Las energías renovables más rentables para el hogar

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Reducir el consumo energético de un hogar a través de la instalación de sistemas de energías renovables es posible. En Kelisto te contamos cómo.

La incorporación de sistemas de energías renovables en los hogares no sólo contribuye a preservar el medio ambiente sino que puede ser una vía de ahorro energético y de reducción de la factura de luz. ¿Pero qué opciones tiene el consumidor? En Kelisto recopilamos las principales alternativas para reducir el consumo energético en el hogar.

1. Solar térmica para agua caliente

Una opción es la energía solar térmica, que se usa sobre todo para producir agua caliente para viviendas, aunque también para el calentamiento de piscinas, calefacción o refrigeración.

Este sistema requiere la instalación en el edificio de placas solares, cuyo coste de instalación varía en función de la aplicación que le vayamos a dar, el tamaño de la instalación, la tecnología utilizada o si la instalación se realiza a la vez que la construcción del edificio o en una vivienda ya edificada. Igualmente, el precio varía dependiendo de si se trata de una instalación individual o colectiva.

En general, el coste medio de una instalación con paneles solares planos (los más habituales) oscila entre los 500 y los 700 euros por metro cuadrado. Sin embrago, este coste disminuye a medida que la instalación solar precise de más metros de superficie captadora o bien si se trata de una vivienda nueva donde su instalación ya está integrada en el proyecto.

En cuanto al tamaño de la instalación, es decir, el número de paneles solares que necesitaremos y el tamaño de los mismos, depende de la demanda de agua caliente sanitaria y de la zona geográfica en la que se sitúe la vivienda. Por ejemplo, una vivienda familiar necesitará entre 2 y 4 m² de superficie de captación solar, mientras que una comunidad de vecinos deberá instalar entre 1,5 y 3 m² por familia para sistemas centralizados.

Teniendo en cuenta todos estos factores, el precio de una instalación de energía solar térmica para agua caliente sanitaria se sitúa en 1.200 euros por vivienda, aproximadamente.

Este tipo de instalaciones tienen una vida media de 25 años y el plazo habitual de amortización está entre los 8 y 12 años, que se reducirían a 5 años si en lugar de asumir todo el coste se ha recibido algún tipo de subvención.

En términos económicos, este tipo de instalaciones conlleva un ahorro de entre 75 y 150 euros al año para una familia, en función del combustible que se sustituya y del tamaño de la instalación solar.

2. Biomasa para agua caliente y calefacción

Si optamos por la biomasa, la energía renovable que proviene del aprovechamiento de materia orgánica, existen varias opciones: se puede instalar una caldera, una chimenea o una estufa o varias de éstas interconectadas. Si se trata de un edificio con varias viviendas, lo normal es tener una caldera común que es más eficiente que las calefacciones individuales.

Otro factor a tener en cuenta es la elección del biocombustible: pellet de madera (el más habitual y extendido con una potente red comercial); hueso de aceituna (extendido en el sur de España); cáscara de almendra (propio del Levante); cáscara de piñón (típico de Valladolid-Segovia); o astilla de madera, con un precio más bajo pero por su menor densidad requiere más almacenamiento.

Las calderas de biomasa necesitan una inversión inicial superior (25%) a la que necesitan otras calderas de combustibles fósiles como el gas o el gasoil pero esa inversión se amortiza en un plazo corto de tiempo.

Los pellets de madera, el combustible de biomasa más caro, cuestan entre 5,5 y 6 céntimos de euro/KWh, menos que el gas, bastante menos que el gasoil (9 céntimos de euro/KWh) y sin comparación con los radiadores eléctricos entre 16 y 17 céntimos de euro/KWh).

Los precios del resto de biocombustibles se sitúan entre 4 y 4,5 céntimos de euro/KWh de media para el hueso de aceituna; en 3 céntimos de euro/KWh para las cáscaras de almendra y de piñón y entre 2-3 céntimos de euro/KWh.

La amortización depende de varios factores como el equipo elegido, la utilización de calor por parte del usuario, el combustible al que sustituye o el biocombustible disponible, pero de media el plazo es de 5 a 7 años para las calderas de pellets de madera y de dos a tres años para otros combustibles.

Por último, en cuanto al funcionamiento, una caldera moderna de biomasa tiene un rendimiento de entre un 90 y un 95% y ya existen en el mercado calderas de condensación con rendimientos de 103-105%, frente a los de una caldera de gasoil que se sitúan entre el 50 y el 60%.

3. Autoconsumo fotovoltaico conectado a la red

Otra de las alternativas es el autoconsumo fotovoltaico, la producción individual de electricidad para el propio consumo, a través de paneles solares fotovoltaicos. En esta modalidad, una pequeña instalación de 3 kW en una casa particular podría suponer una inversión de 6.000 euros pero permitiría ahorrar en torno al 20% de la factura de la luz. Actualmente esta inversión se amortiza en 12 años.

En el caso de un pequeño comercio, con una instalación de 6,5 kW, el coste sería de 11.000 euros, el ahorro en la factura de la luz alcanzaría el 30% y la inversión se amortizará en 7,5 años de media.

4. Autoconsumo fotovoltaico aislado

Más allá del autoconsumo como vía de ahorro energético, para los usuarios de la red tradicional existe la posibilidad de desconectarse totalmente del sistema eléctrico tradicional y consumir sólo la energía autogenerada.

En este caso, la inversión de media para una familia sería de 12.000 euros en adelante y el periodo de amortización abarcaría ocho años.

5. Minieólica para uso doméstico

La tecnología minieólica consiste en el aprovechamiento de la energía eólica a pequeña escala mediante la utilización de aerogeneradores con una potencia inferior a los 100 kW. Los aerogeneradores de menor potencia más apropiados para el uso doméstico son de hasta 5 o 10 kW, mientras que los de mayor rango, de 10 a 100 kW son, por su tamaño, más idóneos para aplicaciones más industriales (polígonos, industria agropecuaria, etc.).

Aunque los costes varían en función de cada fabricante y de la potencia, un aerogenerador de entre 1 y 3 kW estaría en la franja que va entre los 3.000 y los 4.500 euros/kW, mientras que un aerogenerador de entre 3 y 6 kW se situaría entre los 2.500 y los 3.500 euros/kW.

Respecto al plazo de amortización y el ahorro energético, depende del emplazamiento, del número de horas de funcionamiento y del tipo de aerogenerador, del consumo de cada usuario y de cómo se regule el autoconsumo: no es lo mismo que se permita estar conectado a la red –la mejor opción para el consumidor, ya que le permitiría vender los excedentes de la energía que produce cada usuario, es decir, la energía producida pero que no hemos consumido y consumir energía eléctrica de la red en momentos deficitarios (lo que se conoce como balance neto de energía)- o que sea necesario utilizar baterías, con el consiguiente incremento de costes para la instalación.

6. Minieólica más fotovoltaica

La combinación de energía minieólica y fotovoltaica sería la combinación perfecta para la autonomía energética de los usuarios, dada su complementariedad en los ciclos de producción (noche/día y verano/invierno). Sin embargo, aún está pendiente avanzar en su tramitación y en la combinación de ambas tecnologías tal y como establecen las directivas europeas.

Fuentes consultadas:
Asociación Solar de la Industria Térmica (ASIT)
APPA-Asociación de Productores de Energías Renovables
Unión Española Fotovoltaica (UNEF)
Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM)

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