Depósitos a plazo fijo de Bankoa

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El depósito bancario es una forma de ahorro que parte del acuerdo entre el cliente y una institución bancaria. Con la condición de mantener el dinero por un determinado tiempo en esa entidad, el banco ofrece una rentabilidad a favor del depositante cuando haya finalizado ese plazo.

Por esto, hoy sigue siendo una de las opciones más buscadas por las personas en el momento de sacarle provecho a su propio dinero. En este sentido, los depósitos a plazo fijo de Bankoa ofrecen alternativas para aquellos que buscan colocar su dinero en un lugar que garantice seguridad, además de generar dividendos.

Tipos de depósitos de Bankoa

En lo que concierne a la remuneración, esta institución bancaria ofrece dos productos que se ajustan a las necesidades de cada cliente:

Depósitos a plazo fijo de Bankoa a tipo de interés fijo: el plazo y la cantidad de dinero determinan el interés. El plazo abarca desde el primer día hasta un máximo de cinco años. Es importante mencionar que en esta modalidad de depósito el cliente podrá cobrar el dinero correspondiente de los intereses en el momento de vencer el contrato o de manera periódica, es decir, cuantas veces acuerde el beneficiario con la entidad.

Depósitos de Bankoa con intereses por adelantado: este tipo de depósito permite al cliente cobrar el dinero de los intereses cuando es formalizado el mismo. De esta forma, obtiene liquidez incluso antes de culminar el contrato.

Es importante mencionar que Bankoa está adscrito al Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito que establece que, para depósitos en dinero, el importe máximo garantizado es de cien mil euros por depositante en cada entidad de crédito. Además resulta fundamental mencionar, cuando se habla de productos financieros como los depósitos de Bankoa, que la venta o cancelación anticipada no es posible o puede implicar pérdidas relevantes.

Otro factor importante a tener en cuenta es que, de acuerdo a la normativa fiscal vigente, los intereses generados por los depósitos a plazo se consideran rendimientos del capital mobiliario y están sujetos a retención fiscal.