¿Por qué no entendemos el contrato del seguro de coche?

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La mayoría de los asegurados no lee con detalle el contrato de su seguro de coche antes de firmar la póliza. La longitud del documento desanima al usuario y el lenguaje excesivamente técnico dificulta su comprensión y genera equívocos.

Aunque en los últimos años se han producido algunos cambios en la redacción de los contratos de los seguros de coche a favor de los asegurados, especialmente después de una sentencia del Tribunal Supremo de 2010 que prohibió a las compañías utilizar ciertas cláusulas abusivas, aún existen ciertos términos y cláusulas que pueden limitar los derechos del consumidor.

Por ello, antes de firmar una póliza de seguro de automóvil es fundamental entender y estar de acuerdo con todos los aspectos que contempla el contrato, ya que una vez firmado será mucho más complejo reclamar las prácticas que consideremos injustas.

Según los últimos datos disponibles, en el primer semestre de 2013, la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones recibió 5.360 quejas y reclamaciones sobre seguros, en su mayoría motivadas por desacuerdos entre clientes y aseguradoras acerca de la forma de interpretar el contrato. De las 3.310 quejas que se admitieron, sólo 814 se resolvieron a favor del reclamante y en otras 1.483 el organismo le dio la razón a la aseguradora.

La letra pequeña desaparece de los contratos

Pese a que los condicionados de seguros de automóvil revisados por Kelisto –Mutua Madrileña, Línea Directa, Allianz, Generali, Zurich y Génesis-, todos ellos de más de 30 páginas, están redactados con un lenguaje muy técnico, su contenido no es incomprensible y tampoco hemos encontrado en ellos la conocida letra pequeña, un “truco” al que antes recurrían muchas aseguradoras para complicar la lectura de ciertas cláusulas y que, tras la mencionada sentencia de 2010, ya no se emplea.

La Asociación de Corredores de Seguros (ADECOSE) afirma que los contratos ya no incluyen letra pequeña, sino que existen ciertos términos “conflictivos”, como el valor venal o el valor de nuevo del vehículo, que pueden dar lugar a equivocaciones. Además, sostiene que no existe intención de “esconder ningún tipo de exclusión, ya que las exclusiones de los contratos están claras y lo que se deja fuera de la cobertura es la negligencia del conductor. Las compañías son duras porque hay mucho fraude”.

Sin embargo, siguen existiendo cláusulas que pueden limitar los derechos del asegurado, así como una serie de términos complejos, sobre todo los relativos al valor del vehículo, que el asegurado debe conocer si quiere elegir el seguro de coche que más se ajuste a sus intereses.

Aunque la legislación establece que las cláusulas de un seguro no serán válidas si existen condiciones “claramente lesivas” para el consumidor, incluso aunque éste haya firmado el contrato, es conveniente revisar las coberturas contratadas, ya que será un tribunal quien decida si se vulnera el derecho del cliente, un proceso en ocasiones complejo que no siempre da la razón al usuario.

Cabe recordar que el contrato de seguro es de adhesión, es decir, es la compañía la que redacta la póliza e impone las cláusulas mientras que el asegurado sólo lo firma, sin opción a realizar ningún tipo de modificación.

Sistemas de penalización poco transparentes

Otro de los aspectos objetos de quejas son las escasas explicaciones que ofrecen los condicionados de seguros sobre el sistema que usan las aseguradoras para establecer las bonificaciones y las penalizaciones a los asegurados, el conocido sistema bonus/malus.

Básicamente, las bonificaciones son las rebajas en el precio de la póliza que casi todas las  compañías aplican en distinto porcentaje a sus asegurados más antiguos o a los que den menos partes, es decir, ajustan el pago al riesgo del asegurado. Conviene saber si la compañía aplica estas bonificaciones a todos los tipos de seguros o sólo a los todo riesgo, si rebaja la bonificación si nos cambiamos a terceros o a qué coberturas afecta la bonificación, pues es posible que no se aplique a todas.  

