Patricia Pérez: “Los bancos no me gustan, me han estafado”

Patricia Pérez Edit

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Mírenla bien. ¿Pueden creer que hayan pasado más de 20 años desde que Patricia Pérez se dio a conocer en “El gran juego de la oca”? Cualquiera podría pensar que ha firmado un pacto con el diablo, pero la presentadora gallega –que no ha perdido ni su acento ni su arrolladora energía- lo niega todo. Asegura que la genética y, sobre todo, cuidar su alimentación le han permitido pasar la barrera de los 40 como si el tiempo no hubiera pasado.

Buena culpa de este cambio de hábitos lo tiene el susto que se llevó algunos años, cuando sufrió una grave reacción alérgica que casi le cuesta la vida. Este episodio le obligó a cambiar radicalmente su dieta y, ya de paso, a hacer de la necesidad, virtud: su entorno la animó a contar su experiencia y sus hábitos saludables en un blog y la presentadora –que hace ya muchos años había estudiado naturopatía- decidió continuar con su formación, escribir sus dos primeros libros: el primero, “Yo sí que como”, en el que habla de su alimentación, y el segundo (“Yo sí que cocino”, que acaba de ver la luz) con recetas prácticas para dar solución a problemas como el estrés o la retención de líquidos.

¿Qué tiene de diferente “Yo sí que cocino” con respecto a cualquier otro libro de recetas saludables?

Que hay menús centrados en distintos tipos de problemas: la retención de líquidos, el estrés, el pelo y la piel…. Son recetas enfocadas a tratarlos, no una recopilación de recetas al tuntún. Con este libro, continúo lo que contaba en el primero: ahí decía qué era lo que comía y ahora, cómo yo lo cocino. ¡Y que me perdonen los chefs! Yo no soy cocinera, pero como no puedo comer normal, he ido creando mis técnicas para que ciertos ingredientes queden más ricos.

¿Por qué tienes que llevar una dieta especial?

Hace unos años me dieron cuatro anafilaxias, que son parones multiorgánicos provocados por reacciones alérgicas, y pensé que me iba a morir. Al salir de urgencias, el médico me dijo que no podría tomar una serie de cosas y al llegar a casa ¡me daba miedo comer! Entonces empecé a leer revistas, libros especializados y, después, me propuse estudiar el tema.

Lo que mucha gente no sabe es que tú ya eras naturópata….

Si, lo estudie hace muchos años, pero he vuelto a formarme para actualizarme y ahora también estoy haciendo un master en nutrición.

De todos los falsos mitos que has podido desmontar sobre nutrición ¿cuál es el que más te ha sorprendido?

Muchas cosas: por ejemplo, que a gente con tendencia a engordar como yo no nos viene bien cenar cosas como yogur, fruta o lechuga. O que no hay que hacer deporte en ayunas, aunque quemes más grasa. Mi objetivo nunca ha sido ser la más delgada de la fiesta. Lo que quiero es que no se me eche la edad que tengo y que se me siga viendo así dentro de 10 años.

Pero para cuidarse tanto hará falta mucho tiempo…

Al revés. Si no cuidamos la alimentación, perdemos tiempo. Hay gente que me dice “es que llego a casa, no tengo tiempo y voy a la compra y cojo cualquier cosa envasada”. Sin embargo no se dan cuenta que, a la larga, vas a perder muchas horas yendo al médico, con dolores de cabeza, tomando medicamentos… Las recetas que yo propongo tardan el mismo tiempo en prepararse que en comerse.

¿Y dinero? ¿Hace falta mucho para comer bien?

Tampoco. Hay algunas cosas que sí son más caras, como los huevos, pero no tienes que comerlos todos los días. Lo importante no es comer todo ecológico de repente, pero sí algunas cosas, como las verduras o una pieza de fruta al día (o cada dos) con piel. Otras cosas como los cereales integrales son muy baratos, porque con la misma cantidad te cunde mucho más. Además, con todos estos alimentos te vas a ahorrar mucho en cosméticos, en medicamentos y en tratamientos para la piel. O sea que, a la larga, sale barato.Patricia%20p%c3%a9rez-libro

¿Qué importancia das al dinero? ¿Crees que hace falta para ser feliz?

