. Es decir, un producto en el que el usuario entrega un dinero a un banco, que le será devuelto en un período de tiempo determinado junto a unos intereses que ya sabe de antemano.

 

2.Un depósito cuya rentabilidad está vinculada a la evolución de un activo subyacente:

 

Una parte de los depósitos estructurados obtendrá una rentabilidad que dependerá que de cuál sea una evolución de un activo subyacente: es decir, de una acción o de un índice bursátil, por ejemplo.

 

Lo más habitual es que la duración o plazo del depósito “ordinario” sea más breve que la de la parte que está vinculada a un subyacente. Así, las entidades disponen de un margen mayor para ofrecer una rentabilidad máxima mayor a sus clientes. Eso sí, no hay que olvidar que la rentabilidad que ofrecen los depósitos estructurados no es un porcentaje garantizado, sino que siempre se habla de máximos. Por tanto, una entidad puede prometer una remuneración de “hasta un 4%”, pero eso no significa que eso sea lo que, en la práctica, ganará el cliente: simplemente, es el tope que podría llegar a conseguir si se cumplen todas las condiciones establecidas por el producto que ha contratado.

 

Dinero Depósitos estructurados

¿Qué liquidez tienen los depósitos estructurados?

 

Para saber qué liquidez tienen los depósitos estructurados en necesario leer detenidamente la letra pequeña del producto que desee contratar, ya que su liquidez no es total, como sucedería con un plazo fijo tradicional. No obstante, hay que tener en cuenta dos cuestiones, sobre todo si se desea retirar el dinero antes de tiempo de los depósitos estructurados:

 

- La entidad con la que se hayan contratado los depósitos estructurados puede aplicar una  penalización en caso de que el consumidor desee recuperar su dinero antes de que venza el plazo acordado.

 

- El usuario no necesariamente va a recuperar el 100% de lo invertido, ya que los depósitos estructurados no siempre garantizan que se obtenga todo el dinero depositado en caso de necesitar rescatarlo anticipadamente.

 

¿Están protegidos los depósitos estructurados?

 

Los depósitos estructurados tienen la misma protección que un depósito a plazo tradicional. Por tanto, están respaldados por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), un mecanismo que permite recuperar hasta 100.000 euros por entidad y titular en caso de quiebra de un banco. ¿Qué significa esto? Por un lado, que es recomendable no mantener una cantidad superior a 100.000 euros en una misma entidad para lograr la máxima protección del FGD en caso de problemas. Y por otro, que si un mismo depósito tuviera dos titulares, estarían garantizada una suma total de 200.000 euros: 100.000 euros por cada uno de ellos.

 

Además de estas consideraciones, no hay que olvidar otra serie de cuestiones que tienen que ver con la nacionalidad de la entidad con la que se contraten los depósitos estructurados. Si se trata de un banco español, el respaldo vendría dado por el propio FGD pero ¿qué sucedería con una extranjera? Todo depende la forma jurídica con la que funcione en nuestro país:

 

- Si se trata de una filial de un banco extranjero, obligatoriamente tendría que formar parte del FGD español. Por tanto, la protección sería exactamente la misma que habría si los depósitos estructurados se hubieran contratado con una entidad española.

 

- En caso de que el producto se contrate con una sucursal de un banco de un país de la Unión Europea, hay que tener en cuenta que la normativa comunitaria obliga a que todos los países tengan la misma garantía para los depósitos que mantengan los consumidores: 100.000 euros por entidad y titular. Por tanto, existe libertad para que un banco comunitario que funcione en España con una sucursal se adhiera al FGD español o permanezca en el fondo de su país de origen.

 

- Si un consumidor contratara depósitos estructurados en una filial de un banco no comunitario en España, la cuestión sería algo distinta. La norma obliga a que estas entidades se adhieran al FGD español si la protección que los mecanismos de garantía de sus países de origen no llega a los 100.000 euros por entidad y titular. En caso de que sí lo hicieran, podría mantener el respaldo de su lugar de origen sin ningún problema.

 

Monedas depósitos estructurados

¿Por qué hay que ser precavido antes de invertir en depósitos estructurados?

