Lucía Etxebarría: “Sobrevivo gracias a que invertí bien mi dinero”

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Sus obras han sido aclamadas por crítica y público, ha sido profesora, guionista de cine y ahora, se ha animado con el teatro, donde acaba de estrenar “Dios no tiene tiempo libre”. Pero, más allá de sus éxitos (y altibajos) profesionales, Lucía Etxebarría es toda una especialista en no dejar a nadie indiferente. En los últimos años ha recibido acusaciones de plagio, ha protagonizado fuertes polémicas en las redes sociales, ha reconocido tener problemas con Hacienda e, incluso, ha accedido a convertirse en carne de ‘reality show’ y de prensa rosa para –según ella misma defendía- aliviar su deuda con el fisco.

 Sin embargo, cuando se le pregunta por cosas que van más allá de todo este ‘show business’, da la sensación de que existe una Lucía-personaje y otra mucho más humana: la que reivindica que todavía hay mucho por hacer por la igualdad de género, la que habla de su hija como lo mejor que le ha pasado en su vida o la que no tiene miedo a reconocer que ni siquiera puede permitirse el lujo de tener coche porque no podría hacer frente ni al pago del seguro.  Esa también es la cara que nos ha querido mostrar en esta entrevista.

Una millonaria, una mujer maltratada, una Cenicienta punk,… En tu faceta teatral, las mujeres siguen siendo el centro de atención de todas las historias…

Sí, y en algunos casos, son mujeres a las que admiro mucho, como sucede con la obra “Flores para Sally”. Para escribirla me basé –muy libremente- en una de las actrices y mujeres a las que más admiro en el mundo: Concha Velasco. O al menos en un episodio de su vida. Ella misma ha contado cómo llegó a pensar en suicidarse por culpa de su marido, que no solo la arruinó sino que se dedicó a ponerla de vuelta y media por todos los platós de España. He creado una historia que está inspirada de forma muy libre en su vida. Me interesaba hablar de la fuerza brutal de la mujer y de su capacidad para sobreponerse a todo.

¿Hemos avanzado algo en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en los últimos años?

Con la muerte de Franco en 1975 se inicia una serie de cambios vertiginosos que casi inmediatamente otorgará a la mujer la igualdad jurídica con el hombre. Pero hoy, más de un cuarto de siglo después, la igualdad real dista mucho de alcanzarse, como se ve en el alto porcentaje de mujeres que todavía se dedica en exclusiva a las tareas domésticas, en la existencia de un “techo de cristal” que frena su ascenso en el mundo profesional, o en el elevado índice de desempleo femenino. En las crisis económicas, las primeras despedidas son mujeres.

Sin embargo, parece que hemos dejado de hablar tanto de estas cuestiones.
Sí, eso es lo peor. En los últimos años se asiste a una involución en la situación de la mujer. El feminismo ha dejado prácticamente de existir como discurso. Se multiplican los discursos políticos y culturales que proponen un modelo de mujer que -aun dentro de la esfera pública- añora la privada, mientras redescubre “valores” tradicionales como el matrimonio, la domesticidad y, sobre todo, la maternidad.  Por no hablar del papel de la mujer en los medios de comunicación, donde solo aparece si es guapa.

Tienes muchos proyectos teatrales pero el próximo año vuelves con nuevo libro. ¿Se puede vivir hoy en día de la literatura?  
Tengo entendido que Matilde Asensi lo hace. Yo, desde luego, no podría vivir de ello a día de hoy. De momento, sobrevivo gracias a que en su día invertí. Soy socia de unos astilleros de mi pueblo, Bermeo (Vizcaya), y estoy muy orgullosa de haber sabido invertir mi dinero en su momento. Además, se trata de un negocio que mi familia conoce bien, porque tanto el padre de mi padre como el de mi madre eran marinos de carrera. Eso hizo que hubiera una razón sentimental muy importante para invertir en esto.

¿El dinero puede hacerte feliz?

No tengo el suficiente para saberlo. Yo no tengo coche, por ejemplo, por la sencilla razón de que no podría permitirme pagar cosas como la plaza de garaje o el seguro.

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido en tu vida sobre el dinero?

Mi hija nació con una condición particular (microsomía hemifacial), lo que le ha supuesto varias operaciones. Por eso conozco muy bien las plantas de infantil de varios hospitales. Lo que he aprendido es que, por mucho dinero que tengas, la salud no se compra. Y tampoco hay que olvidar que el dinero no compra el amor. La mayor investigación que se ha realizado hasta la fecha sobre la felicidad decía que la libertad y la autonomía personal son mucho más importantes para el ser humano que el dinero. En una primera fase, el dinero aporta felicidad porque permite que se cubran las necesidades básicas de alimentación, vivienda y salud. Pero, llegados a cierto punto, su influencia en el bienestar de la persona se va reduciendo hasta perder toda su importancia.

¿Cuál es tu posesión más valiosa?

Lo que más valoro en el mundo es a mi hija y a mi perra, pero no las poseo.

¿Y el capricho más caro que te has regalado?

¿A mí misma? No lo recuerdo, pero no suelo tener caprichos. 

¿Te consideras ahorradora o derrochadora?

Ahorradora, definitivamente.

¿Eres más de efectivo o de tarjeta? 

Normalmente, de efectivo.

¿Alguna vez has tenido deudas? 

Tengo una "deuda" con Hacienda; en realidad, tengo un pleito desde hace años. Ellos me reclaman una cantidad y mis abogados opinan que no debo pagarla. Llevamos años metidos en juicios.

¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta? 

Una navaja suiza, una caña de pescar y una lancha fueraborda.

¿Cuál dirías que ha sido el hito más importante de tu carrera?

No haber recibido una subvención jamás.

¿Y el mayor logro de tu vida?

Mi hija.

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