¿Qué ocurre cuando no puedes pagar un préstamo?

¿Necesitas un préstamo?

Te ayudamos a conseguirlo de forma inmediata

Ante el impago de un préstamo, los bancos te cobrarán intereses de demora y cargos por reclamación de cuotas impagadas, e incluso pueden llegar hasta la reclamación judicial si la situación se prolonga.

La crisis económica ha hecho mella en la economía de muchas familias. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, los hogares españoles han reducido su presupuesto en un 13,5% desde el inicio de la debacle financiera. Por si eso fuera poco, todavía son muchos los consumidores que ni siquiera puede afrontar sus deudas: en concreto, el 25% de los consumidores tiene dificultades para hacerlo, según datos de Intrum Justitia.

En este contexto, es esencial saber cuáles son las opciones que tiene el consumidor en caso de no poder pagar la cuota de un préstamo o de una hipoteca y, sobre todo, cuáles serían las consecuencias de no encontrar una solución rápida a este problema.

En primer lugar, y antes de que la sangre llegue al río, es conveniente acudir al banco para explicar la situación por la que pasan nuestras finanzas personales, de forma que se pueda buscar una solución antes de que se produzca el primer impago. Las más habituales son:

  • Solicitar un período de carencia: es decir, negociar con el banco para que te conceda un período en el que solo pagarás intereses (carencia parcial), lo que reduciría considerablemente tu cuota, o en el que no pagarás nada (carencia total). La gran ventaja de esta medida es que supone un alivio temporal para una situación financiera complicada. ¿El inconveniente? Que al retrasar el pago de la deuda, se generan nuevos intereses y eso provocará que, al final, pagues más por tu préstamo.
  • Ampliar el plazo de devolución: al igual que sucede con la carencia, ampliar el plazo de devolución provocará que acabes abonando más intereses al banco de los inicialmente previstos. Además, el banco podría cobrarte una comisión por modificación de condiciones, si así consta en el contrato. No obstante, con esta medida puedes conseguir que se reduzca permanentemente la cuota que abonas.
  • Reunificación de deudas: si tienes varias deudas que pagar, podrías optar por reunificarlas, es decir, cancelar los préstamos pendientes (ya sean personales o hipotecarios) y unirlos todos en un único producto de financiación, con una cuota inferior. Es la opción más cara de todas. Por un lado, hay que abonar los gastos de cancelación de los préstamos pendientes. Por otro, el interés a abonar suele ser más alto y los plazos de amortización se suelen alargar, lo que también incrementa el coste de préstamo.

¿Qué pasa si dejas de pagar un préstamo?

En caso de que ninguna de las soluciones previas evite el impago de un préstamo personal, sucederán varias cosas:

Tendrás que pagar intereses de demora y comisiones

Si te retrasas en el pago de un préstamo personal, tendrás que abonar intereses de demora y, en caso de que así lo diga tu contrato, comisiones por reclamación de cuotas impagadas. Ahora bien, debes saber que los primeros tienen limitaciones:

  • En el caso de los préstamos personales, el interés de demora no puede superar en más de dos puntos porcentuales el interés que pagabas normalmente: es decir, si tu préstamo tenía un Tipo de Interés Nominal (TIN) del 7%, tu entidad no podrá cobrarte más de un 9%.
  • En el caso de las hipotecas, inicialmente la ley determinaba que no se podía cobrar más de tres veces el tipo de interés legal del dinero, que en 2017 se ha fijado en el 3%: es decir, el banco no podría cobrarte más del 9%. Sin embargo, una sentencia del Tribunal Supremo de 2016 determinó que las hipotecas debían seguir el mismo criterio que los préstamos personales. Por tanto, no se puede cobrar más de dos puntos porcentuales más que el interés habitual.

El banco podría iniciar un proceso de reclamación judicial

Si la situación de impago se prolonga, el banco podría utilizar la vía legar para recuperar la deuda:

  • En los préstamos personales

La entidad tendrá que esperar hasta el tercer impago para iniciar el proceso. Si así fuera, debes tener en cuenta que en este tipo de productos, la garantía que ofreces son tus bienes presentes y futuros: por ejemplo tu nómina y otro tipo de propiedades. Por tanto, el banco te los podría embargar para hacer frente al pago.

  • En las hipotecas

La ley establece que el banco también debe esperar hasta el tercer impago para poder iniciar el proceso de ejecución, que podría terminar en la subasta de la vivienda y el desahucio del propietario. Eso sí, algunos contratos hipotecarios tienen una cláusula de vencimiento anticipado incluso más exigente, que ha llegado a ser tildada de abusiva por los tribunales. Este tipo de disposiciones permiten que el número de impagos se reduzca a uno, lo que apenas deja margen al consumidor.

Ahora bien, el Gobierno ha adelantado que la nueva ley hipotecaria, que verá la luz en los próximos meses, cambiará este sistema. A partir de ahora, el inicio de la ejecución hipotecaria no dependerá del número de impagos, sino del porcentaje que representa el impago sobre el dinero que el banco prestó a su cliente.

Avalistas y ficheros de morosos

En caso de que contaras con la garantía adicional de avalistas, debes saber que, si no pagas tu préstamo o hipoteca, el banco les exigirá que lo hagan por ti. Además, pasarás a formar parte de ficheros de morosos, un listado de usuarios que las entidades consultan antes de conceder un préstamo. Esto provocaría que, la próxima vez que necesitaras financiación, tuvieras dificultades para conseguirla.

¿Necesitas un préstamo?

Te ayudamos a conseguirlo de forma inmediata