 

Antes de invertir en depósitos estructurados el consumidor debe tener en cuenta que son productos mucho más complejos que los tradicionales plazos fijos por varios motivos:

 

 

- Su rentabilidad no se conoce de antemano: las entidades que comercializan depósitos estructurados siempre ofrecen el dato de la remuneración máxima que se puede conseguir, pero nunca de la retribución real que logrará el usuario.

 

- La liquidez no es total: en caso de necesitar recuperar el dinero antes del plazo acordado con el banco al contratar depósitos estructurados, es posible que se aplique una penalización que provoque que no se recupere el 100% del dinero invertido.

 

- Su funcionamiento es más complejo para un ahorrador sin conocimientos avanzados sobre inversión: en los depósitos a plazo fijo tradicionales, el consumidor sabe que basta con dejar su dinero en una entidad (durante un plazo previamente acordado) para recuperar los ahorros más unos determinados intereses. En el caso de los depósitos estructurados, parte de la rentabilidad final que logrará el usuario depende de cómo evolucionen, por ejemplo, varias acciones o un índice bursátil. Si un consumidor no conoce bien el funcionamiento de los mercados, o las empresas a las que corresponden unos determinados títulos bursátiles, es prácticamente imposible que pueda estimar si los depósitos estructurados que le ofrece su banco son atractivos o no.


¿Por qué se han vuelto muy populares los depósitos estructurados? 

​Pese a su complejidad, los depósitos estructurados se han convertido en un producto cada vez más frecuente en el catálogo de productos de las entidades financieras. ¿La razón? En un contexto de bajos tipos de interés, como el actual, los tradicionales depósitos a plazo fijo cuentan con una retribución muy baja que apenas alcanza, de media, el 0,5% TAE para un plazo de 12 meses. Por tanto, han ido perdiendo atractivo de cara al ahorrador medio, que habitualmente recurría a estos productos para sacar algo de partido a sus ahorros.
 

Para ofrecerles una alternativa más atractiva y con una rentabilidad más alta, muchas entidades han comenzado a ofertar depósitos estructurados a quienes antes optaban por un plazo fijo. Sin embargo, la complejidad de los depósitos estructurados hace que no sean una opción para todos los públicos.
 

Ante este panorama, el abril de 2014, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) envío una carta a las entidades financieras en la que solicitaba que se analizaran pormenorizadamente los productos que se estaban vendiendo e, incluso, que se dejaran de vender aquellos que se no se adaptaban a los intereses del cliente
 

En este sentido, la CNMV también ha creado un “semáforo” para catalogar las inversiones según su nivel de riesgo, lo que facilitará la toma de decisiones a todos aquellos consumidores que estén pensando en invertir en depósitos estructurados. Este semáforo está basado en un código numérico, que va de 1 (menor riesgo) a 7 (mayor riesgo). Estos números se acompañan de colores (verde, ámbar y rojo) para destacar cuál es el “peligro” de cada opción de inversión en función a la moneda en la que se invierta, el porcentaje de dinero que el usuario tiene garantizado, el plazo de devolución del capital y la calificación máxima que se exige al emisor.
 

Así, por ejemplo, en el nivel 1 (el de menor riesgo) se incluyen productos en euros, que se comprometen a devolver el 100% del capital invertido, a un plazo de tres años o menos y emitidos por entidades con una calificación equivalente a la del Reino de España. Entre las alternativas que se englobarían en esta categoría estarían los depósitos bancarios, los seguros de vida- ahorro y los planes de pensiones individuales y asociados.

 

Euros depósitos estructurados

 

¿En qué se diferencian los depósitos estructurados de los depósitos a la vista o cuentas corrientes? 

Frente a los depósitos estructurados, los depósitos a la vista (también conocidos como “cuentas corrientes”) son productos en los que un consumidor puede ingresar efectivo y realizar  operaciones básicas.

 

  • ¿Son productos con liquidez?
    Los ahorros que se  mantienen en depósitos a la vista tienen liquidez total. Es decir, se puede disponer del dinero en cualquier momento sin que la entidad pueda imponer ninguna penalización por ello, al contrario de lo que sucedería con los depósitos estructurados. Ahora bien, para poder disponer del dinero, la cuenta corriente tiene que tener saldo positivo. En ocasiones, se puede acordar con la entidad que el consumidor pueda disponer de una determinada cantidad por adelantado, a cambio del pago de una comisión.

