Tarjetas de débito, crédito y revolving: ¿en qué se diferencian?

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En el mercado puedes encontrar tarjetas que te descuentan el dinero de tu cuenta nada más pagar tus compras, otras que lo hacen a final de mes e, incluso, algunas que te permiten fraccionar un pago en varias cuotas. En Kelisto, te explicamos qué formatos puede adoptar este dinero de plástico y cuáles son sus diferencias.

En España hay 69,7 millones de tarjetas en manos de 28 millones de personas, es decir, más del 70% de la población adulta dispone de dinero de plástico. Sin embargo, no todas ellas son iguales. Según datos de Kelisto, del total de tarjetas bancarias que tienen los consumidores, el 62% son de crédito y el 38% restante, de débito.

Tanto unas como otras permiten que los consumidores paguen en comercios o que puedan disponer de dinero en efectivo. No obstante, ni su coste ni su funcionamiento son iguales. Para que aprendas a distinguirlas y, sobre todo, para que las uses de manera inteligente, en Kelisto te contamos qué tipos de tarjetas puedes encontrar en el mercado y cuáles son sus diferencias.

Tarjetas de débito: gastas lo que tienes

Las tarjetas de débito siempre están asociadas a una cuenta bancaria y sirven para poder disponer del dinero que tienes en ella, como sucede con la tarjeta Visa de ING Direct, la 4B de Oficinadirecta.com o la Visa Electron de Bankinter.  A día de hoy, este dinero de plástico puede utilizarse para pagar en comercios o para sacar dinero en cajeros y oficinas, y en ambos supuestos la operación se registra de forma instantánea en tu cuenta. Por tanto, para poder usar una tarjeta de débito, debes tener dinero suficiente.

En caso de no disponer de fondos, tu banco, si así lo considera, podrá anticiparte la cantidad necesaria para efectuar el pago, pero no tiene obligación de hacerlo. Si este adelanto se produce, provocará un descubierto en tu cuenta y tendrás que devolver el anticipo más los correspondientes intereses o comisiones.

Considerando estas características, el límite lógico de una tarjeta de débito es el dinero que tenga la cuenta asociada. No obstante, es posible que, por razones de seguridad, tu banco te proponga fijar un límite diario.

Tarjetas de crédito: no hace falta tener dinero en la cuenta

Las tarjetas de crédito, como su propio nombre indica, te permiten disponer de un dinero por anticipado. Es decir, cuando utilizas uno de estos medios de pago, tu banco te está dando un préstamo que tendrás que devolver posteriormente, junto con unos intereses, por lo que no es necesario que dispongas de dinero en tu cuenta. Es lo que sucede, por ejemplo, con la Tarjeta Classic de Banco Sabadell, la Visa Oro de ING Direct o la Visa 30 de Deutsche Bank

Las entidades suelen fijar un límite de crédito para cada tipo de tarjeta: por ejemplo, las llamadas tarjetas “oro” o “plata” siempre permiten disponer de una cantidad superior a las normales. "Las entidades pueden ajustar la cifra límite atendiendo a su política de riesgos y a las características personales y de solvencia económica de cada cliente, y siempre que se lo notifiquen. El usuario puede también solicitar cambiar su límite de crédito: si lo quiere bajar, la entidad no pondrá pegas, pero si lo quiere subir, necesitará la correspondiente autorización”, explican desde el Banco de España.

Los límites de crédito indican que la entidad no atenderá pagos por encima de la cifra fijada. Sin embargo, podría aceptar que se supere el límite. En ese caso, se daría lugar a lo que se conoce como “excedidos en cuenta”, que deberás devolver junto con los intereses y/o comisiones que fije tu banco y que deben figurar en el contrato que hayas firmado.

Las tarjetas de crédito pueden ser emitidas por una entidad financiera o por un establecimiento financiero de crédito o de pago, y no siempre están vinculadas a una cuenta bancaria. En algunos casos, basta con que facilites un número de cuenta del que ya dispongas para que el emisor de la tarjeta te pase los cobros por allí.

En cuanto a las modalidades de pago que te  encontrarás en el mercado, están:

1) Las de pago único:

Todo el dinero utilizado se paga a final de mes o al mes siguiente. En la mayoría de los casos, las emisoras de las tarjetas no cobran intereses.

2) Las de pago aplazado o revolving:

Son herramientas de pago que permiten aplazar compras a través de una cuota fija, como ocurre con la tarjeta de crédito bancopopular-e, la Visa Barclaycard o la Visa Avantcard. El funcionamiento es parecido al de un préstamo, aunque el tipo de interés es significativamente más elevado que el de cualquier crédito personal, como ya te contamos en Kelisto.

¿Qué necesito para obtener cada tipo de tarjeta?

Obtener una tarjeta de débito requiere de un procedimiento muy sencillo. En la mayoría de los casos, pueden contratarse en las sucursales e, incluso, por Internet, y lo único que deberás hacer será presentar tu DNI o NIE y firmar un  contrato.

En el caso de las de crédito, la entidad tendrá que estudiar tu perfil de riesgo, considerando ingresos (nómina o declaraciones trimestrales del IVA e IRPF a los autónomos y la última declaración de renta), historial crediticio y presencia en ficheros de morosos. A partir de esos datos, y teniendo en cuenta la demanda del cliente, se establecerá el límite de la tarjeta.

¿Pagas las mismas comisiones por las tarjetas de débito y de crédito?

En la mayoría de los casos, las tarjetas de crédito pagan comisiones por más conceptos que las de débito. Además, en los casos en los que están sujetos a una misma comisión, el importe siempre es más alto en las de crédito que en las de débito.

Por ejemplo, tanto unas como otras pueden estar sujetas a comisiones por emisión, renovación y tenencia, por retirada de efectivo en cajeros, por consulta de saldo en cajeros o por pagos en el extranjero. Ahora bien, las de crédito también puede conllevar el pago de unos cargos específicos, como la comisión por cancelación anticipada (se aplica cuando abonas antes de tiempo el pago que hubieras aplazado), la comisión por excedido o la comisión por reclamación (cuando la entidad tiene que notificar un retraso en un pago).

En cuanto al importe que se paga por cada tipo de tarjeta, por ejemplo, en el caso de la cuota anual por renovación, la tarjetas de débito cargan un importe medio de 20 euros al año, mientras que las de crédito lo hacen por valor de 34 euros. 

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