Todo lo que debes saber antes de contratar préstamos online

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Cada vez son más las entidades que comercializan préstamos online, una opción que no solo resulta más cómoda de tramitar para el cliente sino que, además, permite ofrecer financiación más barata y con plazos de aprobación más ajustados.

Qué encontrarás en esta guía:

 

Internet se ha convertido en una de principales plataformas para comercializar todo tipo de productos bancarios. Primero fueron las cuentas, luego las tarjetas… y cada vez son más las entidades que ofertan préstamos online a sus clientes, una opción que tiene ventajas para el cliente y para la propia banca.

 

Por un lado, los bancos y otras entidades especializadas en la concesión de créditos pueden aprovechar el canal online para reducir sus costes y, por tanto, para ofrecer productos más competitivos. Por otro, el consumidor se beneficia de unos productos más baratos, con una tramitación más sencilla y con unos plazos de concesión más reducidos que los de los préstamos tradicionales.

Entre los préstamos online donde se materializan estas ventajas se encuentra, por ejemplo, el  Multicrédito 24 h de Abanca, que permite solicitar entre 500 y 50.000 euros a un tipo de interés que parte del 7,75% TIN en función de la cantidad que se solicite. Al tratarse de un producto que se tramita a través de Internet, la entidad se compromete (de forma certificada y por escrito) a responder en un plazo máximo de 24 horas desde que se realiza la solicitud.

Otro ejemplo que muestra los beneficios de los préstamos online es del Préstamo Coche Online de BBVA. Este producto permite solicitar entre 3.000 y 75.000 euros para la compra de un vehículo nuevo o de segunda mano, con un plazo de devolución máximo de 10 años. ¿Su interés? Un 6,50 TIN, uno de los más bajos del mercado.

¿Dónde y qué tipos de préstamos online puedes pedir?

Los préstamos online, al igual que sucede con los tradicionales, pueden ser de varios tipos en función de la finalidad con la que se pidan. Los más comunes suelen ser:

  • Préstamos personales o al consumo: son productos de financiación que permiten que el cliente disponga de una determinada cantidad de dinero a cambio de comprometerse a devolverlo en un plazo determinado de tiempo y pagando unos intereses. No tienen una finalidad concreta ni cuentan con una garantía especial.
  • Préstamos personales para fines concretos: funcionan igual que los préstamos personales pero tienen como objetivo  el pago de un determinado bien o servicio, como ocurre con los préstamos para la compra de vehículos, para el pago de los estudios o para la reforma de una vivienda.
  • Préstamos hipotecarios: los préstamos hipotecarios funcionan de la misma forma que un préstamo personal. Es decir, el banco presta una determinada cantidad de dinero a un usuario a cambio de que este le devuelva la cantidad, más unos intereses, en un determinado plazo. Ahora bien, en este caso, la finalidad es muy concreta (la compra de un inmueble) y las garantáis son distintas: en las hipotecas, la garantía es la propia vivienda adquirida por el cliente.

Todos estos préstamos online (también disponibles en formato tradicional) no solo pueden contratarse en un banco. Además, existen entidades financieras especializadas en la concesión de préstamos en las que se pueden contratar estos productos, como Cetelem o Cofidis. Normalmente, este tipo de compañías no ofrecen hipotecas, pero si préstamos online para otras finalidades, como la compra de un coche o el pago de un viaje.

Por otro lado, debes saber que existen entidades especializadas en un tipo de préstamos online muy concreto: los micropréstamos. Este producto de financiación se caracteriza por conceder al cliente cantidades muy pequeñas (menos de 600 euros) a devolver en un período muy breve (menos de un mes, generalmente).

Su tramitación se realiza en solo unos minutos y a través de Internet, teléfono o, incluso, de SMS. Además,  al contrario de lo que sucede con los préstamos tradicionales, no exige el pago de unos intereses expresados en forma de Tasa Anual Equivalente (TAE) o Tipo de Interés Nominal (TIN), sino que requiere el pago de unos honorarios, una cantidad que se expresa en euros y que suele ser muy elevada si se compara con lo que habría que abonar en un préstamo tradicional.

Cinco cosas que debes tener en cuenta antes de contratar préstamos online

Si estás pensando en pedir préstamos online para financiar, por ejemplo, la compra de un coche o una reforma en tu vivienda, debes tener en cuenta que antes de dar el paso tienes que analizar una serie de aspectos para poder elegir la oferta que más se adapta a sus necesidades:

  • El interés: por un lado, los préstamos online contarán con un TIN (que es el tipo de interés que te cobrarán) y con una TAE (que tiene en cuenta el TIN, las comisiones y el plazo de amortización).
  • El importe máximo: es el límite que impone la cantidad máxima a la hora de solicitar financiación. En muchos casos, dependiendo de cuál sea la finalidad de un préstamo (no es igual un préstamo para estudios que uno para financiar la compra de un vehículo), el importe máximo a financiar será distinto.
  • Vinculación: en muchas ocasiones, las entidades ofrecen mejores condiciones a aquellos clientes que estén dispuestos a vincularse. Es decir, a aquellos clientes que contraten productos extra con los préstamos online, como una cuenta nómina o un seguro.
  • Requisitos: los préstamos online más atractivos suelen estar diseñados para clientes muy solventes. Es decir, para aquellos que dispongan de unos ingresos elevados y pocas deudas. Por tanto, antes de dejarte llevar por una oferta aparentemente interesante, consulta cuáles son sus requisitos y si tú serías capaz de cumplirlos.
  • Comisiones: en muchas ocasiones, los bancos cobran por tramitar determinados aspectos relacionados con un préstamo, como la apertura o el estudio, o la cancelación anticipada. Es esencial que analices cuáles son las comisiones de los préstamos online que hay en el mercado porque de ellas también dependerá el coste final que tendrás que abonar al banco. No olvides que hay préstamos que se publicitan con un interés del 0% TIN, pero que eso no significa que ofrezcan dinero gratis. Normalmente, estas ofertas esconden unas comisiones considerables por lo que, al calcular la TAE, el interés resultante resulta muy elevado.
  • Plazo de amortización: es el tiempo que tienes para devolver la cantidad que te conceda tu banco. En función de la finalidad del préstamo, el plazo suele ser más elevado. Por ejemplo, los préstamos personales suelen ofrecer un período máximo que ronda los 10 años, mientras que los hipotecarios pueden llegar hasta los 40. 
  • Período de carencia: algunos préstamos online cuentan con una opción para flexibilizar el pago de la deuda llamada “periodo de carencia”. Durante este plazo, el consumidor solo tendría que abonar los intereses, no el dinero que debe al banco. Por tanto, su cuota puede reducirse considerablemente de forma que pueda llegar a fin de mes con más holgura.

Como ves, los préstamos son productos muy complejos. Antes de dar el paso, ya sea por Internet o a través de una oficina bancaria, debes analizar muchas cuestiones para saber si, realmente, la opción que eliges es la que mejor se adapta a tus finanzas personales. 

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