El 55% de las tarjetas de crédito “gratuitas” solo está libre de comisiones durante el primer año

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  • Las tarjetas de crédito “gratuitas” de 11 de los 20 mayores bancos del país cobran, de media, 32 euros por comisión de mantenimiento a partir del segundo año1
  • La tarjeta que más se encarece a partir del segundo año es la de Catalunya Caixa (47 euros), mientras que la de Deutsche Bank (20 euros) es la que menos eleva su precio1
  • La comisión media por mantenimiento de una tarjeta de crédito se ha disparado un 72,7% en los últimos 10 años (de 21 a 36,26 euros)2
  • Domiciliar la nómina o pensión, o realizar un número determinado de operaciones o gasto con tarjeta es el medio más común para que los bancos eliminen las comisiones

El 55% de las tarjetas de crédito “gratuitas” deja de tener esta condición a partir de su segundo año de vida, momento en el que comienza a aplicar una comisión de mantenimiento que, de media, se sitúa en 32 euros por ejercicio, pero que puede llegar hasta los 47 euros1.

Así lo revela un estudio de Kelisto que examina el coste de las tarjetas de crédito clásicas de las 20 mayores entidades financieras del país por volumen de activos, excluidas las promociones en las que se eliminan o reducen las comisiones a cambio de realizar un gasto mínimo periódico1.

Las tarjetas de crédito son un sistema de pago ampliamente extendido. En España hay cerca de 70 millones de tarjetas bancarias en circulación en manos de 28 millones de personas, de las que un 62% es de crédito (43,2 millones) y el 38% restante, de débito (26,4 millones)3.Los consumidores realizan 332 millones de operaciones con tarjetas de crédito (36% del total) y, aunque el importe medio que abonan ha caído un 15% en tasa interanual (hasta los 286 euros al mes) como consecuencia de la situación económica, la frecuencia con la que se usan ha crecido un 6,1%, hasta situarse en 2,97 veces al mes4.

Además, las comisiones que cobra la banca en concepto de cuota de mantenimiento de las tarjetas de crédito se ha disparado en la última década: en concreto, se ha pasado de  21 euros en 2005 a 36,26 euros en 2015, lo que supone un incremento del 72,7%2.

En este contexto, 11 de las 20 mayores entidades del país ofrecen tarjetas que, si bien se promocionan como medios de pago sin comisión por mantenimiento, solo mantienen estas ventajas durante su primer año de vida y, a partir de ahí, empiezan a aplicar un coste a sus usuarios, salvo que estos –en algunos casos- logren cumplir con los requisitos de vinculación o con el consumo mínimo que impone la entidad1.

En concreto, las tarjetas de crédito clásicas (aquellas con prestaciones y coberturas más básicas y pensadas para la operativa diaria) de Banco Santander5, La Caixa, Bankia, Banco Sabadell, Banco Popular, Unicaja, Ibercaja, Catalunya Caixa, Banca CEISS, Laboral Kutxa y Deutsche Bank no tienen coste el primer año pero, a partir del segundo, cambian su política y exigen a sus clientes que paguen una cuota de mantenimiento o que cumplan con determinadas exigencias para –en algunos casos- poder esquivar este coste1.

Por su parte, BBVA, Kutxabank y Bankinter aplican siempre la misma política de comisiones (todas cobran por la tarjeta tanto el primer año como el segundo) y Cajamar cobra una comisión en ambos ejercicios, pero durante el segundo incrementa el importe que se debe abonar.

Entre las tarjetas que dejan de ser gratuitas a partir del segundo año, la que más se encarece es la de Catalunya Caixa (47 euros).  Por el contrario, las que aplican comisiones de mantenimiento más bajas son las de Deutsche Bank (20 euros), Laboral Kutxa (25 euros) e Ibercaja (30 euros). 

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Fuente: Análisis de Kelisto a partir de información facilitada por 17 de las 20 entidades más grandes del país por volumen de activos (según datos de la AEB,  de la CECA y de la UNACC con los balances consolidados del tercer trimestre de 2014) a 20 de febrero de 2015.  Para hacer el análisis, se han tenido en cuenta las tarjetas de crédito “clásicas”, es decir, las tarjetas de crédito con las prestaciones y coberturas más básicas, pensadas para la operativa diaria. En caso de que estas tarjetas de crédito no fueran gratuitas durante el primer año, se ha seleccionado una que sí lo fuera, como sucede con la tarjeta Light de Banco Santander, la Visa Clip de Abanca y la Tarjeta Compra Especial de Banco Mare Nostrum.  Además, se  ha tenido en cuenta si las tarjetas son gratuitas el primer año sin que el cliente esté sujeto a ningún tipo de condiciones o vinculaciones; para analizar qué es lo que sucede el segundo año, se examina qué pasaría si el cliente mantiene las mismas condiciones/vinculación que durante el primer ejercicio, y en caso de que le empiecen a cobrar, qué tendría que hacer para evitar dicho cobro. * El análisis solo tiene en cuenta las tarjetas "clásicas", es decir, aquellas que tienen prestaciones y coberturas más básicas, pensadas para la operativa diaria. ** Consideramos que muestra información en su web cuando dispone de información (del primer y segundo año) en una página dedicada a la tarjeta, no en el folleto de tarifas (donde solo se muestran tarifas máximas aplicables, no tarifas efectivamente aplicadas). *** Se analiza qué exigen las entidades para evitar las comisiones si mantuvieran las mismas condiciones/vinculaciones que se tenían el primer año.  1 Información obtenida a través de los servicios de Comunicación de las entidades. 2 Información obtenida a través de los servicios telefónicos de atención al cliente a 18/02/2015 previa consulta (sin respuesta) al departamento de Comunicación. 3 Información obtenida en oficinas a 18/02/2015 previa consulta (sin respuesta) al departamento de Comunicación.4. Información disponible en la web de la entidad a 18/02/2015.

