Depósitos a plazo fijo de Abanca

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Abanca pone a disposición de sus clientes los depósitos a plazo fijo de Abanca, un producto bancario con el cual es posible sacar un mayor provecho al dinero al guardar una cantidad de este durante un tiempo estipulado a cambio de un beneficio. Esta entidad ofrece tres tipos de depósitos: los que son a plazo fijo, los estructurados y los garantizados.

Estos tres tipos de depósitos a plazo fijo de Abanca tienen condiciones distintas. La condición de los depósitos a plazo fijo es que no puede retirarse el dinero hasta que no haya finalizado el plazo establecido previamente. A cambio de esto, el cliente recibe intereses fijos, es decir que en el momento de contratar este producto el cliente sabe exactamente cuánto dinero va a ganar. En caso de que el cliente retire parte o todo el depósito antes del plazo, será penalizado.

Otros depósitos de Abanca: los estructurados y los garantizados

Más allá de los depósitos a plazo fijo de Abanca los clientes también disponen de una segunda opción: el depósito estructurado. Con este producto financiero es posible combinar la rentabilidad de un depósito con la de una inversión. Es decir, con este tipo de depósitos, una parte del dinero del cliente funciona a plazo fijo, mientras que la otra parte genera beneficios de acuerdo a la evolución de un activo financiero.

El tercer tipo de depósito es el garantizado. Se trata de un producto que por lo general está disponible para grandes cantidades de dinero, por lo cual la entidad bancaria garantiza el 100% del capital entregado, además de una determinada rentabilidad. Los depósitos garantizados son inversiones a largo plazo.

Los depósitos Abanca también ofrecen otra opción a los clientes. Se trata del Depósito Libre, un producto de ahorro que ofrece a los consumidores una gran rentabilidad y seguridad. Con este depósito bancario los usuarios pueden disponer de su dinero en el momento que lo deseen mientras este crece de forma progresiva durante un lapso de 15 meses.

Para abrir un depósito libre, los clientes necesitan tener como mínimo 2.000 euros y un máximo de 300.000 euros. Durante este tiempo establecido para el depósito, el usuario podrá realizar más aportaciones siempre y cuando no supere el límite de los 300.000 euros. Este producto se puede solicitar a través de la web de Abanca y el cliente será contactado desde la oficina que seleccione.

En cuanto a la fiscalidad de los depósitos a plazo fijo, todas las ganancias que se obtienen a través de estos productos bancarios tributan como rendimientos de capital mobiliario; por tanto, sus beneficios están sujetos a una retención del 21%, esto según la normativa legal vigente (Navarra es la excepción: su retención es del 19%).