Aumentar el uso de las tarjetas permitiría reducir la economía sumergida en un 5%

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Un informe estima que si el uso de las tarjetas de débito y crédito aumentara un 10%, el porcentaje de la economía que está fuera del control de Hacienda se reduciría un 5%.

La veracidad de la información que se genera cuando un consumidor paga con  tarjeta podría ayudar a reducir la economía sumergida. Esa es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que calcula que el porcentaje de la economía que escapa del control del Fisco podría reducirse en un 5% si el uso del dinero de plástico creciera un 10%.

En el caso de España, eso permitiría que el porcentaje del Producto Interior Bruto que representa la economía sumergida, que actualmente ronda el 17-19%, se redujera sustancialmente. 

El informe ilustra la conexión que existe entre pagos con tarjeta y economía sumergida con el ejemplo de Europa y Estados Unidos. El dinero de plástico cubre el 40% del mercado norteamericano, una tasa que representa el doble que la de Europa. Por el contrario, el porcentaje de economía sumergida de la UE duplica el de la estadounidense.

Según el IEE, reducir los pagos en efectivo en favor del uso de las tarjetas también supondría un importante ahorro para las economías europeas. En concreto, el estudio calcula que si la Zona Euro se situara al mismo nivel que Estados Unidos (es decir, si redujera el uso de efectivo a la mitad), los Estados miembros podrían ahorrarse entre 20.000 y 30.000 millones de euros. En el caso de España,  la reducción de costes se situaría en los 3.000 millones de euros.

Ahora bien, el informe explica que el uso de tarjetas bancarias aún no está muy extendido en España. En concreto, la penetración de este medio de pago en el mercado nacional tan solo llega al 17,1%, una tasa muy reducida si se compara con la media de la Unión Europea y Noruega (27,58%). Además, el dato apenas ha registrado cambios en los últimos años, ya que en 2007 la penetración era del 16,17%.

Nuestra opinión

Para extender el uso de los pagos con tarjeta hace falta una acción decidida por parte de la banca, del comercio y de la propia administración. Las entidades financieras deberían reducir los costes y comisiones vinculados a estos medios de pagos para convertirlos en productos más atractivos para el consumidor. Por su parte, el comercio debería evitar las barreras al pago de pequeños importes con tarjeta de crédito (por ejemplo, en los casos en que no se permite abonar con tarjeta una cantidad que esté por debajo de cierto límite). La propia administración debería posibilitar su uso en ciertos trámites cotidianos, como el pago de impuestos, tasas o cualquier otra transacción entre el ciudadano y el sector público.  Convertir el dinero de plástico en un medio de pago habitual solo depende de que el entorno sea lo más favorable posible para el consumidor.

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