Domiciliar la nómina, realizar un gasto mínimo elimina comisiones

Los bancos tienen fórmulas que permiten eliminar o reducir las comisiones de mantenimiento de las tarjetas. Eso sí, suelen implicar un incremento del compromiso del cliente con la entidad con respecto a sus condiciones iniciales, ya sea mediante la contratación de determinados productos (por ejemplo, cuentas nómina) o la realización de un gasto o un número mínimo de operaciones por año.

Lo más habitual es que, para esquivar o recortar las comisiones, se exija la domiciliación del salario o la contratación de una cuenta nómina. Esto es lo que sucede, por ejemplo, en La Caixa, Banco Sabadell, Banco Popular, Catalunya Caixa, Bankinter, Banco CEISS, Laboral Kutxa o Deutsche Bank. Kutxabank también ofrece esta posibilidad, o bien, permite “sustituirla” por un consumo mínimo con tarjeta.

Precisamente, realizar unos gastos mínimos con la tarjeta es otra de las opciones más frecuentes para huir de las comisiones. Esta es la condición que imponen, además de Kutxabank (donde es opcional), Bankia, Santander y Unicaja, que también exigen otros requisitos. En su caso, el consumo se tendrá que complementar con el cumplimiento de las exigencias de sus planes de “cero comisiones”, algo que también requiere BBVA. Este tipo de planes suele pedir que los clientes domicilien su salario y, además, cumplan con varias condiciones, entre las que figura disponer de un saldo medio en productos de ahorro, una hipoteca o un determinado dinero en acciones de la entidad. 

FUENTES
1 Análisis a 20 de febrero de 2015 de las tarjetas de crédito “clásicas” de las 20 mayores entidades del país por volumen de activos (según datos de la AEB,  de la CECA y de la UNACC con los balances consolidados del tercer trimestre de 2014). Como “clásicas” se consideran las tarjetas de crédito con las prestaciones y coberturas más básicas, pensadas para la operativa diaria. En caso de que estas tarjetas de crédito no fueran gratuitas durante el primer año, se ha seleccionado una que sí lo fuera, como sucede con la tarjeta Light de Banco Santander, la Visa Clip de Abanca y la Tarjeta Compra Especial de Banco Mare Nostrum. Para hacer el análisis, se ha tenido en cuenta si las tarjetas son gratuitas el primer año sin que el cliente esté sujeto a ningún tipo de condiciones o vinculaciones. Para analizar qué es lo que sucede el segundo año, se examina qué pasaría si el cliente mantiene las mismas condiciones/vinculación que durante el primer ejercicio y cuánto empezaría a cobrarle la entidad si no se vincula de forma extraordinaria o su consumo/uso con tarjeta cambia.
2 Para llegar a esta conclusión, se toma como referencia el coste medio de la comisión de las tarjetas de crédito en 2005 extraído del estudio “Stop comisiones” publicado por Kelisto en junio de 2014, https://www.kelisto.es/tarjetas-credito/reportajes/las-comisiones-de-las-tarjetas-bancarias-han-aumentado-hasta-un-167-en-los-ultimos-anos-3366, y la cifra media actual obtenida a partir del presente análisis (la comisión media que todas las tarjetas que se han tomado como referencia en este informe, tanto las que son gratuitas el primero año como las que no cobran el segundo año).
3 Estudio “Stop comisiones” publicado por Kelisto en junio de 2014 https://www.kelisto.es/tarjetas-credito/reportajes/las-comisiones-de-las-tarjetas-bancarias-han-aumentado-hasta-un-167-en-los-ultimos-anos-3366.
4 Barómetro Mastercard 2013.
En el caso del Santander, tal y como se indica en la Fuente 1, se ha tomado como referencia la tarjeta Light, ya que la tarjeta de crédito clásica de la entidad no era gratuita el primer año.

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