10 consejos para mejorar la velocidad de Internet

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Tener una mala velocidad de Internet puede que no esté relacionado, directamente, con el proveedor de servicios; la solución puede consistir en optimizar la configuración en el hogar.

Hay ocasiones en las que nuestra conexión a Internet, tanto de ADSL como de Fibra Óptica, no funciona a la velocidad que debiera. Para descartar que esto es debido al servicio que te está ofreciendo la compañía, desde Kelisto te daremos 10 consejos para que compruebes que en tu hogar está todo correcto.

1. Vigila si compartes tu Internet

Uuna conexión a Internet, tanto ADSL como Fibra Óptica, alcanzará menor velocidad de navegación siempre que tenga más de un equipo conectado. La velocidad máxima de navegación se divide entre los equipos conectados. Es decir, si tenemos una conexión de 10 Mbps y hay dos equipos conectados a la misma red, el resultado será 5 Mbps por aparato, aproximadamente. Por lo tanto, es aconsejable desconectar los equipos que no estemos usando en ese preciso momento.

2. Tener la central telefónica más cercana es crucial (solo ADSL)

Con una conexión ADSL, tener la central telefónica cerca del domicilio, es crucial. De este factor dependerá si alcanzamos la velocidad contratada en toda su plenitud o únicamente llegaremos a tener un tanto por ciento cercano. Para consultar cuál es la central telefónica más cercana a nuestro domicilio, existe una herramienta en línea del portal ADSLnet. Con ella podremos saber cuál es el proveedor con una central más cercana a nuestro domicilio y cuál es el servicio real —velocidad— que podemos contratar.

3. Revisar la instalación de cable en el hogar:

En ocasiones, el problema de una mala conexión puede venir provocada por un mal cableado ─una mala instalación─ en el hogar. ¿Cómo podemos comprobar esto? Lo mejor que puedes hacer es desconectar el router de la conexión telefónica habitual y conectarlo al PTR (Punto de Terminación de Red). ¿Qué es esto? Se trata de un pequeño cajetín que puede encontrarse, habitualmente, en el recibidor del hogar y que separa la conexión del hogar (el cableado interno) de la instalación exterior. En ese pequeño cofre deberíamos encontrar un conector RJ11 (la típica toma telefónica) y en la que podremos conectar el router. Si una vez conectado el equipo a esa toma, la conexión a Internet es estable, el problema se encuentra en la instalación ─o en alguna roseta─ del domicilio, en caso contrario, deberíamos contactar con el servicio técnico de nuestro proveedor.

4. Habilitar una buena contraseña de nuestra red WiFi:

Como hemos comentado anteriormente, tener muchos equipos conectados a una misma conexión hará que la velocidad de navegación disminuya. Por eso, es recomendable aplicar una buena contraseña que evite conexiones no deseadas, o dicho de otro modo: nos roben señal sin permiso. Por ejemplo, si tenemos habilitado una encriptación WEP, es recomendable aplicar una de tipo WPA2. Otra opción sería ocultar el nombre de nuestra red WiFi ─conocido como SSID─ para que no apareciera en el listado de redes disponibles. Estos cambios son posibles desde la configuración del router, al que se accede, habitualmente, a través de un navegador de Internet. Eso sí, deberás tener a mano el nombre de usuario y la contraseña para poder acceder a las diferentes opciones. Si no ha sido manipulado anteriormente, en ambos casos suele ser ‘ADMIN’ ó ‘1234’.

5.  Apagar los decodificadores conectados al router (solo ADSL):

El ejemplo más claro en este punto es el servicio Movistar TV. En este caso, el decodificador del servicio de TV de pago también está conectado al router a través de un cable Ethernet. ¿Qué significa esto? Pues que también usará la banda ancha para ofrecer el servicio. Por lo tanto, cuando no estemos viendo ningún canal de televisión, es recomendable apagar el decodificador. En cuestión de segundos, la velocidad de navegación mejorará sustancialmente. Esto no ocurre con una conexión de Fibra Óptica, ya que no se comparte ancho de banda.

6. Actualizar el router con el último firmware:

Si el router es de nuestra propiedad y somos nosotros los que nos encargamos de su mantenimiento, es recomendable tener actualizado el equipo con las últimas mejoras del mercado. Es muy posible que una mayor optimización de los recursos haga que la experiencia de navegación sea más satisfactoria. En caso de que el router sea propiedad del proveedor de servicios, habitualmente serán ellos los encargados de liberar las actualizaciones sin que el cliente lo note.

7El estándar WiFi también es importante:

No será lo mismo conectarnos con una estándar WiFi 802.11b, que con un estándar 802.11g o 802.11n. Y es que las velocidades a las que permiten navegar cada uno de ellos son diferentes: con la primera alcanzaremos, como máximo, una velocidad de transmisión de datos aproximada de hasta 11 Mbps, con la segunda hasta 54 Mbps y con la más nueva, hasta 300 Mbps. Asimismo, también hay que tener en cuenta que los dos primeros estándares usan la frecuencia de 2,4 GHz, mientras que el estándar 802.11n puede usar tanto la banda de 2,4 GHz como la de 5 GHz. ¿Qué es lo bueno de usar esta última frecuencia? Pues que es menos usada y por ende, estará menos congestionada. Es decir: recibiremos mejor señal y mayor velocidad de navegación. Además, existen otros equipos electrónicos inalámbricos (teléfonos, por ejemplo) que usan la frecuencia de 2,4 GHz, y esto se traducirá en interferencias con nuestra señal WiFi.

8. Los electrodomésticos son malos compañeros del router:

Frigoríficos, radios, televisores y, sobre todo, microondas, no son los mejores compañeros para tu router cuando estamos usando la conexión inalámbrica del mismo, el WiFi. Cuanto menos interferencias hayan por el camino ─entre el router y el ordenador, móvil o tableta, se entiende─ mucho mejor lo tendremos para recibir una señal más clara y potente, evitando así los farragosos microcortes en la conexión a Internet.

9. La tarjeta de red del ordenador debe ser actual:

Aunque tengamos contratada la última oferta de Fibra Óptica del mercado, si nuestro ordenador no dispone de una tarjeta de red apropiada (demasiado antigua), el límite en la velocidad de navegación vendrá impuesta por este periférico. Por eso es muy importante tener en cuenta este factor antes de contratar un servicio. Es posible que no vayamos a ser capaces de sacar partido a la conexión, a no ser que actualicemos nuestro ordenador, y estaremos pagando de más.

10. Un ordenador mal optimizado es sinónimo de Internet lento:

Poniendo el ejemplo en Windows, si el disco duro tiene poco espacio libre, hará que el conjunto del equipo funcione de manera poco fluida, incluyendo la navegación por Internet. Para que esto no suceda, es mejor desinstalar cualquier programa que ya no utilicemos y borremos todos los archivos basura, con la intención de liberar espacio. Asimismo, desde Kelisto recomendamos probar más de una navegador (Firefox, Chrome, Safari, Opera, etc.) para poder comprobar cuál es el que mejor rendimiento proporciona.

Si quieres saber qué tarifa de Internet se adapta a tus necesidades, no olvides consultar nuestros artículos con las tarifas más baratas de ADSL y las tarifas de Fibra Óptica más baratas de este mes.

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