 

  • ¿Qué protección tienen?
    Los depósitos a la vista cuentan con el respaldo del FGD, de la misma forma que ocurriría con los depósitos estructurados. Por tanto, el respaldo para cualquier consumidor siempre será de 100.000 euros por entidad y titular, pero el organismo sobre el que recae esta protección variará en función de si la entidad con la que se contrata es española o extranjera, y dependiendo de si opera en España como una filial o como una sucursal de su matriz, tal y como explicábamos previamente.

 

  • ¿Cuál es la rentabilidad que se puede obtener?
    Lo normal es que las cuentas corrientes no ofrezcan ninguna rentabilidad, aunque actualmente es posible encontrarse con algunas que sí disponen de una determinada retribución, al menos durante los meses iniciales. En estos casos, el depósito a la vista suele estar vinculado a un depósito a plazo con el que el consumidor cobrará una cierta retribución durante un plazo limitado.

 

  • ¿Hay que pagar gastos o comisiones?

    Las comisiones más frecuentes son:

        - La comisión por mantenimiento

        - La comisión por administración

        - Los gastos por transferencia

        - La cuota de las tarjetas

 

 

¿Qué diferencias hay entre depósitos estructurados y cuentas de ahorro? 

 

Las cuentas de ahorro son depósitos que ofrecen una cierta rentabilidad por el dinero que el consumidor deja en ellos, al igual que sucedería con los depósitos estructurados. Ahora bien, en este caso, el consumidor sí sabe desde el principio cuál es la retribución que va a conseguir.

 

Hasta hace algunos años, estos productos apenas permitían realizar operaciones, como domiciliar una nómina o recibos. No obstante, actualmente es habitual encontrarse con cuentas de ahorro que tienen una operativa muy amplia.

 

  • ¿Son productos con liquidez?
    Normalmente, las cuentas de ahorro tienen una liquidez total: por tanto, el usuario puede disponer de su dinero siempre que lo desee y sin tener que hacer frente a ninguna penalización.

 

  • ¿Qué protección tienen?
    Tal y como sucede con los depósitos estructurados y las cuentas corrientes, el saldo que el consumidor mantiene en cuentas de ahorro están protegido por el FGD, que garantiza hasta 100.000 euros por entidad y titular si un banco quebrara. Por ello, siempre es recomendable no disponer de cantidades superiores a esta cifra en un mismo banco.

 

  • ¿Cuál es la rentabilidad que se puede obtener?
    La rentabilidad de las cuentas de ahorro varía en función de cada oferta, aunque hoy en día es posible encontrar algunos productos con rentabilidades del 5% a un año. Ahora bien, los productos que ofrecen retribuciones atractivas exigen una vinculación extra (por ejemplo, que se domicilie una nómina o que tenga una tarjeta) o limitan la retribución, no solo en relación al tiempo tiempo, sino también al saldo. Es decir, solo abonan un interés “promocional” (más elevado) para las cantidades que no superen una cierta cantidad.

 

  • ¿Hay que pagar gastos o comisiones?
    Las cuentas remuneradas, normalmente, tienen una comisión de mantenimiento, otra de administración, y también pueden cobrar por transferencias. Eso sí, si la cuenta remunerada requiere que sus clientes tengan una vinculación extra (por ejemplo, que domicilien el salario), se suele eximir al cliente del pago de esas comisiones más habituales.

 

 

¿Son iguales los depósitos estructurados y los depósitos a plazo fijo?

 

Los depósitos a plazo son productos en los que el consumidor entrega un dinero a un banco y este se compromete a devolverlo en un período de tiempo junto al pago de unos intereses, tal y como sucede en los depósitos estructurados. Ahora bien, en este caso, la retribución está previamente acordada, mientras que en los depósitos estructurados el usuario solo podrá  saber el máximo que podría conseguir si se cumplieran las condiciones acordadas con su entidad.

