¿Tenemos derecho al olvido en internet?

Un Usuario Teclea En Su Ordenador

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  • Muchos usuarios no quieren que su información personal aparezca en la red
  • El Gobierno de España y Google están enfrentados por la negativa del buscador a hacerles desaparecer de sus búsquedas
  • La Comisión Europea está preparando una amplia reforma de la legislación de protección de datos donde se recogerá el derecho al olvido
  • Borrar los datos personales de buscadores y redes sociales es posible, pero complicado

El derecho al olvido en Internet es una de las preocupaciones de muchos usuarios de la red, que no quieren que sus datos personales aparezcan en las listas de resultados de buscadores como Google. Se trata de un derecho que no es nada sencillo de ejercer.

En 2008, un funcionario de prisiones intentó desaparecer de internet. La publicación de una sanción disciplinaria en el Boletín Oficial del Estado (BOE) aparecía en Google con sólo poner su nombre. Además de la mala imagen que le daba esta publicidad, temía que ETA supiera demasiado de él. Fue uno de los primeros casos de olvido digital de España. Hoy, son casi 200 usuarios los que han querido ejercer este derecho y no han podido. ¿Tenemos derecho al olvido en internet?

El caso de este funcionario es un buen ejemplo de la polémica que rodea al derecho al olvido. Una web, en este caso la del BOE, publica de forma legítima información personal. Pero un buscador la airea por toda la red multiplicando sus efectos. El titular de esos datos se siente perjudicado y acude a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Ésta le da la razón y conmina a Google a desindexar la entrada del boletín oficial para que no aparezca en sus resultados de búsqueda. Sin embargo, Google se niega y recurre ante la Audiencia Nacional. Así ha hecho con unos 200 usuarios que también consiguieron el amparo de la AEPD.

El argumento de Google es siempre el mismo. Por un lado responde al usuario que ellos solo muestran lo que publican otras webs y si alguien tiene que retirar la información son los responsables de estas páginas, no ellos. Por otro lado, el buscador alega en todos los casos que ha visto la AEPD que las reclamaciones deberían dirigirse a Google Inc., no a su filial española. Pero eso obligaría a un ciudadano español, afectado por una información aparecida en España, a personarse en Estados Unidos donde, además, la legislación española, más protectora, no podría aplicarse.

Pero puede que la inmunidad de Google no dure mucho. La Comisión Europea está preparando una amplia reforma de la legislación de protección de datos. El reglamento general, que ya tiene una primera redacción, recoge el derecho al olvido como un derecho fundamental de los ciudadanos europeos. Aunque los plazos de la política comunitaria son muy largos, la normativa podría aprobarse en el primer semestre de 2014.

¿Qué datos se pueden retirar de Internet?

La opinión de la AEPD sobre lo que se puede o no mostrar en los buscadores es distinta a la que manifiesta Google. En todos los casos en los que ha dado la razón a los que han querido ejercer su derecho al olvido, ha mantenido que Google Spain sí tiene que atender las solicitudes de los ciudadanos españoles.

“En la Agencia Española de Protección de Datos defendemos que los ciudadanos deben tener poder de disposición sobre sus propios datos personales, también en Internet. Un poder que sea efectivo, en las mismas condiciones que en el mundo offline”, dice el director de la AEPD, José Luis Rodríguez Álvarez. Pero este derecho no es absoluto. “Únicamente comprende casos de informaciones personales que carecen de relevancia o interés público y cuya difusión universal causa una lesión al afectado. No cabe invocar el denominado derecho al olvido cuando se trate de informaciones que sí posean relevancia o interés público”, añade el director de la AEPD.

Así, la publicación en un medio de comunicación de una información que pueda perjudicar a alguien o de una multa impagada en el boletín de la provincia escapa al ejercicio del derecho al olvido. Pesan más el derecho a la información y la libertad de expresión. A no ser que haya pasado suficiente tiempo desde que se publicaran como para no justificar su persistencia. Pero, ¿de cuánto tiempo estamos hablando?

En 1998, el diario La Vanguardia publicaba un pequeño anuncio oficial sobre el embargo de un inmueble a Mario Costeja González por un impago a la Seguridad Social. Diez años después, Costeja se encontraba con esta información cada vez que ponía su nombre en Google y eso que ya lo había arreglado con la Seguridad Social. El buscador le recuerda constantemente su pasado moroso, algo que le está perjudicando su presente.

Intentó que el periódico retirara el anuncio de su hemeroteca digital y, sin conseguirlo, solicitó a Google que no aparecieran en los resultados de búsqueda enlaces al diario. Tampoco lo logró. Acabó acudiendo a la AEPD que sí estimó su solicitud contra Google. Pero el buscador, como hace por sistema en estos casos, recurrió la decisión de la agencia ante la Audiencia Nacional.