No, no lo creo. Lo importante es que seas capaz de sacar partido a lo que tienes. Yo soy una privilegiada: nunca me ha faltado nada, pero lo cierto es que tampoco me han regalado nada. Pero sí que veo que hay mucha gente que tiene lo normal y es feliz, y gente que tiene mucho y no lo es.

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido sobre el dinero?

Saber lo que significa un euro. Eso me lo ha enseñado mi madre y me di cuenta de que yo lo sabía porque mi marido no lo sabe (Ríe). No me considero rácana para nada, pero yo pago por algo si realmente creo que lo vale. Si no, me da igual, ¡ni aunque cueste tres euros!

Por tanto, dirías que eres más ahorradora que derrochadora, ¿no?

Eso es. Nunca fui nada derrochadora y, además, mi profesión me ha obligado a ser así. Yo tengo una productora y en mis proyectos me juego mi hipoteca. Cuando la montamos, yo sacaba todo el dinero de mis ahorros y apostaba por ello. A eso se suma que yo he dicho que no a muchos trabajos. Yo soy muy digna y muy consecuente con lo que hago. Si mañana me tengo que ir a plantar patatas a Galicia, me voy. ¡De hambre no me voy a morir! Entonces, si no me encuentro a gusto con un determinado proyecto, no lo hago.

¿Qué tal es tu relación con los bancos?

No tengo prácticamente nada en ninguno, más allá de lo fundamental. No me gustan y me han estafado, como a mucha gente, así que prefiero tener mi dinero en otro tipo de empresas. Yo no quiero que nadie me regale nada, pero no me gusta su modelo de negocio y creo que nunca te van a ofrecer nada que te beneficie porque es lo me han demostrado: hace poco, tardé más de seis meses en cambiar de sucursal de referencia… ¡y hasta tengo una hipoteca en yenes! Por eso procuro no tener nada que pueda darles un euro más.

¿Ni siquiera tarjeta?

La tengo pero prácticamente no la toco. Y tampoco soy de llevar mucho dinero encima porque no soy de salir por ahí y, de repente, tomarme un café. Eso para mi es un plan, y como tal, me organizo con tiempo.

¿Cuál es tu posesión más valiosa?

Mi marido, mi familia, mis amigos y mis perros. Mi casa… bueno, no me gustaría irme porque ahí están incinerados mis perros, pero si tuviera que marcharme, también lo haría. No tengo ningún apego a lo material.

¿Y el capricho más caro que te has regalado?

¡Mi boda! El día que me casé pensé “madre mía como no pueda pagar todo esto….” (Ríe). Además, a mi marido le regalé el traje y un coche. ¡Pero lo volvería a hacer! Aparte de eso, no soy de joyas, ni de bolsos…

Si te tuvieras que ir a una isla desierta ¿qué tres cosas te llevarías?

¡Uf, no podría elegir tres! Soy muy autosuficiente pero, al mismo tiempo, quiero depender de mi entorno. Es algo que me ha sucedido con al edad. Así que, si me dejáis elegir, me llevaría a mi marido, a mis perros, a mis padres, a mi hermana pequeña y a su familia, y a dos o tres amigos. Pero, hoy por hoy, sola no me voy. Sobreviviría, pero no quiero estar sin mi familia ni mi marido.

¿Cuál ha sido el día más importante de tu carrera?

El día que conocí a mi marido. Le conocí en un plató y eso me marcó en lo personal y lo profesional. También el día que comencé en “El gran juego de la oca” porque me permitió venir a Madrid y luego marcharme a Argentina.

¿Y el mayor logro de tu vida?

Te iba a decir que mi matrimonio, ¡pero no quiero ser pesada! (Ríe) Quizá que haya podido dar este giro a mi vida que me permite seguir estando en contacto con la gente. Gracias a haber estudiado y a la pesadez de mi marido ahora puedo hacer algo que me gusta.

 

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