 

  • ¿Son productos con liquidez?
    La liquidez de los depósitos a plazo es total ya que el consumidor puede retirar su dinero siempre que quiera. Ahora bien, lo habitual es que su banco le aplique una penalización. En este sentido, no hay que olvidar que estas sanciones (que deben constar en el contrato del depósito) no pueden superar los intereses brutos que el banco se hubiera comprometido a pagar cuando se contrató el producto. En ocasiones, los depósitos cuentan con “ventanas de liquidez”, sobre todo si su período de vencimiento es largo. Estas ventanas son determinados momentos a lo largo de la vida de los depósitos en los que el cliente puede retirar el dinero sin tener que hacer frente al pago de una penalización.

 

  • ¿Qué protección tienen?
    Es la misma que la de los depósitos estructurados, las cuentas corrientes y las de ahorro: el FGD garantiza hasta 100.000 euros por entidad y titular.

 

  • ¿Cuál es la rentabilidad que se puede obtener?
    Los depósitos a plazo tienen una rentabilidad que se mantiene sin cambios durante toda la vida del producto. Esa rentabilidad se puede expresar en forma de Tipo de Interés Nominal, aunque lo más recomendable es consultarla en forma de Tasa Anual Equivalente (o calcularla) para poder comprar entre distintas ofertas.
    A la hora de sopesar si la rentabilidad de un depósito es atractiva hay que tener en cuenta otra cuestión. En algunos casos, su remuneración depende del saldo que se vaya a invertir: hay productos que abonan un interés distinto en función de los ahorros depositados y otros que solo están disponibles para aquellos clientes que tengan de una cierta cantidad de dinero.

 

  • ¿Hay que pagar gastos o comisiones?
    El único gasto que tienen son las penalizaciones que se aplican si el cliente decide retirar su dinero antes de tiempo.

 

 

¿En qué se diferencian los depósitos estructurados de los depósitos combinados? 

 

Se trata de una alternativa de inversión a medio camino entre los depósitos a plazo tradicionales y los depósitos estructurados, ya que combinan un plazo fijo ordinario con un fondo de inversión. Ahora bien, uno de sus hándicaps es que el usuario no puede seleccionar el fondo de inversión en el que quiere tener sus ahorros: como mucho, su banco le dará una lista cerrada para que opte por uno de los productos que le sugiere.

 

  • ¿Son productos con liquidez?
    En general, la liquidez de los depósitos combinados depende de cada producto. Lo más habitual es que la parte destinada al depósito a plazo tradicional se pueda cancelar tras pagar una penalización. Ahora bien, la parte del fondo de inversión no siempre se puede cancelar anticipadamente y, si se permite esta posibilidad, las comisiones que habrá que pagar son tan altas que pueden provocar que el consumidor no recupere todo su dinero.

 

  • ¿Qué protección tienen?
    En este tipo de productos solo hay una parte totalmente protegida: la del depósito a plazo tradicional, que cuenta con el respaldo del FGD, al igual que ocurre en los depósitos estructurados. Este mecanismo garantiza hasta 100.000 euros por entidad y titular si un banco quebrara. Sin embargo, el dinero que se encuentra en el fondo de inversión no contaría con su respaldo.

 

  • ¿Cuál es la rentabilidad que se puede obtener?
    Al igual que ocurre con los depósitos estructurados, los combinados son productos más complejos y arriesgados que los depósitos a plazo tradicionales. Por tanto, la rentabilidad que pueden llegar a ofrecer es mayor. Eso sí, al igual que ocurre con los depósitos estructurados, no se trata de una rentabilidad garantizada, sino de una rentabilidad máxima.  Eso significa que la remuneración real que se va a obtener con los depósitos combinados no se sabrá hasta que le producto venza. 
    Además, en algunos casos, la retribución dependerá de cómo se distribuya el dinero del ahorrador: si los ahorros que se destinan al fondo de inversión son mayores que los destinados al depósito, la retribución será superior,  y viceversa.

 

  • ¿Hay que pagar gastos o comisiones?
    Junto a la penalización por cancelación anticipada que se cobraría por la parte invertida en el depósito a plazo, el consumidor no debe olvidar que los fondos de inversión cuentan con una comisión de gestión, que suele rondar el 0,5%, pero también dispararse por encima del 1%.

 

 

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