Este es el caso que el tribunal español decidió elevar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) con el objetivo de lograr una resolución que marcara los límites al derecho al olvido en España y en el resto de Europa.

En junio pasado, el abogado general del TJUE publicó sus conclusiones preliminares sobre el caso del Gobierno de España contra Google por el asunto de Costeja. Dio una de cal y otra de arena. Aunque rechazó el argumento de Google de que, al estar sus servidores fuera de España, no le era aplicable la legislación española, también sostuvo que los buscadores no pueden ser responsables del tratamiento de datos personales aparecidos en las páginas que indexan.

Aunque el dictamen del abogado general no es la sentencia del TJUE, los jueces del tribunal europeo suelen tomar nota de sus argumentos y en la mayoría de las ocasiones sentencian en línea con sus conclusiones. De ser así, la AEPD podría seguir atendiendo peticiones de derecho al olvido pero ante los que publicaron la información no ante Google.

Lo que Google y Facebook saben de nosotros

No todo es derecho al olvido en la protección de los datos personales. “El derecho al olvido no es sino la proyección sobre el contexto online de los tradicionales derechos de cancelación y oposición recogidos en la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD)”, recuerda el director de la AEPD.

En la práctica, implica que los ciudadanos puedan dirigirse a los responsables de las páginas “para solicitar que se elimine información personal si su publicación es ilícita (derecho de cancelación), o bien hacer valer frente a dicho responsable o frente al buscador su oposición a la divulgación en Internet de informaciones relativas a su persona cuando, aunque la publicación inicial sea legítima y deba mantenerse, su difusión universal por los buscadores esté lesionando sus derechos (derecho de oposición)”, añade.

Esto deja fuera a los datos personales que las grandes empresas de Internet tienen de los usuarios. Al usar uno de los servicios de Google o abrir una cuenta en Facebook, se está autorizando a estas compañías a recopilar información personal y a que la traten. El problema es que los usuarios no saben qué se hace con sus datos, si hay forma de recuperarlos o qué ocurre con ellos cuando se dan de baja de un servicio.

Para hacerse una idea de lo que Google sabe de nosotros, basta con ir al Dashboard, un panel de control en el aparecen hasta 30 servicios del buscador. Cuantos más se usen, más datos personales aparecen ahí. Con su nueva política de privacidad, aprobada el año pasado, Google puede usar datos obtenidos del uso de Gmail en un móvil Android que tenga el usuario, por ejemplo. Los podrá usar también para los servicios que aún no ha inventado. Cambios como éstos han llevado a las agencias de protección de datos a abrir una investigación a Google que podría suponerle una fuerte sanción.

En favor de Google también hay que decir que ahora permite descargar y hacer una copia de todos los datos que recopila de sus usuarios. Para los que sean de medidas drásticas, en teoría también ofrece la posibilidad de eliminar la cuenta y con ella los datos personales asociados. Pero la compañía se reserva la opción de conservar esos datos por tiempo indeterminado.

Por su parte, Facebook también ha tenido sus encontronazos con las agencias europeas de protección de datos. Pero la red social sí ha adaptado su funcionamiento a las normas europeas con mayor eficacia. En sus comienzos, era imposible borrarse de Facebook, incluso aunque uno hubiera fallecido. Hoy es relativamente sencillo desactivar o eliminar por completo una cuenta. “Si desactivas tu cuenta, otros usuarios de Facebook perderán inmediatamente el acceso a tu perfil y a toda la información asociada a él. Pero por si quieres volver a activar tu cuenta en algún momento, Facebook guarda la información para que cuando vuelvas a activarla, sea exactamente igual que antes”, explica una portavoz de Facebook.

Si lo que uno desea es abandonar para siempre la red social, Facebook ha habilitado un enlace para hacerlo. “El usuario no podrá volver a activarla ni podrá recuperar el contenido. El proceso técnico de eliminación de la cuenta puede tardar entre 1 y 15 días como máximo (en la mayoría de los casos). Todos los datos se borran, ninguno queda registrado”, recuerdan desde Facebook.

Así que, aunque existe el derecho al olvido en internet, su ejercicio práctico en la mayoría de los casos muy complicado.

¿Has probado a introducir tu nombre en Google alguna vez? ¿Has tenido algún problema con los resultados que ofrece sobre tí? ¿Te gustaría solicitar al buscador o a alguna otra web que elimine algún dato sobre ti? Cuéntanos tu experiencia en nuestro foro de Comunicaciones e Internet.

Fuentes: Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) / Comisión Europea / Facebook

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