La Ley de la Segunda Oportunidad podría ser modificada en las próximas semanas

Congreso

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El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha anunciado que la Ley de la Segunda Oportunidad se tramitará como proyecto de ley, lo que permitirá que los partidos de la oposición propongan modificaciones al texto original.

El pasado 1 de marzo entró en vigor la ley de la Segunda Oportunidad, una normativa con la que, según el Gobierno, se pretendía que las familias, los autónomos o las empresas que no pudieran pagar sus deudas pudieran continuar con su vida sin tener que cargar con esa losa.

Para su aprobación, el Ejecutivo eligió el formato del decreto ley, que permite aprobar normas con cierta urgencia y evita los interminables trámites parlamentarios que se producen en estos casos. Eso no exime del paso por el Congreso, aunque sea de una forma más rápida.

En situaciones como esta, el Gobierno tiene 30 días para llevar la normativa a la Cámara Baja, que solo podrá aprobarla o rechazar, pero no cambiarla. Sin embargo, tras las propuestas que hoy han realizado los portavoces de los grupos de la oposición, el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha anunciado un cambio en el formato elegido para su tramitación, que pasará a ser el de un proyecto de ley.

En la práctica, optar por este método abre la puerta a que los partidos que forman parte del Parlamento puedan presentar en enmiendas al texto original, cosa que no podía hacerse bajo el formato de decreto ley. Eso sí, también implica que la tramitación se alargará: el último trámite ya no será la ratificación de la Cámara Baja que se produciría hoy, sino que la norma tendrá que volver a pasar por el Congreso y, posteriormente, por el Senado para que se debatan las sugerencias

Como ya te explicamos en Kelisto, entre las novedades que incluye la Ley de la Segunda Oportunidad está el hecho de que la hipoteca se incluya dentro del listado de deudas que podrán negociarse en caso de que un consumidor no pueda hacer frente a los pagos. Por tanto se abre la puerta a la dación de pago, pero con muchas condiciones. De hecho, para poder llegar a esa opción (que implica entregar la casa y dar por saldada la deuda con el banco), la normativa propone una especie de “itinerario” con tres pasos distintos para los deudores.

Por otro lado, la normativa recoge una serie de novedades con respecto al “Código de Buenas Prácticas para la reestructuración viable de las deudas con garantía hipotecaria sobre vivienda habitual”. Este código, que entró en vigor en 2012, planteaba una serie de soluciones para quienes no pudieran seguir pagando su hipoteca. Ahora bien, lo hacía de forma muy limitada, ya que solo se podía aplicar a familias en situación especialmente delicada y siempre que su banco se hubiera adherido a este código, algo que no era obligatorio.

Con la Ley de la Segunda Oportunidad,  se suavizan ligeramente los requisitos para que un usuario pueda acogerse al Código de Buenas Prácticas y se anulan las cláusulas suelo de quienes cumplan con esas exigencias, tal y como analizamos en Kelisto.

Otra de las novedades de esta nueva normativa tiene que ver con la suspensión de los desahucios que entró en vigor en mayo de 2013. Con la Ley de la Segunda Oportunidad, esa suspensión –que se prolongaba  hasta este mismo año- se prorroga hasta 2017 y se modifican ligeramente los requisitos de quienes podrán acogerse a ella.

Nuestra opinión

La posibilidad de que la Ley de la Segunda Oportunidad experimente cambios es una muy buena noticia. No obstante, las posibilidades de que esas modificaciones se lleven a cabo son, a priori, mínimas, dado que el Partido Popular cuenta con mayoría absoluta en el Parlamento. 

Los cambios que tendrían que efectuarse deberían estar relacionados, a nuestro juicio, con varios aspectos. Por un lado, el proceso para poder “librarse” de las deudas, además de largo y lleno de requisitos, deja en manos de los acreedores la decisión final. Además, hay muchos supuestos en lo que el proceso se puede revocar y, en caso de que el consumidor empezara a “levantar cabeza”, existe un plazo demasiado prolongado para que aquellos a quienes debe dinero le vuelvan a reclamar su deuda.

Por otro lado, pese a que los requisitos para ayudar a quienes no puedan pagar su hipoteca y para frenar los desahucios se amplían, siguen siendo excesivamente restrictivos y difícilmente podrán dar una solución a la mayoría de los consumidores que no puede hacer frente al pago de su préstamo.  

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