Todo sobre las gasolineras de bajo coste

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Ante el aumento de los precios de los combustibles, muchos usuarios han optado por las estaciones de servicio ‘low cost’ que, pese a la crisis, ha aumentado de manera exponencial durante los últimos años. ¿Por qué son más baratas? ¿Es la gasolina que venden segura para tu coche?

El descenso del consumo de gasolina, que desde el año 2007 acumula un retroceso superior al 25%, ha llevado a compañías como Repsol o Cepsa a subirse al carro de las estaciones de servicio de bajo coste. Las grandes superficies comerciales, como los supermercados Alcampo y Carrefour, fueron las primeras en aplicar este nuevo modelo, que se ha ido consolidando como alternativa a los grandes operadores, que aún suponen el 60% de la cuota de mercado. La llegada de estas nuevas firmas ha coincidido, además, con un fuerte incremento de los precios: aunque durante este año el aumento se ha moderado, desde 2009 los combustibles se han encarecido cerca de un 23%.

Prácticamente a contracorriente, en plena crisis, el número de estaciones de servicio no ha parado de crecer, impulsado en gran medida por el desarrollo de este tipo de gasolineras. Basta con echar un vistazo a las cifras proporcionadas por la Asociación de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) para comprobar la magnitud de este fenómeno: en el año 2013 se registraron 10.617 gasolineras en España, un 1,9 % más que un año atrás y un 12,4 % más que en el año 2008. Mientras que la cifra de establecimientos “tradicionales” se recortó un 2% durante los últimos cinco años, en supermercados e hipermercados se ha incrementado en un 23,2%. Sin embargo, muchos clientes desconfían del producto y el servicio que ofrecen los surtidores “low cost”. ¿Qué permite a estas compañías vender el carburante más barato que sus competidores? ¿Y, sobre todo, es perjudicial la gasolina vendida en estas gasolineras de bajo coste para nuestros vehículos?

¿Por qué son más baratas estas gasolineras?

En los últimos años, Repsol y Cepsa han anunciado el lanzamiento de Campsa Express y Red Ahorro, respectivamente. En principio, se trata de proyectos piloto, limitados a menos de una veintena de surtidores,  para estudiar la respuesta del mercado. Estos establecimientos suelen estar situados en polígonos industriales, zonas agrícolas y carreteras secundarias, donde existe una mayor demanda de combustibles con un importe más bajo.

Como común denominador, estas estaciones de servicio disponen de poco personal (o directamente ninguno) y un servicio automatizado para que sea el propio cliente quien se encargue de repostar y pagar (habitualmente disponen de lectores de tarjeta de crédito instalados en el propio surtidor). Además, carecen de servicios adicionales, como tiendas o túnel de lavado. Es decir, suprimen todos los “extras” que encarecen el producto final.

El caso de los hipermercados (Alcampo, Carrefour, Eroski y E.Leclerc, entre otros) es distinto. Las gasolineras pueden fijar precios más bajos al situar los establecimientos junto a una gran superficie comercial, lo que además de funcionar como reclamo también permite ofrecer descuentos en otros productos y tarjetas de fidelización.

Además, en el año 2000, el Ejecutivo aprobó una ley para incrementar la competencia en el sector de distribución de combustibles que se tradujo en el abaratamiento del coste del suelo. A los hipermercados se les otorgó una licencia para recalificar terrenos destinados a la construcción de gasolineras. El reducido coste de estos terrenos supone una ventaja importante, ya que los operadores tradicionales se ven obligados a pagar más por situar sus gasolineras junto a las autovías y carreteras principales.

¿La gasolina es diferente a la que te sirven en los surtidores tradicionales?

La normativa europea obliga a que todas las gasolinas que se suministran en los países comunitarios cumplan con unos determinados parámetros de calidad. En nuestro país, CLH se encarga de almacenar y distribuir los carburantes procedentes de las refinerías españolas tanto a las marcas tradicionales como a las firmas “low cost”. Por tanto, el producto “original” es el mismo. Posteriormente, las compañías tradicionales se encargan de incluir aditivos, productos químicos que se añaden para mejorar el rendimiento del vehículo o su conservación. En las gasolineras de bajo coste, el combustible se comercializa sin estos aditivos. Es decir, se vende la gasolina en su forma “básica”.

¿Significa esto que los combustibles de los establecimientos de bajo coste son de peor calidad o dañan el vehículo? En absoluto. Los aditivos que se pueden encontrar en la gasolina de las estaciones de servicio abanderadas por las grandes petroleras dotan de determinadas propiedades al combustible (como la mejora de su eficiencia energética, de su combustión, pulverización, cuidado del motor, etc), pero en ningún caso resultan imprescindibles.

¿Ha habido casos de gasolina en mal estado?

En efecto, en los últimos años se han registrado algunas situaciones de venta de gasolina en mal estado que ha afectado a superficies comerciales. En concreto, a un establecimiento de Eroski en Molina de Segura (en este caso se detectó una mezcla del combustible con agua) y de Carrefour en Málaga, en el que la propia firma reconoció la infracción y se comprometió a abonar el importe de las reparaciones.

Estos casos, realmente, resultan anecdóticos teniendo en cuenta los niveles de venta de todo el país. Además, este tipo de reclamaciones y sanciones no solo afectan a las estaciones de servicio “low price”, sino que, en algunas ocasiones, gasolineras abanderadas, como Disa, se han visto también salpicadas (por ejemplo, en cuatro estaciones de servicio de Lanzarote).

Para comparar los precios que ofrecen estas estaciones de servicio frente a los surtidores tradicionales hemos elaborado una lista orientativa, en la que se han recogido los importes registrados durante el día 15 de agosto (en plena operación salida). Las estaciones se han elegido teniendo en cuenta su ubicación (se sitúan en la misma zona geográfica), con el fin de que resulten equiparables.    

En algunos casos, como el de Carrefour, las diferencias apenas resultan apreciables e, incluso, sus precios son superiores a los de las gasolineras tradicionales.

Para encontrar la ubicación de las estaciones de servicio y sus precios actuales puedes consultar el localizador del Ministerio de Industria

  Sin Plomo 95 Gasóleo A
Alcampo (Madrid)    
Gasolinera Alcampo (C/José Paulete) 1,329 €/l 1,219 €/l
Gasolinera BP (Avd. Albufera) 1,429 €/l 1,345 €/l
Gasolinera Repsol (C/Sierra de la Sagra) 1,399 €/l 1,308 €/l
Eroski (Toledo)    
Eroski en Avd. Boladiez (Centro comercial Luz del Tajo) 1,337 €/l 1,236 €/l
Repsol (C/Río Jarama) 1,389€/l 1,312 €/l
Cepsa (junto a la A-42) 1,425€/l 1,329 €/l
Campsa Express (Zaragoza)    
Campsa Express en Autovía A-2 1,369 €/l 1,262 €/l
Repsol (Urbanización Santa Isabel) 1,399€/l 1,302 €/l
Cepsa (Urbanización Santa Isabel) 1,399 €/l 1,319 €/l
Carrefour (Madrid)    
Carrefour Avd. Suertes (La Gavia) 1,405€/l 1,333€/l
Cepsa (Avd. Ensanche de Vallecas) 1,399€/l 1,382 €/l
Repsol (C/Real de Arganda) 1,395 €/l 1,312 €/l
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