En cuanto a las penalizaciones, hay que informarse sobre cuál es la penalización por cada parte, es decir, cuánto incrementará la prima del seguro en caso de accidente. Esto es muy importante si tenemos en cuenta que la prima del seguro se puede incrementar hasta un 60% tras un siniestro. También hay que conocer si nuestra aseguradora nos va a penalizar por cada parte que demos, lunas incluidas, o sólo por los daños a terceros. En la mayoría de los casos, las aseguradoras no son transparentes a la hora de facilitar esta información y no es posible conocer cómo afectarán los accidentes en el precio del seguro.

Terminología confusa: el valor del vehículo

La terminología confusa en el contrato del seguro de coche en ocasiones genera desacuerdos con la compañía por la cuantía de las indemnizaciones y esto ocurre casi siempre porque los asegurados no han leído a fondo la póliza, es decir, por desconocimiento, según fuentes de ADECOSE.

Los términos que provocan mayores problemas en su interpretación son los que definen el valor del vehículo, es decir, cómo se establece la indemnización que el asegurado recibirá en caso de robo, incendio o siniestro total. Las compañías establecen una cuantía diferente en función de la antigüedad del vehículo, por ello es importante comprender y estar de acuerdo con la cantidad que percibiremos según nuestro coche vaya cumpliendo años.

Los términos que definen esta indemnización son el valor venal del vehículo, el valor de reposición o el valor de nuevo.

  • El valor de nuevo del coche es el importe de un coche nuevo con las mismas características que el nuestro, impuestos incluidos, pero no lo que cuesta ese vehículo en el momento del accidente, sino lo que pagamos por él cuando lo compramos.
  • El valor venal hace referencia al coste del coche justo antes del siniestro, una cifra que se puede obtener de forma orientativa en la Guía Ganvam, de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios, que especifica el valor de los vehículos según sus características y su antigüedad.
  • El valor de mercado o de reposición incluye además del valor venal los costes de transferencia, el beneficio que podría obtener un concesionario por la venta, etc.

Principales exclusiones de los contratos de seguros de autos

Por muy completa que sea una póliza, existen algunos casos que ninguna compañía cubrirá, las denominadas exclusiones:

  • Accidentes en los que el conductor culpable del siniestro condujera bajo los efectos del alcohol, de las drogas o sin carné.
  • Accidentes en los que el coche implicado no ha pasado la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).
  • Siniestros ocurridos durante carreras o pruebas en circuitos, puesto que existe un seguro especial para ello y, por supuesto, en carreras ilegales.
  • Accidentes ocurridos fuera de la red de carreteras,  por ejemplo, en una pista de tierra, pues hay aseguradoras con pólizas especiales para todoterrenos en estos casos.
  • Si alguien menor de 25 años tiene un accidente con un coche y su nombre no está en la póliza, pocas compañías se harán cargo de los daños que cause a terceros y tampoco de los daños que pueda sufrir el vehículo.
  • Daños provocados por inundación, terremoto, tsunami, erupción volcánica, huracanes, terrorismo,  manifestaciones o huelgas, etc. En estos casos, el Consorcio de Seguros se hará cargo de los costes.
  • Siniestros en que los que la compañía sospeche de un posible fraude, como aquellos partes en los que el conductor contrario es un familiar, ya que podría tratarse de un accidente ficticio, pactado con anterioridad entre las partes para cargar a la aseguradora con el arreglo de un siniestro antiguo.

Con todo esto, es obvio que es fundamental leer con detalle el condicionado de la póliza de seguro de coche antes de formalizar el contrato. Comprender bien aspectos como la indemnización que recibirá el asegurado en caso de pérdida total del vehículo, las limitaciones a las garantías o las exclusiones es importante para evitar problemas futuros con la compañía.

Hay tantos tipos de pólizas como clientes, desde las más sencillas y económicas hasta las más completas y que cubren casi cualquier eventualidad, y cada asegurado debe buscar la que mejor se adapte a sus necesidades en función del uso que se le de al vehículo y, sobre todo, a lo que se espera obtener en caso de siniestro.

Fuentes: ADICAE, ADECOSE, COCHES.COM,

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