José Corbacho: “El dinero está para gastarlo”

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El showman José Corbacho asegura que nunca ha sido un gran ahorrador, aunque la edad y la inestabilidad de su profesión le han enseñado a ser más previsor con sus finanzas.

Pese a su imagen de cómico excéntrico, en las distancias cortas José Corbacho es un hombre pausado, cercano, que mira a los ojos. Aunque ha trabajado desde los 20 años en el teatro, se hizo popular gracias a sus apariciones en televisión junto a Andreu Buenafuente o en programas de humor como Homo zapping.

Su ritmo de vida le ha ayudado aprender a valorar el dinero de otra forma: “el teatro y la televisión son trabajos muy inestables, un día ganas mucho y otros nada”. Sin embargo, Corbacho ha gestionado sus finanzas durante estos años siguiendo la máxima “el dinero es para gastarlo” que aprendió de su padre, aunque asegura que la edad le ha hecho más previsor y ahora piensa algo más en el futuro.

Durante estos meses, José Corbacho recorre España con su espectáculo Corbacho 3G, en el que critica desde el humor cómo las nuevas tecnologías han cambiado nuestras vidas.

¿Te consideras ahorrador o derrochador?Corbacho%201

El tema del ahorro siempre lo he llevado fatal. Nunca he sido muy ahorrador y siempre que tenía algo lo gastaba; si podía comer caviar comía caviar y si sólo podía comer un frankfurt tampoco pasaba nada. Pero con los años te vas volviendo más previsor, ahora mi única preocupación es cumplir con mis deberes como contribuyente (ríe).

En tu espectáculo hablas de las nuevas tecnologías y de cómo han irrumpido en nuestras vidas ¿echas de menos algo de la vida antes de Twitter?

Algo sí, ahora es difícil mirar a la gente a la cara porque están en su propio mundo. La tecnología tiene cosas maravillosas, pero depende del uso que hagamos de ella. Hay gente para todo, pero debemos controlar estos progresos y no ser sus esclavos.

Teatro, cine, televisión... ¿dónde te sientes más seguro?

No me siento del todo seguro en ningún ámbito porque forma parte de esta profesión el dudar sobre nosotros mismos, en el fondo somos frágiles. Por ejemplo, en las redes sociales basta con que una persona te diga que no te gusta lo que haces para que te cuestiones, aunque otros 200 te digan que lo estás haciendo bien. En cualquier caso, en el teatro me siento muy cómodo, me resulta muy fácil de manejar.

Hacer una película o una serie cuesta mucho, necesitas mucha gente y hay muchos intereses en juego pero en el teatro me siento muy libre, tienes una gran libertad creativa, puedes hacer un chiste, ver cómo funciona, cambiarlo...

¿Prefieres estar sólo en el escenario como en 3G o compartir responsabilidad?

Tenía la ilusión desde hace tiempo de hacer un espectáculo en solitario, era como una especie de sueño que me apetecía mucho. Sin embargo, me daba cierto vértigo así que incluimos en el escenario una especie de tablet gigante que me ayuda a llenar el espacio.

¿Recuerdas cuál fue tu primer trabajo?

Fue con mi padre y me pagaban en sobres, aunque ahora suena un poco a chiste. Me daban una semanada en pesetas.

Mi padre era sebero, que no es que fuera estricto sino que recogía el sebo de las carnicerías e íbamos de mercado en mercado, donde las señoras me gritaban piropos desde los puestos. Afortunadamente, pronto encontré trabajo en el teatro y a los 20 años empecé a actuar con La Cubana con una nómina “normal” y sin sobres, así que le dije a mi padre que no volvía a las carnicerías.

¿Alguna vez has pensado que no llegabas a final de mes?

Sí, muchas veces. La gran ventaja que he tenido es que viví con mis padres prácticamente hasta que empecé a vivir con mi mujer, soy de esa generación… vamos, como la de ahora, esto siempre es lo mismo. Recuerdo que en esa época le dije a mi madre: “con el primer sueldo que cobre algún día te compraré un abrigo”. Y se lo compré. Cuando me iba de gira le iba comprando cosas a mi madre, tenía un punto muy folclórico.

Hubo un día en el que mi mujer y yo decidimos independizarnos y nos fue bien, aunque cuando te dedicas al teatro hay un momento en el que se acaba la gira y la cuenta corriente va bajando. Por suerte no he tenido que dormir nunca en el metro como cuentan muchos actores, yo solo me he quedado en el metro cuando salía de fiesta y me cerraban las puertas.

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido sobre el dinero?

Me la dio mi padre, mi madre le solía decir que era muy derrochón, pero me enseñó que el dinero está para gastarlo.

¿Cuál es el capricho más caro te has dado?

Mi casa. En realidad todavía me arrepiento de haberme comprado un piso, visto lo visto… pero la generación de mis padres insistía a sus hijos y nos decían que teníamos que comprar una casa y ahorrar.

¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta?

Más que tres cosas me llevaría a dos personas y un animal: mi mujer, mi hijo y mi perro. Ya que es una isla desierta, habrá que repoblarla (risas) y así tienes la excusa perfecta para estar todo el día holgazaneando y retozando.

¿Eres más de efectivo o de tarjeta de crédito?Corbacho%203

Soy más de tarjeta por comodidad pero me encantaría ser de efectivo. Tengo amigos que son totalmente de efectivo porque en su sector de negocio se lleva mucho y me encanta. Me gustaría que cada vez que meto la mano en el bolsillo encontrara un billete de 100 euros, sería maravilloso, no para derrochar, sino para saber que siempre está ahí.

A lo largo de tu carrera has tocado el drama pero te identificas más con el humor. Crees que con la situación que se vive en España, ¿la gente necesita comedias?

Creo que reírse hace falta siempre, es fundamental para el ser humano, es como una terapia. Lógicamente cuando la realidad es tan dura como la de ahora y tenemos tantos problemas todos buscamos esos buenos momentos. Últimamente me encuentro gente por la calle -que sigue siendo la red social que mas me gusta- que me dice “qué bien que en estos momentos nos hagáis reír”. Si consigo eso, que alguien venga a verme y se ría y lo pase bien, yo me doy con un canto en los dientes, aunque es cierto que son malos tiempos para la risa.

Se está hablando mucho sobre el cine español después de que el ministro Cristóbal Montoro dijera que el problema del cine español no era de financiación sino de calidad ¿qué opina de la situación de nuestra industria del cine?

Esta forma de pensar me parece errónea, cualquiera que vaya al cine este mes y vea Las brujas de Zugarramurdi, La gran familia española o Caníbal, por ejemplo, verá que decir que nuestro cine tiene un problema de calidad es un grave error. Hay películas buenas, malas y regulares como en todas las industrias. Yo estoy de acuerdo con lo que dijo una vez Berlanga, que si realmente queremos una industria del cine debería depender del Ministerio de Industria y no de Cultura, porque entramos en unos discursos antagónicos que no tienen sentido y a mí lo que me preocupa es que la gente se quede sin trabajo, ya sea un profesor, un médico o un operador de cámara. Deberíamos centrarnos en el trabajo que aporta este sector y evitar declaraciones de ese tipo.

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